Inmigración

‘A la tercera, ¡va la vencida!’ ¿Tratar? Sí. ¿Asegurar? Nada...

Buenos días, abogado Rosenow. Soy peruano, resido en Lima, y he deseado desde mucho comunicarme con usted y saber sobre mi situación y si hay alguna solución, me la pueda facilitar.

Estuve con visa de turista en Estados Unidos desde el año 1994 hasta el 2004, en el que fui deportado. La razón de mi deportación fue por un caso de violencia doméstica en el año 2000 y me dieron misdeamenor. Luego, fui a juicio con Inmigración y perdí, por lo que me deportaron en el 2004 por 5 años. Traté de regresar en el 2005 como ilegal por la frontera (Bahamas), en la playa me detuvieron, y volví a ser deportado, esta vez por 10 años. Nunca tuve problemas antes del misdeamenor, y en todo ese tiempo que estuve en Estados Unidos trabajé con rectitud. Tengo Social Security legal, pero no era para trabajar.

Tengo dos hijas americanas, una de ellas ya graduada en la Universidad de Florida, y tiene 23 años; la menor tiene 13 años. Ahora quisiera regresar, pero me indican que debería empezar con una carta pidiendo perdón, antes que inicie cualquier trámite a través de mi hija para que me pida.

He tratado de ser breve y conciso para no agobiarle y espero que me pueda ayudar, al menos en saber si tengo posibilidades y, en caso de que así fuera, cuáles serían. Le agradezco de antemano por su paciencia y tiempo.

G.C.

Y eso que los peruanos que conozco (Manco Capac, Mario Vargas Llosa, Jaime Bayly (?!!) fueron ó son personas excepcionales por sus talentos y su humanidad, ¡misdemeanor (delito menor) bajo violencia doméstica! No suena bien, aunque pudiera (más signos de interrogación...) tener una luz.

“Violencia doméstica” es un término general que encierra toda una gama de violaciones: stalking (seguimiento), harrasment (hostigamiento), battery (golpiza), etc. Depende de cuál de ellas hubiera sido culpable, apreciado G.C. (Gran Confiado (??!) sus expectativas de admisión son posibles, pero tan inciertas como la lotto que me voy a ganar este fin de semana...

¿Deportación de 5 años? Lo dudo. Reinstatement (reimposición) de la deportación al tratar de ingresar ilegalmente, sin tramite alguno después de la expulsión, así como waiver (perdón) por la misma – malo, malo, malo, pero el paso del tiempo pudiera ser el mejor antídoto a su precaria situación.

“Gran Confiado” necesita una entrevista a fondo y la obtención de documentos para evaluar su elegibilidad potencial de obtención de la visa de inmigrante. Los perdones no se tramitan en una carta, sino que el cónsul estadounidense determina la elegibilidad del solicitante en el momento de la entrevista y recomienda, o no, el proceso del waiver, una tarea suficientemente difícil para que no intente emprenderlo por su cuenta, sin con ayuda profesional.

La petición inmigratoria de un hijo adulto ciudadano por su padre, madre, cónyuge, o niño es de immediate relative (familiar inmediato) y tiene mucha fuerza. Pero aun así, su doble deportación es como si yo, a estas horas, quisiera bailar tango o merecumbé. (A mis ochenta-y-tantos años y “caminando” en silla de ruedas... mis esperanzas de ser el nuevo Fred Astaire son, por decirlo con optimismo, muy remotas...)

“Operarse” inmigratoriamente a sí mismo, tendría, en mi opinión, menos probabilidades de éxito que intentar cruzar las cataratas del Niágara sobre una cuerda en bicicleta... Menos aun de que le regalen la residencia a los 5 millones de ilegales a quienes la Corte Suprema de Justicia de este país con su voto 4-4 ha dejado en el aire. Lo único peor que les pudiera pasar es que en el próximo noviembre, gane la presidencia el tóxico Don D.T., que más que ese diptongo consonantino pareciera pensar como D.D.T., el mortífero insecticida que salvó (¿o destruyó?!) todas las cosechas vegetales de la nación...

“Amanecerá... y veremos”. Así reza el refrán que es lo único que resta para poder seguir coexistiendo en este convulsionado tiempo. Si usted decide lanzarse contra viento y marea para volver legalmente a Estados Unidos, vuélvame a escribir, y vaya preparando un grueso fajo de billetes como depósito no-reembolsable por mi lucha para intentar lo mejor que pueda y estrechar su mano cuando por tercera vez (?!!) intente regresar (con mi ayuda profesional a este gran país)...

MANFRED ROSENOW es un abogado y periodista especializado en temas de inmigración. Su columna se publica los sábados y domingos. Envíe sus preguntas a su nombre a El Nuevo Herald, 3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172, o directamente por correo electrónico a rosenowesq@aol.com

Esta historia fue publicada originalmente el 9 de julio de 2016, 4:10 p. m. with the headline "‘A la tercera, ¡va la vencida!’ ¿Tratar? Sí. ¿Asegurar? Nada...."

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