Cinco siglos de protestantismo: Conmemoración del V centenario de la Reforma en su propia cuna
(Alemania). Numerosos dignatarios religiosos y civiles acudieron el martes 31 de octubre a esta pequeña y pintoresca ciudad de Sajonia-Anhalt a celebrar el V centenario del comienzo de la Reforma protestante.
Un día como ese, de 1517, el monje agustino Martín Lutero clavó aquí en la puerta de la iglesia de Todos los Santos (también conocida como del castillo) 95 tesis contra las indulgencias: la práctica de vender groseramente la absolución de los pecados y la estadía de las almas en el Purgatorio. Lutero, sacerdote docto y pío de sólo 33 años, vio en esa práctica un repugnante y abominable travestismo de la fe verdadera.
Las tesis en que explicaba su denuncia, escritas originalmente en latín (y que tal vez nunca llegó a clavar en puerta alguna) pronto se tradujeron al alemán y a otras lenguas y fueron el comienzo del movimiento hacia la libertad de conciencia que conocemos por protestantismo, al cual se adhieren, bajo numerosas denominaciones, más de 900 millones de fieles o el 40 por ciento de todos los cristianos.
Las luchas entre los defensores de la fe reformada y los sostenedores de la vieja Iglesia ensangrentarían Europa y otras partes del mundo durante siglos, como extensión de disputas teológicas que a muchos hoy les parecerían ridículas e intrascendentes, en la medida en que los distintos cuerpos eclesiales que profesan el cristianismo han optado por la tolerancia y el acercamiento doctrinal como rasgos distintivos de la religión que comparten. Por ello a Wittenberg acudieron el pasado 31 representantes de muy diversas iglesias de toda la amplia gama del protestantismo, pero también ortodoxos y catolicorromanos y hasta personajes de otras confesiones que reconocen el positivo aporte de Lutero y su revolución.
La conmemoración en esta ciudad de poco más de 46,000 habitantes tuvo lugar en un doble escenario: la antigua iglesia del castillo, varias veces destruida y reconstruida en los últimos cinco siglos (en la cual se encuentra la tumba del Reformador y donde se celebró un oficio religioso) y el nuevo palacio municipal que cuenta con un vasto salón de actos donde, entre otros oradores, hablaron el presidente de Hungría János Áder y la canciller de Alemania Angela Merkel.
Horas antes de que comenzara el oficio programado para las 3:00 p.m. la presencia policial y de otros cuerpos de seguridad era abrumadora y el acceso al templo muy restringido. A los miembros de la prensa acreditados para el evento se nos pidió que llegáramos, a más tardar, a la 1:50 p.m., con más de una hora de anticipación, para sentarnos en los bancos que nos habían reservado. Afuera, detrás de las barreras de la policía, había una muchedumbre de peregrinos y curiosos de los cuales apenas una cincuentena pudo entrar en la iglesia mediante unos boletos que repartieron por orden de llegada. Entre esa multitud de afuera había sin duda gente que había venido a manifestarse en contra del gobierno y en particular de la Sra. Merkel, a quien recibieron con gritos y abucheos que resonaron dentro de la iglesia casi a punto de que comenzara el servicio religioso con el himno de batalla de la Reforma –letra y música de Lutero– que animara a los ejércitos protestantes en las cruentas guerras religiosas que se libraron en Europa en los siglos XVI y XVII: Ein feste Burg ist unser Gott (“Castillo fuerte es nuestro Dios”, como se ha traducido desde hace mucho al español) primer verso que aparece escrito en grandes letras góticas en torno a la cúpula de la torre de esta iglesia.
No obstante, el tono de la celebración –tanto en la iglesia como en el ayuntamiento– no fue en modo alguno triunfalista. En el oficio religioso, el evangelio (que se leyó en inglés) fue el pasaje de las Bienaventuranzas del capítulo 5 de Mateo, y el sermón del obispo Heinrich Bedford-Strohm, presidente del Consejo de la Iglesia Evangélica en Alemania, fue un llamado a la contrición, a la humildad y –en la mejor tradición luterana– a la penitencia y, sobre todo, a la reconciliación (entre las iglesias) y a la solidaridad con el mundo.
“El eje central de la fe de la Reforma”, dijo el obispo Bedford-Strohm, “es la libertad”. Y de inmediato pasó a definir esta libertad como “la fuerza interior para seguir los dictados de nuestra conciencia, en contra incluso de las autoridades externas […] tener el valor de nuestras convicciones, interviniendo en los debates públicos no movidos por la cólera sino por la libertad interior”, para recalcar a continuación: “la actitud que nuestro país necesita”.
La canciller Merkel, por su parte, también identificó en su discurso, el legado de la Reforma con la libertad secular que se traduce en tolerancia (aunque esta interpretación del pensamiento de Lutero, hombre motivado por una pasión inflexible, sea más bien el resultado de una decantación de medio milenio) con lo cual, de alguna manera, la jefa del gobierno alemán intentaba respaldar su agenda de puertas abiertas y a favor de la globalización que tan criticada ha sido por sus adversarios políticos, entre los cuales seguramente se encontraban los que la habían abucheado un rato antes.
Entre uno y otro de los varios discursos, hubo música en vivo con la Orquesta Sinfónica Alemana de Berlín (que interpretó, entre otras obras, algunos movimientos de la Sinfonía No. 5 de Mendelssohn) y la participación de un grupo de madrigalistas. También se intercalaron tres breves filmes sobre el jubileo de la Reforma.
Terminados los actos e idos los dignatarios y, en el curso de las próximas 24 horas, la mayoría de los peregrinos, la hermosa ciudad junto al Elba recobraba su ritmo habitual, si bien sobre ella se cernía, como un espíritu tutelar, la sombra del gran reformador que, con su énfasis en el libre examen, había inaugurado, acaso sin saberlo, una nueva era para el mundo.
El autor es escritor cubano, autor de poesía, ensayos y relatos.
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de noviembre de 2017, 1:54 p. m. with the headline "Cinco siglos de protestantismo: Conmemoración del V centenario de la Reforma en su propia cuna."