Cuba

Berta Soler: “No vamos a recibir órdenes de personas que viven fuera”

El Nuevo Herald

Berta Soler es la cara más visible del movimiento de las Damas de Blanco, una organización originalmente fundada por madres, esposas y familiares de 75 disidentes que fueron encarcelados por el gobierno cubano en el 2003, y que hoy ha ganado el reconocimiento internacional.

Pero antes de comenzar esta entrevista, Soler bromea y dice que es su voz, “ronca, rara”, la que realmente la identifica como la líder de ese grupo de mujeres, que se definen como activistas por los derechos humanos y desfilan vestidas de blanco, a la salida de misa, con un gladiolo en la mano cada domingo.

Desde el 2003 a la fecha, su vida ha cambiado vertiginosamente. “Yo crecí en una familia humilde, mi madre y mi padre eran obreros. Mi padre era estibador y lo perdí cuando tenía siete años. Nací en Jovellanos, Matanzas. Éramos siete hermanos, yo la más chiquita. Mi madre lavando, tejiendo, limpiando...Tenía dos hermanos mayores que nunca confiaron ni creyeron en el gobierno cubano”, cuenta.

Confiesa que “como estudiante, nunca fui excelente”, aunque se graduó de técnico medio en microbiología y dejó la universidad casi a punto de graduarse, en la especialidad de Bioquímica. “Pero cuando empiezo a trabajar, era muy buena trabajadora”, aclara.

Por eso, cuando el 8 de mayo del 2013, se vio en una audiencia pública en el Vaticano frente al Papa Francisco, quiso “pellizcarse” para creerlo. “Estaba sentada en la primera fila”, destaca. Con orgullo reproduce el mensaje que le dijo al Papa: “Santo padre, soy de las Damas de Blanco de Cuba; somos madres, mujeres, familiares de presos políticos. Le pido que bendiga al pueblo de Cuba, que lo necesita”.

Además del Vaticano, Soler ha estado en el Congreso de los Estados Unidos—testificando sobre la situación de los derechos humanos y apoyando la política de sanciones contra el gobierno cubano—, en el Parlamento Europeo y en la Casa Blanca.

Pero el último año ha sido difícil para el movimiento que ella ayudó a fundar. Decenas de mujeres dejaron la organización para crear otro grupo, Ciudadanas por la Democracia, y un reciente video filtrado muestra fragmentos de un conflicto interno que derivó en gritos y abucheos a una de sus miembros, lo que provocó críticas de Damas exiliadas en Estados Unidos, que calificaron los hechos como un “acto de repudio”. Soler respondió con un referendo del que salió victoriosa.

Ella señala a Alejandro Yánez, quien se identificó originalmente como estudiante de historia, como la persona que publicó en You Tube el video editado de la manifestación en contra de Alejandrina García de la Riva, y alguien enviado por la Seguridad del Estado desde el 2007 para recabar información sobre el grupo y promover malentendidos.

Soler está convencida que tras estos conflictos se esconde la Seguridad del Estado cubano, a quien acusa de plantar personas que riegan información falsa o promueven la discordia entre las mujeres del grupo y de extorsionar, “porque mucha gente hacen cosas que son ilegales para poder tener un poco de dinero y el gobierno cubano te coge y te hace un chantaje”. Todo para “desacreditar y romper a las Damas de Blanco”.

Apenas unas horas antes de esta entrevista, Soler conoció, además, que el movimiento había perdido su sede, que habían encontrado en la casa de la antigua líder de la organización, la fallecida Laura Pollán.

Es un momento tenso, Soler desea regresar cuanto antes a La Habana pero accede a conversar con el Nuevo Herald.

¿Cómo llegaste a la oposición?

Mi esposo [Angel Moya] que era cadete de las FAR, cumplió misión en Angola, desde 1989 hasta 1991. Cuando regresa, viene cambiado, y se integra al Movimiento Independiente Opción Alternativa, en Pedro Betancourt en Matanzas.

En 1995, me dice que estaba en un grupo opositor en contra del gobierno cubano. ‘¡Ay!, pero cómo te vas a meter en esa candela, cómo no vas a contar conmigo’ y me dijo: ‘Para esto no hay que contar con nadie. En cualquier momento me pueden detener y tú eres la que puedes decidir si este matrimonio continúa o no’. Yo lo acepté, porque ya tenía dos hijos, estaba embarazada del varón mío más chiquito y tenía mi hija ya que había nacido en el 91. Yo dije, ‘este es mi hombre, el padre de mis hijos, nos queremos, nos respetamos, cualquier cosa que le pase, lo voy a apoyar’.

Pero, ¿en algún momento te dijo qué lo llevó a tomar esa decisión?

No, pero noté que al regresar de Angola, él vio que lo que estaba defendiendo en Cuba, no era la realidad. Eso pienso yo que lo llevó…porque él era el que defendía al gobierno cubano y parece que se dio cuenta. En 1999, un día 10 de diciembre, lo llevan a prisión. Lo acusan de desorden público y asociación para delinquir. Muchos cayeron presos en esos días y estaban en 100 y Aldabó, un lugar penitenciario, de investigación de la Seguridad del Estado. Yo empiezo a ir a visitarlo una vez a la semana. En ese entonces estaba trabajando en el hospital materno América Arias de La Habana.

Por primera vez visitaba un lugar penitenciario y muy nerviosa que me ponía. En la primera visita, estaba el mayor [José] Estrada, de la contrainteligencia, y al ver aquel hombre, con aquellas estrellas, provocando a Ángel y Ángel debatiendo con él, me puse muy nerviosa. Las lágrimas me salían, salí muy tensa. Parece que lo hacían para eso pero a la semana siguiente me dije que eso no podía ser así, que tenía que ser fuerte. Me empecé a dar cuenta realmente lo que era el gobierno, aunque nunca simpaticé con él.

En enero del 2000, decidí junto a otras mujeres, hacer un grupo, el Comité de Madres Leonor Pérez [madre de José Martí] e ir a la Iglesia de Santa Rita, la abogada de los casos imposibles— donde estamos yendo ahora las Damas de Blanco—porque éramos familiares de presos políticos. Íbamos todos los domingos, con ropa negra para abajo y una blusa blanca para arriba.

¿Cómo se fundan las Damas de Blanco?

El gobierno cubano llevó a prisión a 75 disidentes—74 hombres y una mujer, Martha Beatriz Roque Cabello—solamente por defender la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Veintisiete eran de La Habana y los llevaron a Villa Marista. Teníamos un día a la semana para ir a visitarlos a diferentes horas. Allí nos empezamos a conocer y decidimos ir a la Iglesia de Santa Rita los domingos; con el tiempo se unieron los familiares de las provincias. Comenzamos a caminar por la Quinta Avenida después de misa. La periodista independiente María Elena Alpízar, que ahora vive aquí [en EEUU] sugirió el nombre de Damas de Blanco.

¿Y cuándo reaccionaron las autoridades?

En mayo del 2003 comenzaron a acosar a Blanca Reyes y Gisela Delgado, y a decirles que les iban a echar 20 años como a sus maridos. El gobierno nos tenía por viejas locas y no pensaron que íbamos a llegar a lo que hemos llegado. Fuimos mujeres que salimos de nuestras casas sin ninguna experiencia, solamente por el amor a nuestras familias y fue creciendo el amor a la patria. Caminamos también por otros municipios para que nos conocieran; íbamos a entidades del gobierno a entregar peticiones por nuestros seres queridos. Nos empezaron a conocer y el gobierno cubano vio que éramos un peligro porque la gente se solidarizaba con nosotros.

Llama la atención que el gobierno cubano reprima tanto a un grupo de mujeres, familiares de presos políticos que marchan pacíficamente con gladiolos en la mano. ¿A qué crees que se deba esto?

Nosotros somos un grupo no político, somos defensoras de los derechos humanos aunque también tenemos derecho a opinar porque somos parte del pueblo. Con nuestra persistencia le arrancamos un espacio al gobierno cubano.

El gobierno cubano pidió para la excarcelación de los presos que no existieran las “Damas de apoyo”, que no tenían familiares presos, pero se nos unieron para apoyar nuestra causa. Sin ellas, el movimiento no existiría porque ahora solo somos siete en Cuba de las fundadoras. Con la presión internacional, la huelga de hambre de Guillermo Fariñas, la huelga que llevó a la pérdida física de Orlando Zapata Tamayo y la persistencia de las Damas de Blanco, pudimos arrancarle al gobierno cubano que excarcelara a 75 presos. Muchos están en el exilio pero quedan 12.

La Iglesia Católica actuó como mediadora para la liberación de los presos del grupo de los 75. ¿Cómo fue la relación de las Damas de Blanco con la jerarquía católica en la isla?

