Inmigración

Extranjero que falla, aun sin saberlo, paga las consecuencias

Buen día, señor Manfred. Mis saludos cordiales desde aquí, Mendoza, Argentina. Le escribo para obtener su opinión profesional acerca de mi caso.

Tengo el castigo de los 10 años, impuesto desde el año 2010, (el castigo fue ganado por mal asesoramiento legal.) Queremos viajar de vacaciones a Las Vegas, Nevada, y he consultado con “expertos” en waivers que nos han aconsejado aplicar, a fin de año, demostrando que somos solventes en Argentina y que no tenemos intención de quedarnos en Estados Unidos.

Comienzo diciéndole que siempre entré al país con visa, y que jamás fui deportada, así como tampoco pesa sobre mí ningún tipo de delito. La última vez que entré a Estados Unidos (2013) fue para comenzar un negocio. Comenzamos haciendo un estudio de mercado, participamos en varias ferias en diferentes estados, (importábamos joyas de Italia y las revendíamos). Por tal motivo, calificábamos para una visa de negocios, la cual tramitamos con la abogada [nombre omitido] de Miami. Tuvimos que extender las visas de turistas por 6 meses, mientras preparábamos todo.

Cuando llegamos a Argentina a presentarnos ante el cónsul para solicitar la visa E-2, él advierte que la visa CD-1 de tripulantes de barcos que en alguna oportunidad tuvimos, se había excedido de tiempo, o sea, que permanecimos en el país más tiempo del que correspondía. Claro, en aquel momento la compañía para la cual trabajábamos decidió que nos quedáramos en tierra para la restauración de un barco muy grande. Durante ese período yo tuve dos hijos, pero, claro, nosotros no estábamos al tanto de que no teníamos estatus legal. Es más, terminado el contrato con esa compañía nos regresamos a Argentina (2010) ¡para no quedar ilegales!

¡Qué fiasco resultó! Luego regresamos a Miami de vacaciones en el 2012, no tuvimos problema al entrar, y luego regresamos a Miami en el 2013 para invertir todos nuestros ahorros en el negocio que habíamos soñado. En esas dos oportunidades los oficiales de inmigración no nos advirtieron que hubiéramos cometido infracción alguna en el pasado, así como tampoco la abogada nombrada se alertó... Fin del cuento, que los únicos perjudicados que perdieron todo, ¡fuimos nosotros! Nos impusieron 10 años de castigo, pero el cónsul dispuso que tomara validez a partir del 2010 en lugar de nuestra última salida del país, por lo que nos quedan 4 años de castigo.

Ahora, la gran pregunta. Si aplico a un perdón, ¿es factible que me lo den? Nunca tuve intenciones de quedarme ilegal, y sigo sin tener intención alguna de quedarme sin un estatus legal. Sólo deseamos ir de vacaciones. Atentamente,

Laura G., Argentina

Hay principios de ley, apreciada doña Laura, que son universales, ya se trate de cuándo es legal pescar bocachicos, almejas, u otras especies marinas, y cuándo, simplemente, hay que abstenerse de sucumbir a la norma declarada. Se basa esa prohibición en la autoridad local de establecer las normas que regulan nuestra conducta, por más discutibles, innecesarias, o inanes que no parezcan. No todas las personas se acogen a todas estas limitaciones, y hay quienes, aun conociéndolas, las desprecian y no les otorgan importancia alguna.

¿Acaso cualquier mínima violación de alguna de estas peregrinas normas, hace “criminales” a esos violadores? ¡Claro que no! Pero, en sentido lato, sí los hace delincuentes. (“Delinquir” es simplemente, faltar a la ley establecida.) “Ah, pero es que yo no conocía esa ley...” ¡Otra falla! Todos los que vivimos en países civilizados estamos presumiblemente supuestos a “conocer” todas las leyes que rigen en este país.

De ahí se deriva otra consecuencia. Según la gravedad de lo incumplido, los castigos de este desacato, los hay que son mínimos, tanto que la autoridad con frecuencia se limita a regañar a los culpables y a advertirlos de las consecuencias de una siguiente violación. La suya –10 años de inadmisibilidad—es dura, pero es la ley.

Los policías corrientes los hay... de todos los colores. Pero los funcionarios consulares, el 99 por ciento de ellos son implacables. Por duro que esto suene, la interpretación personal de sus funciones los hace desconfiar de todos los extranjeros que atienden, y aquel que más violadores, presentes o presumiblemente futuros, desenmascare, ¡es el héroe de la jornada entre sus compañeros y superiores...!

Lo suyo, Laura, no es una gripe que se trata con aspirina y descanso. Usted necesita indispensablemente un buen abogado de inmigración que luche con porfía y habilidad por ganar su caso. Ese buen abogado no puede garantizarle a usted que ganará su waiver, pero sí, al menos, que hará una lucha honesta por lograrlo...

MANFRED ROSENOW es un abogado especializado en temas de inmigración. Su columna se publica los sábados y domingos. Envíe sus preguntas a Manfred Rosenow a El Nuevo Herald, 3511 NW 91 Avenue,Doral FL 33172, o directamente a rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 30 de abril de 2016, 1:15 p. m. with the headline "Extranjero que falla, aun sin saberlo, paga las consecuencias."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA