Cuba

Tras medio siglo de intentos, Cuba no logra sustituir importaciones

La economía cubana enfrenta la peor perspectiva desde los años 90.
La economía cubana enfrenta la peor perspectiva desde los años 90. AP

Esto es lo último que trajo el barco”, se escucha decir a un joven para referirse a uno de los más recientes productos importados que se venden en el mercado negro de La Habana. Lo hecho en el extranjero es sinónimo de calidad para muchos cubanos a pesar de los intentos por potenciar las producciones locales mediante la empresa estatal en un modelo socialista.

Han pasado décadas desde que por primera vez los gobernantes cubanos dijeran que era necesario sustituir importaciones y aumentar las producciones locales para desarrollar el país. Una materia en la que el ejecutivo, presidido por los hermanos Castro, han suspendido año tras año.


Para el economista Omar Everleny Pérez, unos de los gurús de la economía nacional, se trata de un tema fundamentalmente de corte “ideológico”.

“Si el Estado prefiriera evitar pagarle al vietnamita en dólares y destinara al menos la mitad de esos recursos para financiar la producción nacional, no sería necesario importar arroz”, dice Pérez.

Raúl Castro, no obstante, tras reconocer que Cuba entró en recesión este año, con una caída del 0.9% de su Producto Interno Bruto, cifra –nuevamente– las esperanzas de recuperar la economía en la misma fórmula con la que han fallado durante decenios.


“Será preciso cumplir tres premisas decisivas: garantizar las exportaciones y su cobro oportuno, incrementar la producción nacional que sustituya importaciones, y reducir todo gasto no imprescindible”, dijo Castro frente a más de 600 diputados en la Asamblea Nacional.

Las exhortaciones a la reducción de importaciones comenzaron casi al mismo tiempo que el gobierno revolucionario. En los discursos de los máximos dirigentes se puede encontrar una y otra vez la frase, pero las cifras publicadas por el oficialismo demuestran que una y otra vez, se han quedado en palabras.


“Estimular el desarrollo y la diversificación de las exportaciones y el aprovechamiento de las oportunidades para la sustitución de importaciones”, recoge el documento de las Tesis y Resoluciones del primer congreso del Partido Comunista en 1975.

En 1980, durante el segundo Congreso del Partido Comunista se puede leer casi al pie de la letra las mismas recomendaciones, que son incumplidas y reformuladas en el siguiente Congreso de 1986.


“El problema esencial de la economía del país en el quinquenio 1981-1985 radicó en que, aunque tuvimos un crecimiento más que aceptable, fue insuficiente donde más lo requeríamos, es decir, en la exportación de bienes y servicios y en la sustitución de importaciones”, recoge el documento conclusivo del Congreso.

La sustitución de importaciones no es un invento cubano. Se trata de una política comercial basada en la premisa de que un país debe tratar de reducir su dependencia del exterior mediante el desarrollo de su industria local. Fue una ideología que estuvo en boga a partir de la postguerra en América Latina y buscaba industrializar los países del tercer mundo, para lo cual fomentaba el proteccionismo.


Sin embargo, como explica el economista cubano, Antonio F. Díaz, en un trabajo investigativo de la Universidad de La Habana sobre la medición del efecto de sustitución de importaciones (2015), no se trata simplemente de prescindir de importaciones para desarrollar la industria local.

“Es un proceso complejo”, explica Díaz, quien asegura que no se podría medir con efectividad el proceso de sustitución enunciado por el gobierno por la ausencia de estadísticas oficiales.

“Ha habido crecimiento en muchos de los sectores que se buscaban sustituir, pero cuando aumenta la producción, muchas veces aumenta también la necesidad de importar productos intermedios que son necesarios para esa producción, por lo cual no necesariamente termina influyendo positivamente en el número global de las importaciones”, explica.


“Las importaciones siempre van a crecer, como ocurre en todos los países, pero la sustitución de importaciones como política económica es efectiva cuando el crecimiento económico es mayor que el crecimiento de las importaciones”, explica el experto.

La balanza comercial cubana durante las últimas décadas ha mantenido una tendencia deficitaria acrecentada desde el 2008, cuando el saldo comercial decreció en detrimento de Cuba hasta los 10,570 millones de pesos.

En los lineamientos de la política económica impulsados por Castro en el 2011 como una guía para “perfeccionar el socialismo”, la sustitución de importaciones se menciona 20 veces. El término es revisitado en la actualización de esos lineamientos para el período 2016-2021.

El documento invita a “propiciar un acelerado proceso efectivo de sustitución de importaciones, con mecanismos que estimulen y garanticen la máxima utilización posible de todas las capacidades de que dispone el país en el sector agrícola, industrial, en servicios y en recursos humanos”.

En 2015 Cuba reportó una disminución de más de $1,500 millones en sus exportaciones, motivado en gran medida por el deterioro de las relaciones económicas con Venezuela, principal socio comercial de la Isla. Las estadísticas oficiales cubanas revelan que el intercambio comercial entre ambas naciones disminuyó en más de $3,000 millones en el 2015.

La reducción del inmenso subsidio venezolano (estimado en sus mejores momentos en más de 100,000 barriles diarios de petróleo, parte de los cuales Cuba reexportaba), así como la caída en la demanda de la exportación de servicios cubanos en el extranjero, no logran ser compensadas con el aumento del turismo (3.8 millones de visitantes) y las remesas (más de $3,300 millones en el 2015 según The Havana Consulting Group & Tech, un gruipo de expertos de la economía de Cuba con sede en Miami).

Por lo pronto habrá que esperar el pospuesto pleno del Comité Central del Partido Comunista que se debió celebrar en este mes de diciembre. Allí se deberá aprobar la “Conceptualización del Modelo Económico y Social” y un “Plan de Desarrollo Económico” hasta el 2030, en el que seguramente se repetirá la exhortación a sustituir importaciones y potenciar la industria local.

Este artículo forma parte de un convenio de cooperación entre 14ymedio y el Nuevo Herald.

Siga a Mario J. Pentón en Twitter: @mariojose_cuba

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