Lo que otro torció, ¡les toca a ustedes enderezarlo!
Hola, yo vivo en Cuba y supe de ustedes por un periódico que me trajo mi mamá. Al leer su sección, me gustaron mucho sus respuestas y su forma de expresarse. Mi caso es el siguiente.
Mi hermano, ciudadano americano, me puso una reclamación de Reunificación Familiar (yo, mi esposo, y 2 hijos), o sea, una I-130, categoría F4, en abril del 2011.
Fuimos a entrevista en septiembre del 2013 y nos denegaron porque no cumplimos los requisitos del parole, alegando que mi hermano había entrado dudoso al país, lo que hizo en abril del 2005 por sorteo o “bombo” que le llegó a su esposa, pero llegó allá sólo y divorciado. Cuando hago la reclamación, en el término que me dieron de 90 días, me pidieron evidencia de ese matrimonio, y no las tenemos porque ella traicionó a mi hermano y se fue con un gallego a España. Por eso mi hermano se fue solo y no quedaron fotos ni recuerdos.
Ahora estoy esperando por una nueva reclamación que me puso mi mamá, ciudadana americana, la puso en septiembre del 2014. Ahora nuestra clasificación es una F3. Todavía no tengo fecha de entrevista. Mi mamá llegó al país en junio del 2008 por visa de visita hecha por mi hermano, y se quedó allá solicitando un ajuste de estatus a residente, y aquí está mi preocupación.
¿Esta forma de entrar al país de mi mamá también les disgustará a los que hacen la entrevista? ¿Me volverá a salir el problema de mi hermano, ya que fue él quien invitó a mi mamá? ¿Qué respuestas tengo que darles?
Por favor instrúyame. ¡Mil gracias desde Cuba!
“Anónima”
Clara su carta, pero enredada su situación, apreciada Anónima. Terreno más que propicio a la gestión de un buen abogado de inmigración, que no al manejo alegre de una familia que carga a sus espaldas un saco de preocupaciones, que no una simple piedrecilla de incomodidad...
Los antecedentes inmigratorios de su hermano son tan claros (??!) como un charco de mugre tras de una lluviosa tormenta. Un funcionario de inmigración de Estados Unidos tiene una formación, o al menos, una instrucción, distinta a la filosofía imperante en la isla atormentada, que es la de “resolver” a toda costa. Yo que escribo esta columna, no tengo simpatía alguna por un régimen que, como el castrista, no tiene más historia que la de un comunismo asfixiante que ahoga y con ello, más estimula, cualquier recurso de huir de tan sojuzgado imperio. Pero por lo mismo, no se puede criticar la duda que hasta aquí ha envenenado su caso. El funcionario de inmigración estadounidense que manejó su gestión, no ha hecho otra cosa que aplicarle un criterio de veracidad a su trabajo, al margen de lo que pudiera ser su propio criterio.
Ya el evangelio nos enseñó que no existe más que un solo principio que será el que, “en un final reñido” (como dicen los argentinos...) resolverá su caso. ¿Cuál es ese? “La verdad os hará libres” (Juan 8: 31-38) De ahí mi recomendación: una rendición clara y veraz de todo lo acontecido, que muestre que ustedes (su persona, su esposo, y sus hijos) nunca incumplieron las normas inmigratorias de Estados Unidos, que fueron ajenos a la tramoya que trajo a su hermano a este país, y que, más injusto aun, que justos terminaran pagando el castigo de las dudosas acciones familiares que cunden su caso.
Aunque nada puedo garantizar, opino que esta variante de la gestión terminará por traerlos a Estados Unidos, si no inmediatamente, sí al cabo de unos 3 años, que es el término procesal de cualquier gestión actual de refugiados cubanos. (El cupo sigue limitado a 20,000 visas anuales, y hay mucha gente que está por delante de ustedes).
“Quién espera las duras, ¡cosechará las maduras!”. Otro dicho, de dudosa ortografía costumbrista, pero que es lo más sincero que les puedo sugerir. A nombre de Teresa (mi propia esposa) y yo, les deseamos lo mejor, y si algo más quisieran que hagamos, ya sabe usted dónde encontrarnos... ¡Felicidades!
MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista especializado en temas de inmigración. Su columna se publica los sábados y domingos. Envíe sus preguntas a su nombre a El Nuevo Herald, 3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172, o directamente por correo electrónico a rosenowesq@aol.com
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de junio de 2016, 1:10 p. m. with the headline "Lo que otro torció, ¡les toca a ustedes enderezarlo!."