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Al menos 23 policías heridos por protesta en Israel

La policía lanzó granadas aturdidoras y gases lacrimógenos para impedir que algunos manifestantes tomaran la alcaldía de Tel Aviv.
La policía lanzó granadas aturdidoras y gases lacrimógenos para impedir que algunos manifestantes tomaran la alcaldía de Tel Aviv. AFP/Getty Images

Al menos 23 policías y siete manifestantes fueron heridos este domingo en los incidentes posteriores a la marcha convocada por israelíes de origen etíope para denunciar la “brutalidad policial” y la discriminación institucional, informaron fuentes del servicio de urgencias.

La policía lanzó granadas aturdidoras y gases lacrimógenos para impedir que algunos manifestantes tomaran la alcaldía de Tel Aviv, constató la AFP.

Algunos participantes tiraron piedras y botellas de vidrio y sillas tomadas de los restaurantes aledaños contra la policía, que intentó dispersarlos con un carro lanzaagua.

El portavoz de la policía, Luba Samri, informó que varias personas fueron detenidas.

En la manifestación se habían congregado 100,000 según la prensa y unas 3,000 en estimaciones de la policía, una movilización que se produjo tres días después de una marcha en Jerusalén, que también terminó con incidentes.

La manifestación había sido convocada en protesta por un video que muestra a dos policías golpeando a un soldado israelí de origen etíope.

Muchos israelíes de otros orígenes participaron en la marcha gritando consignas como “un policía violento debe ir a prisión” y “pedimos igualdad de derechos”.

“Siendo negro, tengo que protestar hoy”, indicó Eddie Maconen, un ciudadano de 34 años.

“Nunca he sido víctima de la violencia policial pero esto es algo dirigido contra mi comunidad”, explicó Maconen, quien llegó al país cuando tenía 3 años.

Tras el inicio de la protesta, el primer ministro, Benjamin Netanyahu, emitió un comunicado informando que el lunes se reunirá con Damas Pakad, el soldado víctima del ataque, y con representantes de la comunidad etíope.

Después de los incidentes, Netanyahu dijo que todas las demandas serán analizadas, pero que no hay espacio para la violencia y para este tipo de disturbios.

En Israel viven más de 135,000 judíos etíopes, que emigraron en dos oleadas, la primera en 1984 y la segunda en 1991.

Por otra parte, a tres días del plazo para presentar su nuevo gobierno, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aún debe completar las negociaciones con al menos otros dos partidos para poder alcanzar con ellos la mayoría parlamentaria de 61 escaños.

Se trata de las formaciones ultraortodoxa Shas, que preside el rabino Arie Deri, y la nacional-religiosa Hogar Judío, liderada por Naftalí Bennet, mientras en espera podría quedar el partido nacionalista laico Israel Beitenu, del actual titular de Exteriores, Avigdor Lieberman.

Medios locales informan de que las conversaciones con las dos primeras formaciones están a punto de desembocar en un acuerdo y solo quedan por cerrar algunos flecos en los que Bennet y Deri están enfrentados.

La principal discordancia gira alrededor del Ministerio de Culto, que pasaría a manos del Shas con la propuesta de Netanyahu para que haya también un viceministro de Hogar Judío, dado que ambos partidos son religiosos y tienen intereses políticos en esa cartera.

Sin embargo, Deri, que el sábado por la noche se reunió con Netanyahu, rechaza cualquier intromisión por parte del partido rival en los asuntos del Ministerio, sobre todo porque ambos tienen una política divergente sobre la actuación de los tribunales rabínicos y la ley de conversiones.

El Shas quiere mantener el monopolio sobre ambas cuestiones, mientras que los nacionalistas religiosos, más modernos y pragmáticos, tratan de aligerar la burocracia y romper ese absoluto control en manos de los ultraortodoxos.

También hay algunas diferencias entre el Likud de Netanyahu y Hogar Judío en cuanto a la forma de limitar el poder del Tribunal Supremo, y sobre si las líneas del gobierno deben incluir un relanzamiento de la construcción en Jerusalén Este y los territorios ocupados.

En el Likud ven ambas exigencias como innecesarias porque conducirían a un enfrentamiento con la comunidad internacional.

Según el diario Yediot Aharonot, en los tres días que quedan hasta que venza el plazo concedido a Netanyahu por el jefe del Estado, Reuven Rivlin, para formar gobierno se tratarán de encontrar soluciones creativas a todas esas cuestiones.

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