Cataluña y País Vasco boicotean la conferencia de regiones de España
Cataluña y el País Vasco declinaron participar este martes en la Conferencia de presidentes regionales, el órgano de máximo nivel político de cooperación entre regiones y Estado, un hecho inédito que revela las tensiones territoriales en España.
Ni Carles Puigdemont, presidente de Cataluña, ni el “lehendakari” Íñigo Urkullu, dirigente del País Vasco, estuvieron presentes en la foto de familia de los presidentes de las 17 regiones españolas y los enclaves de Ceuta y Melilla.
Uno de los principales puntos de la reunión fue el sistema de financiación de las regiones, encargadas de sufragar los servicios sociales, que el jefe de gobierno conservador Mariano Rajoy quiere reformar este año, dijo al terminar la cumbre.
Aunque Cataluña es una de las principales interesadas en reformar este sistema, su presidente, el independentista Carles Puigdemont, aseguró el lunes que la región “ha salido del regimen común”.
En una rueda de prensa, Rajoy desgranó los desafíos presupuestarios de España por el creciente peso de las pensiones debido al envejecimiento de la población en el país con la segunda mayor esperanza de vida del mundo tras Japón.
El pago de estas pensiones, señaló, supone el 28% del gasto del Estado.
Rajoy también lamentó que Cataluña, que representa el 20% del PIB nacional, se ausentara de una reunión en la que se trataron cuestiones “de enorme importancia” como la financiación regional.
En el próximo mes se creará un grupo de trabajo para abordar el nuevo sistema y “el gobierno catalán tiene la puerta abierta a nombrar un experto”. “Lo tenemos que acordar entre todos”, añadió, deseando que “la cordura y el sentido común se impongan”.
Los desequilibrios en la financiación regional son uno de los motivos del auge del independentismo en Cataluña, la región con el mayor PIB y la segunda más poblada de España, donde los nacionalistas denuncian pagar mucho más de lo que reciben.
Al mismo tiempo, la región está fuertemente endeudada y debe acudir a Madrid para obtener liquidez ante la imposibilidad de financiarse en los mercados.
Para la izquierda, el auge independentista en Cataluña lleva a la necesidad de reformar la articulación del poder regional en el país, pero para ello se requeriría una reforma de la Constitución que no se planteó este martes.
El modelo actual se implantó con la Constitución de 1978, tres años después de la muerte de Francisco Franco. En ese momento, Cataluña y el País Vasco recuperaron el autogobierno suprimido por el dictador.
Las otras regiones reclamaron también autonomía y se instauró un sistema complejo, de geometría variable, conocido popularmente como “café para todos”, discutido ahora por catalanes y vascos que reclaman un trato diferencial.
“Se ha acabado el café para todos, pero algunos todavía se empeñan en no querer reconocerlo”, dijo Puigdemont, añadiendo que en el 2017 su región entrará en “una nueva era” y será “libre”.
Su gobierno prevé la organización en septiembre de un referéndum de autodeterminación que Madrid rechaza asegurando que es ilegal.
El País Vasco, dirigido por el Partido Nacionalista Vasco (conservador y nacionalista), se beneficia por su parte de autonomía fiscal por la que puede recaudar directamente los impuestos, igual que la vecina Navarra.
Tanto Urkullu como Puigdemont exigen al gobierno español relaciones bilaterales para abordar su encaje con el resto del país, pero Rajoy por el momento lo rechaza.
El senador Xavier García Albiol, dirigente del Partido Popular de Rajoy en Cataluña, aseguró que esta relación bilateral “no es posible” y reprochó a Puigdemont su “desaire” al jefe de gobierno y a los 7,5 millones de catalanes a quienes dejó “huérfanos” de voz propia en esta cumbre.
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Esta historia fue publicada originalmente el 17 de enero de 2017, 8:04 p. m. with the headline "Cataluña y País Vasco boicotean la conferencia de regiones de España."