Cuba

La rumba cubana: el ritmo ‘esclavo’ que conquistó la humanidad

Cubanos disfrutan de una reunión semanal de danza rumba en La Habana, Cuba, en marzo de 2016. AP/Archivo
Cubanos disfrutan de una reunión semanal de danza rumba en La Habana, Cuba, en marzo de 2016. AP/Archivo

Siglo XVIII. Esclavos en barracas se mueven endiabladamente a golpe de tambor. Siglo XXI, en un solar de La Habana, cuerpos se desarman al mismo ritmo. La rumba cubana trepó por la sociedad hasta convertirse en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Todo comenzó cuando los africanos, traídos a la fuerza a Cuba, donde se ocupaban del corte de caña, descansaban en las barracas. De repente, un hombre y una mujer se levantaban al sonido de un tambor.

“Es música completamente profana”, sostiene el musicólogo Helio Orovio en su diccionario de la Música Cubana.

En efecto, la rumba cubana fue inicialmente un tributo a las deidades africanas.

Abolida la esclavitud (1886), este ritmo saltó de las barracas a los solares, los bajos de las mansiones donde todavía hoy es posible ver a los cubanos bailando como poseídos por los orishas de sus ancestros.

Cuando no hay tumbadoras (tambores) ni claves (alargados cilindros de madera), un cubano recrea el sonido de la rumba con un cajón de madera y cucharas metálicas.

“Creo que toda la música cubana está influenciada por la rumba, porque inclusive los instrumentos, la conga, la tumbadora, que figura en el son” fueron creados para la rumba, y no al revés, dijo a la AFP, Amadito Valdés, percusionista del Buena Vista Social Club, el afamado proyecto musical.

De los solares habaneros, la rumba se fue deslizando hasta los salones más prestigiosos, donde se fundió con la guaracha, la conga, el mambo y el cha cha chá.


Pero ante todo la rumba es una fiesta que se improvisa, como en sus orígenes. “Se formó un rumbón”, suelen decir los cubanos cuando suenan los primeros golpes de tambor.

El ritmo “va en la sangre”, y cubano que no “tiene de congo, tiene de carabalí”, se oye decir con frecuencia a los cubanos cuando presumen de su gracia natural para el baile, para la rumba.

Imán para los turistas, la rumba puede prenderse en cualquier momento y lugar. El rumbero profesional incita al baile con increíbles quiebres de cintura, ante lo cual la mujer responde con el movimiento desenfrenado de caderas y hombros. Un rito que también es erótico.

Algunos especialistas consideran la rumba una familia de ritmos que incluye el yambú, la columbia y el gaguancó.

“La rumba es la raíz de la música cubana”, sostiene Valdés. Cuando la UNESCO decidió considerarla Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, apenas estaba haciendo justicia, agrega.

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