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¿Cuáles son las preocupaciones del FBI sobre el terrorismo nacional en el 2018?

Carrie Hensley (izq) y Hailee Hensley se abrazan frente a un tributo hecho frente al cine Century 16 en Aurora, Colorado, donde James Holmes abrió fuego dejando 12 muertos y 58 heridos.
Carrie Hensley (izq) y Hailee Hensley se abrazan frente a un tributo hecho frente al cine Century 16 en Aurora, Colorado, donde James Holmes abrió fuego dejando 12 muertos y 58 heridos. Getty Images

Las personas que se han radicalizado en territorio estadounidense, y no equipos de operativos entrenados en el extranjero, son las mayores amenazas, al contrario de lo que sucedió después del 11 de septiembre.

Combatirlas es un reto, en primer lugar porque muchas no dan dan señales de que estén planeando un ataque.

El director del FBI, Christopher Wray, ha señalado que esa agencia considera que las amenazas terroristas más temibles son las de personas que ya están en el país: extremistas violentos que han sido radicalizados por ISIS y otros grupos islámicos, al igual que personas que actúan por su cuenta y no están relacionados con otros grupos. Los cultos o “ciudadanos soberanos” que no creen que las leyes del gobierno son pertinentes para ellos, y los que están motivados por cuestiones raciales, son un grupo menor pero igual de preocupante, dijo el FBI.

Matthew Heiman, antiguo abogado de la División de Seguridad Nacional en el Departamento de Justicia, está de acuerdo con Wray en que los extremistas islámicos nacionales son la mayor amenaza.

“Si miras los números, la repetición y la uniformidad, creo que son con mucho la principal amenaza”, dijo Heiman, citando los ataques en San Bernardino, Orlando, Fort Hood, y los ataques recientes en Nueva York. Aunque otro tipo de ataques ocurren todos los años, Heiman explica que no son igual de uniformes.

Algunas personas no aceptan esas categorías porque las consideran artificiales y contraproducentes. “Están centrándose en la ideología en vez de la metodología que usan para llevar a cabo estos actos violentos. Eso surge de la necesidad de categorizar, de manera que puedan distribuir los recursos de forma organizada, pero acabamos creyendo que esas categorías son reales”, dijo Michael German, ex agente del FBI que trabajó en contraterrorismo. “Este concepto de un islam radical, que incluye grupos muy diferentes como ISIS, Al Qaeda, Hezbolá... no tiene nada que ver con mantener la seguridad de los ciudadanos”.

Sin embargo, aunque haya desacuerdos en la manera de catalogarlos, nadie duda de que Estados Unidos debe estar atento a posibles ataques. Y el FBI es quien se hará cargo cuando llegue el momento de asignar fondos y personal para la tarea. A continuación, un análisis de cómo la agencia vislumbra el porvenir.

Extremistas nacionales violentos

Los extremistas violentos que quieren unirse a grupos extranjeros que apoyan a ISIS, o aquellos que quieren atacar desde dentro de Estados Unidos siguen siendo los primeros en la lista de vigilancia del FBI, con la creciente amenaza amplificada por “un aumento en la propaganda terrorista y el entrenamientos disponible en Internet y los medios sociales”, apuntó Wray en un testimonio ante una comisión de la Cámara de Representantes a fines de noviembre. El reclutamiento y el adoctrinamiento en Internet significa que ya no hace falta que las organizaciones terroristas infiltren operativos en el país para capacitar y otros.

Esto es un gran cambio en comparación con hace una década, dijo Wray.

En el 2017, los ataques yijadistas fueron los que reclamaron más cantidad de vidas, en comparación con otros grupos extremistas: cinco de esos ataque en Estados Unidos dejaron un saldo de 17 muertos, dijo Joshua Freilich, uno de los creadores de la Base de Datos sobre Delitos de Extremistas. El número de muertes atribuidas a grupos terroristas varía ligeramente debido a las diferencias en el criterio de clasificación de los actos terroristas. Freilich dijo que su base de datos define estos ataques como homicidios ideológicamente motivados, o “incidentes en que los culpables –ya sea solos o como parte de un grupo– realizaron un ataque para impulsar sus creencias extremistas”.

Otros ataques con un número comparativamente menor de víctimas se han convertido en la norma de las agresiones cometidas bajo la égida de grupos islamistas radicales, según Heiman, sobre todo debido a que ISIS ha superado a Al Qaeda en prominencia.

