Caída de Ramadi evidencia fracaso de estrategia en Irak
La caída de Ramadi, capital provincial de Al Anbar, ha evidenciado el fracaso del primer ministro iraquí, Haider al Abadi, a la hora de poner en marcha una fuerza multiconfesional operativa para hacer frente al grupo yihadista Estado Islámico (EI), estimaron analistas el lunes.
Abadi, jefe de las Fuerzas Armadas iraquíes, se ha estado esforzando por hacer de la provincia de Al Anbar una zona donde grupos armados procedentes de tribus sunitas podrían unirse y luchar bajo sus órdenes.
Una primera unidad de 1,180 combatientes sunitas completamente integrados en el seno de las “Unidades de Movilización Popular” (Hached al Chabi), coalición paramilitar antiyihadista de mayoría chiita, entró oficialmente en servicio este lunes en la base de Habaniyah, al este de Ramadi.
Pero esa base hervía el lunes de combatientes chiitas, llamados de mala gana por el primer ministro, después de que el EI reconquistara Ramadi y se produjera una retirada caótica del ejército iraquí.
El intento de hacer cooperar a combatientes sunitas y chiitas “es un error de cálculo del comandante en jefe” Abadi, consideró el experto iraquí Ihsan al Shamari.
“Quería dar voz a los estadounidenses y un espacio mayor a los miembros de las tribus (sunitas), pero cuando se está en guerra contra grupos extremistas, no se pueden hacer cálculos políticos o elaborar un equilibrio entre poderes internacionales y regionales: lo que cuenta es no perder terreno”, argumentó.
La caída de Ramadi, a unos 100 km al oeste de Bagdad, es la peor derrota militar que ha sufrido el ejército iraquí desde que se inició a principios de año la ofensiva para detener el avance de los yihadistas.
El Departamento de Defensa estadounidense afirmó el lunes que la caída de Ramadi en manos del grupo Estado Islámico (EI) es un “retroceso”, pero aseguró que el gobierno iraquí apoyado por fuego aéreo estadounidense recuperará esa ciudad del oeste del país.
“Hemos reiterado que habría avances y retrocesos. Este es un combate sangriento, complejo y difícil y habrá victorias y retrocesos y este es un retroceso”, dijo el portavoz del Pentágono coronel Steven Warren a periodistas, aunque agregó: “Recuperaremos Ramadi”.
“Recuperaremos la ciudad de la misma forma que estamos recuperando otras partes de Irak, combinando las fuerzas iraquíes en tierra con ataques aéreos de la coalición” internacional que comanda EEUU, pronosticó.
El ejército iraquí y las milicias chiítas afluían hacia Ramadi este lunes para recuperar la estratégica ciudad, en la provincia sunita de Al Anbar, que los yihadistas del EI lograron controlar el fin de semana, tras meses de intensos combates.
Esas milicias deben apoyar a las fuerzas gubernamentales, que el domingo se replegaron de sus posiciones, principalmente del cuartel general de la provincia de Al Anbar, la más grande del país.
Así, los milicianos chiítas pasan a un primer plano en la lucha llamados al rescate por parte del gobierno de Bagdad, pero cuya participación es vista con recelo por Washington
El portavoz del Pentágono estimó el lunes que las milicias chiítas “tienen un papel que jugar” en la lucha contra el EI, en tanto “sean controladas por el gobierno iraquí”.
“Lo más inquietante es la cercanía de Ramadi con Bagdad y el hecho que las fuerzas iraquíes no logren brindar seguridad en los ejes hacia la capital”, estimó Ellen Laipson, presidenta del grupo de reflexión independiente Stimson Center.
“Los acontecimientos han tomado un giro muy peligroso, al menos a corto plazo”, agregó.
“La pérdida de Ramadi y los probables intentos del EI de lanzar ataques a Bagdad y Kerbala (ciudad mayoritariamente chiíta) van a debilitar aún más la ya escasa credibilidad del gobierno iraquí”, subrayó Zaineb Al-Assam, un experto del grupo de investigación estratégica IHS.
Para Jim Phillips, del grupo de reflexión conservador Heritage Foundation, la caída de Ramadi “es de mal augurio para los planes iraquíes y estadounidenses de reconquistar Mosul”, la gran ciudad del norte de Irak cuya reconquista es el gran objetivo de la coalición.
El control de Al Anbar es considerado estratégico por los grupos chiitas para asegurar sus sitios sagrados dentro del país: Bagdad, Najaf y sobre todo Kerbala, ciudad santa para los chiitas y cuna del cisma entre ambas corrientes del islam.
Según el experto Ayham Kamel, Abadi, llegado al poder en septiembre, ha sido demasiado ambicioso pretender, al mismo tiempo, lanzar en pleno conflicto reformas en materia de seguridad que generalmente tardarían años en implantarse, y entenderse con sus aliados estadounidenses e iraníes.
“Abadi ha cometido grandes errores (…) Irak se encuentra ahora sin fuerzas combatientes activas”, aseguró el analista.
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de mayo de 2015, 10:00 p. m. with the headline "Caída de Ramadi evidencia fracaso de estrategia en Irak."