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La ayuda llega a las zonas más golpeadas de Nepal

Lugareños posan para una foto de familia tras la llegada de ayuda humanitaria en la localidad de Baluwa, Nepal, el viernes. El último recuento oficial de muertos por el terremoto que el pasado sábado devastó muchas zonas de Nepal superó los 6,200 y el de heridos alcanza casi los 14,000.
Lugareños posan para una foto de familia tras la llegada de ayuda humanitaria en la localidad de Baluwa, Nepal, el viernes. El último recuento oficial de muertos por el terremoto que el pasado sábado devastó muchas zonas de Nepal superó los 6,200 y el de heridos alcanza casi los 14,000. EFE

La ayuda a los afectados comenzaba el viernes a llegar a las zonas más golpeadas fuera de Katmandú, seis días después del terremoto que azotó Nepal, donde Naciones Unidas ha constatado que innumerables aldeas han quedado literalmente aplastadas y sigue aumentando la dimensión del desastre.

El número de víctimas sigue subiendo, con 6,250 muertos y 14,357 heridos según el último recuento ofrecido por el Ministerio del Interior nepalí.

El resto del mundo se enteraba por las imágenes que llegaban desde la capital nepalí de la tragedia del seísmo que asoló el sábado el país de los Himalaya, pero en las faldas de las montañas más altas del mundo el dolor se extendía sin que nadie pudiera llegar a socorrer a los damnificados hasta ahora.

A lo que queda de la localidad de Harre, regresó como pudo Kumar Tamang, un albañil de 26 años que estaba en Katmandú cuando ocurrió el terremoto que dejó sepultados a su hija de 9 años y su hijo de 5.

El abuelo fue capaz de recuperar los cuerpos de los pequeños y despedirse de ellos con el rito hindú en una pira funeraria.

“Su madre está en Kuwait, no lo sabe. Se lo diré pronto”, dijo a Efe el padre.

Como él, cientos de nepalíes han ido recuperando los cuerpos de sus seres queridos arrancándoselos a los escombros, a veces con ayuda de algún equipo de rescates extranjero, pero en la mayor parte de los casos solos.

En Chautara, la capital del distrito de Shindupalchok, que contabiliza un tercio de las víctimas, a un precario campo de desplazados también hoy empezó a llegar la cooperación internacional.

“Somos 26 médicos y técnicos y vamos a abrir un hospital con servicio completo de cirugía”, indicó a Efe Olaf Rosset, coordinador de un equipo de la Cruz Roja noruega mirando a las montañas circundantes, donde nadie duda de que solo esperan cientos de muertos y heridos.

El mayor Deepak del Ejército de Nepal, encargado del distrito, declaró a Efe que en este departamento han muerto al menos 2,194 personas y tienen registro de unos 700 heridos de gravedad.

Al preguntarle qué estima el Ejército que puedan encontrar en las casas dispersas y minúsculos poblados a los que no llegan las carreteras y solo se puede llegar tras horas de caminata a pie, en caballo o en yak, responde: “puede haber más de 2,000 muertos”.

El jefe del Ejército nepalí, el general Gaurav Shumsher Rana, advirtió de que “alrededor de 4,000 personas podría aún estar bajo los escombros”, con lo que la cifra de fallecidos podría alcanzar los 10,000 en todo el país, según recoge el diario local Kantipur.

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