“Al Qaeda planeaba ataques épicos. Si se comparan con los del Estado Islámico, su enfoque es: “Esto es lo que nosotros quisiéramos, ahora vas y buscas la manera de lograrlo”, dijo Heiman. “Así que hay individuos echándole mano a lo que pueden, una lata, un bate, un auto o armas de fuego, sin mucho entrenamiento, tratando de lograr el número mayor de muertos”.

Aunque eso significa que es poco probable que se repitan ataques como el del 9/11, con cientos o miles de muertos, los ataques de individuos son más difíciles de detectar, dijo Heiman.

Sin embargo, German considera que la representación de la radicalización hecha por el FBI es engañosa. Él cree que en muchos casos es más probable que estos terroristas sean individuos que están planeando algún tipo de acción violenta y buscan una ideología que justifique sus acciones, muchas veces a través de páginas de Internet. También las agencias del orden categorizan a personas de otras razas sobre la base de unas pocas búsquedas en Internet, según German.

German comparó a Omar Mateen, el atacante de Orlando que mató a 16 personas en el 2016 en un club gay y que prometió lealtad a ISIS, con James Holmes, el agresor de Aurora que mató a 12 personas en el 2012 en un cine donde estaban pasando la película The Dark Knight Rises. El ataque de Mateen fue considerado un ataque ideológico contra los gays, mientras que “nadie sugirió que Holmes estaba motivado por el odio hacia Batman o hacia los que estaban en el cine”.

Ataques de solitarios

“Lo que más nos preocupa son los ataques de individuos, especialmente los tiroteos, que ha sido el método que usan más estos agresores nacionales”, dijo Wray en noviembre.

Los ataques de personas, por su propia naturaleza, representan un obstáculo enorme para los agentes de la ley. Si un estadounidense está planeando un ataque solo, es “casi imposible de detectar, a menos que comparta sus ideas y planes con amistades o familiares”, dijo Heiman.

“Quizás no tengamos muchos ataques a gran escala, pero sí hemos tenido ataques constantes de una o dos personas que actúan con medio de destrucción masivo o arremeten contra un grupo con un vehículo, y la pérdida de vidas es significativa”, comentó Heiman.

El ejemplo más destructivo de este tipo de ataque individual fue en el 2017, cuando Stephen Paddock mató en Las Vegas a 58 personas. Aunque todavía no se sabe qué motivó el ataque de Paddock, lo que quiere decir que no ha sido clasificado como un ataque terrorista, es un ejemplo emblemático de la crítica que hace German al énfasis que se da a estas categorías. Independientemente de si Paddock era un terrorista o un delincuente, el atentado fue catastrófico.

Además, aunque los tiroteos masivos representan una pérdida significativa de vidas, los números no son comparables con el de muertes por homicidio que ocurren constantemente, dijo German. En Estados Unidos hubo cerca de 17,000 homicidios en el 2016, según el FBI, y 40 por ciento no se han solucionado.

Otros grupos extremistas

“Los movimientos extremistas nacionales representan colectivamente una amenaza constante para Estados Unidos”, dijo Wray en noviembre. “Anticipamos que los agentes de la ley, minorías raciales y el gobierno federal seguirán siendo un objetivo significativo para muchos movimientos extremistas nacionales”.

Los supremacistas blancos, ciudadanos soberanos, nacionalistas negros, radicales religiosos y otros grupos entran en esta categoría. El FBI filtró hace poco al público un informe antiterrorista que identificó una amenaza de “extremista identitario negro” y dijo que era muy posible que estos extremistas aumentaran los ataques a los policías por lo que percibían como injusticia racial. Muchos, German entre ellos, criticaron la definición del informe como demasiado amplia y creen que pueda usarse para investigar a manifestantes no violentos, como a los miembros del movimiento Black Lives Matter.

Los grupos nacionales de extrema izquierda (que incluye a los negros nacionalistas) mataron a ocho personas en el 2017, según los datos de Freilich, mientras que los grupos de extrema derecha (que incluye a los supremacistas blancos y a los ciudadanos soberanos) mataron a nueve personas, pero el FBI no tiene una categoría para “extremistas identitarios blancos”.

Kate Irby: 202-383-6071, @kateirby

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de enero de 2018, 10:00 a. m. with the headline "¿Cuáles son las preocupaciones del FBI sobre el terrorismo nacional en el 2018?."

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