Hicimos un contacto con el cardenal Jaime Ortega, el 1 de mayo de 2010, cuando él le escribió a Raúl Castro pidiéndole que no siguieran haciéndonos actos de repudio; llevaban tres domingos consecutivos haciéndolos frente a la Iglesia de Santa Rita. Y Raúl Castro pidió al Cardenal que estuviéramos presentes las siete Damas de Blanco que sufrimos un acto de repudio de siete horas, para mandarnos un mensaje, [en el que pedía] que no existieran más las Damas de apoyo y que él no iba a permitir más que nos repudiaran en ese lugar. Eso fue en el Arzobispado [de La Habana].

Le dijimos que las Damas de apoyo iban a seguir y que recordara que Lina Ruz, con amigas y familiares, cuando estuvo preso Fidel Castro salió a pedir su libertad; y que estas mujeres tenían derecho también aunque no fueran familia. Después el Cardenal nos citó de nuevo para decirnos que sí, que Raúl Castro decía que era verdad que sucedió eso con su madre y las amigas, y que él entendía eso, pero que las Damas de apoyo no podían seguir.

Le mandamos a decir de nuevo que las Damas de apoyo iban a seguir con nosotras y que había algunos hombres que querían salir del país. Y ya empiezan las conversaciones entre el gobierno de España, de Cuba y el cardenal Jaime Ortega.

En el verano del 2010 anuncian el acuerdo y el Cardenal llama a cada prisión para decirle a cada hombre que estaba seleccionado para salir a España junto con su familia. Muchos incluso dijeron que no y luego pidieron que llamara de nuevo el Cardenal para decirle que sí. Podían hacer una lista de los familiares que se querían llevar. Hubo algunos que se llevaron hasta 28 familiares. Pero hubo doce que dijeron que se quedaban en Cuba. Tres meses después empiezan a excarcelarlos.

Después de este referendo, ¿qué has aprendido como líder del movimiento? ¿Qué han aprendido de esta experiencia?

A veces los problemas que se presentan te enseñan, a analizar, a perfeccionarte, a rectificar. Quiero dejar claro que nosotros no somos comunistas, que son los que hacen los actos de repudio. Ahí lo que hubo fue un rechazo hacia Alejandrina porque fue a provocar una situación allí. Desde septiembre, estaba pendiente de un análisis con el ejecutivo nacional y la representante de su provincia. El domingo anterior, ella fue a caminar, me felicitó por el nacimiento de mi nieta y le dije que no podía caminar, porque estaba suspendida, no sancionada.

Pero este rechazo, como le llamas, fue un tanto violento, se ven los gritos, cómo la rodean y eso le chocó a muchas personas. ¿Crees que se hizo del mejor modo?

Pudiera haber sido de una forma mejor pero estamos viviendo unos momentos en los que hemos sido atacadas muchas veces. Un supuesto activista de derechos humanos que estuvo cinco años en el Frente Antitotalitario Unido en Villa Clara, acuchilló, aprovechando una reunión, a Damas de Blanco y activistas por los derechos humanos. Ese mismo día, 16 de diciembre, recibimos un aviso con los nombres y apellidos de tres Damas de Blanco que iban a ir [a la sede] para una provocación.

¿Alguno de esos nombres era el de Alejandrina García de la Riva?

Sí, y el de Nancy Ramón y de Laura María Labrada Pollán. En medio del té literario se apareció Alejandrina García de la Riva con Laura María Labrada. ¿Qué pasa? Que a veces Berta es explosiva, Berta es gritona. Alejandrina no grita y cuando ven a la persona que no grita, muy dulce, piensan, la víctima y el victimario. Hay que ver y hay que analizar.

¿Crees que se te fue de las manos?

No sería la mejor forma pero si a tu casa llega una persona que no es bienvenida y se te cuela y tú le dices que se vaya, ¿qué vas a hacer?: llamas a la policía, la sacas a la fuerza, la puedes agredir, le puedes gritar, o lo mejor, lo más sano, es dejarla sola e irte.

Pero también hay otros verbos, como “persuadir”...

Sí, se hizo, veinte minutos. Se trató de hablar con ella, veinte minutos que no aparecen en el video.

Debes estar al tanto de esta carta escrita por Laura María Labrada Pollán en la que prohíbe el uso del nombre de su madre. También se quedan sin sede. ¿Qué va a pasar ahora con el movimiento?

