El auge de la industria ronera cubana
El ron y los habanos parecen haberse convertido en los artículos preferidos de los turistas estadounidenses que visitan la isla.
Marvin Peña, quien trabaja en La Barrita del Ron Caney, un bar y tienda junto a la fábrica de ron de Santiago de Cuba, dijo que la eliminación de la prohibición a las compras de ron, así como la llegada de la línea de cruceros Fathom, con sede en Miami, que hace escala en Santiago cada dos semanas, ha impulsado las ventas.
La apertura del gobierno del presidente Barack Obama a Cuba ha incluido el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y permitir más viajes y comercio con la isla, pero la regla que más recuerdan los consumidores es sobre el alcohol y el tabaco.
Hasta octubre, los viajeros estadounidenses podían traer un total combinado de $100 en productos de tabaco y alcohol. Ese límite significaba que ni siquiera podían comprar una caja de puros de primera calidad. Los tabacos de marca como los Cohíba Espléndidos, por ejemplo, cuestan unos $20. Los rones ultrapremium quedaban completamente fuera de esa cifra.
Pero ahora no hay límites, mientras el viajero traiga esos productos para uso personal y pague los aranceles. Así que no se debe esperar a corto plazo la presencia de rones como Havana Club y Santiago, o puros Montecristo, en las tiendas estadounidenses.
El embargo prohíbe ese tipo de ventas en el país.
El uso de la marca de ron Havana Club en Estados Unidos también está sujeta a una larga batalla entre Bacardí y Cuba Ron, la compañía cubana exportadora de rones y aliado de distribución de Pernod Ricard. Cuba tiene en este momento la marca comercial porque la registró ante la Oficina de Marcas y Patentes de Estados Unidos después que la inscripción original venció. Bacardí alega que es el propietario de la marca en Estados Unidos.
La Barrita vende varios tipos de ron, pero sólo dos de las marcas se producen en la fábrica de Santiago: Santiago de Cuba y Caney.
“Santiago de Cuba se considera uno de los mejores rones de Cuba”, dijo Peña. También es el que mejor se vende en La Barrita.
Los rones más baratos se añejan entre tres y cinco años, pero hay rones añejo de entre 20 y 25 años, por un precio más elevado.
Entre los más caros a la venta están el Isla de Tesoro, que viene en un recipiente especial de cerámica y empacado en una caja de madera, y el ron Siglo y ½.
Isla de Tesoro se vende en 650 CUC (aproximadamente $747) y el Siglo y ½, que se produjo en una edición limitada de 3,000 botellas, en más de $1,000.
“Estos son rones que no se encuentran en muchas partes, ni siquiera en Cuba”, dijo Peña.
La fábrica de Santiago es la antigua instalación de Bacardí, que fue expropiada por el gobierno cubano el 15 de octubre de 1960 junto con la sede de la empresa en la capital oriental. El día antes habían sido nacionalizadas las oficinas de ventas de Bacardí en La Habana.
Bacardí, que ahora tiene su sede en Bermuda, había fabricado rones en Cuba desde 1862.
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de diciembre de 2016, 4:18 p. m. with the headline "El auge de la industria ronera cubana."