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Calma en este de Ucrania tras alto el fuego

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Soldados ucranianos en un control cercano a la ciudad ucraniana de Debalcevo, este viernes. Representantes del gobierno de Kiev y de los separatistas prorrusos acordaron un alto el fuego en el este de Ucrania.
Soldados ucranianos en un control cercano a la ciudad ucraniana de Debalcevo, este viernes. Representantes del gobierno de Kiev y de los separatistas prorrusos acordaron un alto el fuego en el este de Ucrania. EFE

La calma parecía reinar este viernes en el este de Ucrania después de que los rebeldes prorrusos y el gobierno de Kiev alcanzaran un acuerdo de alto el fuego, aunque los habitantes de esta castigada región siguen siendo escépticos.

Según los periodistas de la AFP en el lugar, la situación era tranquila en Donetsk, el principal bastión rebelde y escenario de numerosos combates.

El conflicto, que empezó en abril, ha dejado hasta ahora cerca de 2,700 muertos y ha obligado a desplazarse a medio millón de personas.

En Mariupol, una ciudad portuaria del mar de Azov de cerca de 500,000 habitantes, la población es escéptica sobre el alto el fuego.

“No nos lo creemos pero esperamos que sea verdad. Todavía no me creo que hayamos llegado a esta situación, ¡nos matamos entre hermanos!”, dijo poco antes del anuncio Elena, de 24 años, que vive en un edificio justo al lado de un puesto de control.

Mariupuol es la última gran ciudad de la zona todavía bajo control del gobierno ucraniano y los voluntarios fieles a Kiev llevan semanas intentado frenar el avance de los rebeldes.

En previsión de importantes combates, la guardia nacional ucraniana, que depende del ministerio del Interior, ha recomendado a los habitantes que estén listos para abandonar la ciudad.

Elena y su hermana gemela Iulia dicen estar preparadas.

“Tenemos un coche listo cerca de nuestro apartamento pero no queremos irnos”, explica Elena a la AFP. Además, asegura, en caso de hacerlo “no iríamos hacia el oeste, nadie no espera allí”.

“Muchos ya se han ido. Sólo quedan algunas familias. Fíjese en la gente que está intentando irse”, afirma por su parte Iulia, señalando a una familia dentro de un coche.

Según el alcalde de Mariupol, Iuri Jotlubei, la situación es “tensa pero estable” y desmiente a la AFP una información de la agencia rusia Interfax según la cual un grupo de separatistas habría entrado con tanques en la ciudad.

“Hubo un ataque importante ayer cerca de Mariupol, a unos 20 kilómetros de donde estamos. Las fortificaciones reforzadas con metal que hemos fabricado impidieron la penetración directa y eso fue una gran sorpresa para los agresores”, relata el alcalde.

Según el portavoz del Consejo Nacional de Seguridad y de Defensa del gobierno ucraniano, Andrii Lysenko, esos bombardeos en el este de Mariupol mataron a tres civiles, entre ellos dos niños.

En Donetsk, el principal bastión de los rebeldes, hubo nuevos bombardeos durante la noche que dejaron cinco civiles muertos y nueve heridos, según el alcalde.

En la plaza Lenin de esta ciudad, donde los rebeldes proclamaron una república separatista, las nuevas autoridades han retirado los restos de tanques ucranianos que habían puesto a la vista de todo el mundo.

“La cuestión no es quien gobernará sino quién reconstruirá nuestra ciudad” explica desde plaza Pavel, de 25 años, que no quiere dar su apellido.

Viktor Kosobokov, de 72 años, que consigue unos ingresos extra barriendo las calles de Donetsk, no quiere ningún alto el fuego.

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