Yo respeto que Laura María y Héctor Maseda [viudo de Laura Pollán y dueño de la casa en La Habana que sirve de sede a las Damas de Blanco] decidan y no quieran que nosotras estemos allí. Ahora cuando yo llegue, vamos a solicitar que esté uno de ellos para entregarle la llave de la casa.

Nosotras decidimos en respeto a Laura Pollán, cambiar el nombre del movimiento, que pasó a llamarse Movimiento de las Damas de Blanco “Laura Pollán”. Nosotros podemos usar ese nombre, Laura fue una figura pública, es una mártir y es una forma de respetarla pero no vamos a entrar en este problema de familia, porque nosotros estamos en contra del gobierno cubano, no en contra de nadie del pueblo. Laura siempre va estar presente en nosotras.

¿Crees que estos conflictos dentro del movimiento van a terminar?

Pienso que esto no termina porque el gobierno tiene sus manos y su cuerpo metido en esto, y no esperaba que fuéramos hacer un referendo como el que hicimos, como lo hacen en cualquier país del mundo, y sin estar preparadas, sin tener ninguna experiencia. Eso es lo que nos hace exigirle al gobierno cubano que también haga elecciones libres y plurales.

Muchos en el exilio dan apoyo a la oposición dentro de Cuba y los emigrados cubanos reclaman una participación en el futuro del país. ¿Por qué las Damas de Blanco exiliadas, que pidieron elecciones y querían participar, no pudieron votar en el referendo?

Tenemos un reglamento, que dice que toda decisión de las Damas de Blanco, [la deben tomar] las Damas de Blanco que están activas dentro de Cuba. Ese reglamento salió el 18 de noviembre de 2010. Nosotras no privamos a nadie de que ejerza su libertad de opinión, tienen derecho, pero no a decidir. Cuando existan unas elecciones libres en Cuba, todo cubano que está fuera tiene derecho porque son elecciones de gobierno. Pero nosotras somos sociedad civil y quienes van a decidir y orientar lo que se va a hacer dentro de un movimiento, somos los que estamos activos allá dentro. Si ahora vamos a recibir órdenes de personas que viven fuera, entonces, ¿para qué vamos a estar luchando dentro de Cuba?

Estamos muy agradecidas de los exiliados, pero que aporten cosas positivas y den su granito de arena para democratizar a Cuba, pero no para crear un conflicto.

¿En el reglamento estaba contemplado la realización de un referendo?

No. Pero debido a la polémica y que estaban pidiendo elecciones, decidimos hacer un referendo porque es más directo. Si gana el “no”, pues se van a buscar las candidaturas para que puedan hacer elecciones, pero si es el “sí” no hay necesidad. Nosotras hicimos la votación sin tener experiencia ninguna, antes creo que solo Concilio Cubano, de Héctor Palacios, hizo unas votaciones.

Hace falta que le exijan al gobierno cubano porque estamos viendo como que hay una pelea dentro de la sociedad civil y no contra el gobierno cubano. Le están dedicando más tiempo a algo que pasó en un movimiento dentro de Cuba, en vez de enfocarse en la Cumbre de Panamá, en los problemas que hay en Cuba.

Ahora mismo aunque tengas 20 CUC, vas a una tienda, a la sección de carnes, y no encuentras nada. Hay que enfocarse en las detenciones. En el mismo momento que el gobierno cubano está sentado en sus negociaciones con la Unión Europea y los Estados Unidos, estamos yendo a prisión por ejercer nuestras libertades. Vamos a contribuir a tener una Cuba democrática, hay que centrarse en lo que necesita el pueblo de Cuba, no en estas cosas. Por eso es que muchas veces no doy declaraciones, no es por miedo. Yo digo que hay que darle tiempo al tiempo.

¿Quieres aprovechar la oportunidad para aclarar a quienes se lo han cuestionado, en qué han empleado el dinero del premio Sajarov que la Eurocámara les otorgó y recogieron en 2013 (50 mil euros)?

A todas las personas que están preocupadas por el premio Sajarov, les voy a decir, con el mayor respeto, que no tengo por qué revelar información al gobierno de Cuba ni a la Seguridad el Estado. Esas informaciones el gobierno cubano no las da. Lo más importante es que cada mujer [que pertenece al movimiento] a lo largo y ancho del país recibe una ayuda. Cuando Cuba sea libre y democrática, vamos a revelar esa información. Las personas que han depositado su confianza en nosotras y han dado un premio monetario saben en qué se emplea ese dinero.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

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