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Trump pide armonía en el Medio Oriente

El presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump visitan la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, este lunes.
El presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump visitan la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, este lunes. AP

El presidente Donald Trump colocó el lunes su mano derecha sobre el lugar de oraciones más sagrado del judaísmo y guardó un simbólico momento de silencio en medio de un viaje al Medio Oriente que afirmó espera que lleve la paz a la volátil región.

La visita de Trump al Muro de los Lamentos en Jerusalén fue objeto de controversia aquí, como sucede con virtualmente cualquier cosa que involucre las disputas entre israelíes y palestinos, y dentro del mundo musulmán, que el presidente ha prometido ayudar a solucionar.

La Casa Blanca ha dicho que Trump declinó una oferta del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu de acompañarlo al Muro de los Lamentos, donde siguió la tradición y colocó una nota privada entre las piedras, para no parecer que apoya la reclamación israelí de la zona en disputa.

De pie junto a Netanyahu al llegar al aeropuerto de Tel Aviv el lunes por la mañana, Trump dijo que el viaje, que comenzó el fin de semana en Arabia Saudita, le ha dado “nuevas razones de esperanza” y ofrece “una oportunidad poco común para llevar seguridad, estabilidad y paz a la región y sus pueblos, la derrota del terrorismo y un futuro de armonía, prosperidad y paz”.

“Pero para lograr eso la única forma es trabajando juntos”, dijo. “No hay otra forma”.

Netanyahu ha tenido recientemente roces dentro de su gobierno de coalición sobre cuánto está preparado Israel a ceder para buscar la paz, y se ha mostrado receloso de los acuerdos que Trump firmó durante el fin de semana con líderes musulmanes en Riad.

En una presentación posterior con Netanyahu, Trump se unió a la condena de tanto el terrorismo islamista como de Irán. “No solamente le lanzamos un salvavidas, le dimos riqueza y prosperidad”, dijo Trump del acuerdo nuclear negociado con Teherán por el ex presidente Barack Obama, “y también le dimos la capacidad de continuar el terrorismo”.

El odio compartido al gobierno revolucionario chiita de Irán, quizás incluso más que al terrorismo de grupos musulmanes, como el Estado Islámico, es un tema que une a Trump y a los dos anfitriones de su viaje hasta el momento.

Después que los dos líderes pronunciaron discursos, respondieron a preguntas de los reporteros sobre información secreta sobre el Estado Islámico en Siria, obtenida de manos de Israel, que Trump compartió con el canciller ruso Serguei Lavrov durante la visita de este último a la Oficina Oval hace unos días.

“Nunca mencioné a Israel en esa conversación”, respondió Trump.

El presidente fue recibido a todo nivel en Arabia Saudita en la primera escala de su primer viaje internaciona, un maratón de visitas a cinco países en el Medio Oriente y Europa.

Reportes sobre la reunión han indicado solamente que la naturaleza de los secretos y la ciudad donde se obtuvieron, información entregada a Lavrov, habría permitido a los servicios rusos de inteligencia determinar la fuente. Esos reportes no han indicado si Trump mencionó a Israel como la fuente.

Por su parte, Netanyahu dijo que Israel no estaba preocupado por el incidente y calificó de “excelente” la cooperación de Estados Unidos e Israel en materia de inteligencia.

Los israelíes recibieron a Trump con júbilo por su promesa de una relación aún más profunda con el principal aliado de Estados Unidos en la región, pero sus expectativas tienen una carga de ansiedad sobre un gobierno impredecible que también ha extendido la mano a los palestinos.

En el aeropuerto, Netanyahu dijo que Israel extiende su mano a todos sus vecinos, entre ellos los palestinos, y que creía que la visita de Trump pudiera convertirse en “un hito histórico en el camino hacia la reconciliación y la paz”.

“La paz que buscamos es una paz genuina y duradera en que se reconozca al Estado judío, la seguridad se mantenga en las manos de Israel y el conflicto termine de una vez por todas”, dijo Netanyahu.

El presidente israelí Reuven Rivlin, quien también recibió a Trump, compartió esa postura y dijo que el pueblo israelí tiene “grandes expectativas” de la visita, que calificó de “un símbolo de los lazos irrompibles entre Israel y Estados Unidos”.

“El mundo necesita a un Estados Unidos fuerte”, dijo Rivlin. “El Medio Oriente necesita un Estados Unidos fuerte. Israel necesita un Estados Unidos fuerte. Y me atrevo a decir que Estados Unidos necesita a un Israel fuerte”.

Después de dos días de reuniones aquí, visitas a lugares sagrados judíos y cristianos, un viaje a Belén, en Cisjordania, para reunirse con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, y un discurso en el Muso de Israel, Trump viajará a El Vaticano para reunirse el miércoles temprano con el papa Francisco, lo que completa su recorrido de las tres capitales religiosas que ha dicho desea unir en una nueva atmósfera de tolerancia.

En Jerusalén, Trump visitó la Iglesia del Santo Sepulcro para rendir homenaje a la comunidad cristiana israelí. Trump, familiares y asistentes recorrieron la Ciudad Vieja, acompañados por líderes religiosos en sus atuendos tradicionales, quienes llevaban báculos que golpeaban rítmicamente sobre los adoquines. Los mercados y las calles estaban cerrados en medio de fuertes medidas de seguridad.

La iglesia fue construida para conmemorar el lugar donde la mayoría de los cristianos creen que Jesús fue enterrado.

Más tarde, en la plaza que bordea el Muro de los Lamentos, Trump y su yerno, Jared Kushner, quien es judío, se colocaron kipás y escucharon mientras dos rabinos explicaban la historia del lugar y su importancia para el judaísmo, informó la Casa Blanca.

Trump es el primer presidente estadounidense en funciones que visita el Muro de los Lamentos, aunque el entonces presidente Barack Obama estuvo allí durante su campaña presidencial en el 2008. En el 2012, el candidato republicano Mitt Romney también oró en el Muro durante su campaña.

La mayoría de los países del mundo consideran la Ciudad Vieja de Jerusalén un “territorio ocupado”, aunque Israel lo disputa. Las fuerzas israelíes capturaron la ciudad durante la Guerra de los Seis Días contra sus enemigos árabes en 1967.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de mayo de 2017, 4:46 p. m. with the headline "Trump pide armonía en el Medio Oriente."

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