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Rusia juega a la guerra en el corazón de Siberia

Soldados rusos cruzan el río Onon durante las maniobras militares “Vostok 2018”, las mayores de la historia de Rusia, en el Krai de Zabaikalie, Rusia, el 12 de septiembre de 2018.
Soldados rusos cruzan el río Onon durante las maniobras militares “Vostok 2018”, las mayores de la historia de Rusia, en el Krai de Zabaikalie, Rusia, el 12 de septiembre de 2018. EFE

El Ejército ruso protagonizó el miércoles una nueva jornada de los juegos de guerra “Vostok 2018” en la región de Buriatia, hogar del lago Baikal, situado en el corazón de Siberia.

El polígono militar de Telembá, construido en tiempos soviéticos, fue escenario de unas maniobras en los que la defensa antiaérea rusa rechazó los insistentes ataques de un hipotético enemigo con misiles de crucero.

Bajo una intensa lluvia, el encapotado cielo de estepa siberiana se llenó de misiles y cohetes teledirigidos, que fueron seguidos por breves fogonazos y estruendosas explosiones, un contundente mensaje sin destinatario conocido, aunque Occidente se da por aludido.

El coronel Alexandr Agafónov de la Fuerza Aérea rusa calificó de “exitoso” el ejercicio en una breve declaración a los medios extranjeros, entre ellos Efe, invitados a las maniobras más grandes de la historia de este país.

Rusia puso en escena las baterías equipadas con misiles antiaéreos de medio y largo alcance S-300, S-400, Tor y Buk, equipos que Moscú no ha dudado en vender a aliados como Siria o Irán, pese a las críticas de Estados Unidos e Israel.

En lo más parecido a un teatro bélico real, varios centenares de equipos y más de un millar de soldados participaron en las maniobras tácticas de tiro, que tuvieron lugar a unos 200 kilómetros del Baikal.

Las explosiones rompieron la sempiterna paz que caracteriza esta región, una de las pocas donde la mayoría de la población profesa la fe budista y tiene por líder espiritual al Dalai Lama.

Aunque las maniobras son una parte de una clara campaña propagandística, los oficiales se negaron a responder a preguntas como quién es el enemigo de rusos, chinos y mongoles, los países que participan en “Vostok 2018”.

Tampoco aclararon por qué no había ni rastro de los más de tres mil soldados chinos que han sido enviados por Pekín a unas maniobras que transcurren en la intersección de las fronteras de los tres países, además de en el Lejano Oriente ruso y en el mar.

Y es que la participación del Ejército Popular de Liberación ha sorprendido a muchos expertos, ya que el gigante asiático suele tomar parte habitualmente en ejercicios antiterroristas con la vista puesta en la amenaza separatista uigur.

Telembá, entre cuyas instalaciones figuran radares capaces de detectar cualquier misil o avión enemigo, según explicaron los oficiales rusos, es uno de, los nueve polígonos militares en los que esta semana se celebran las maniobras.

El polígono toma su nombre de una pequeña localidad buriata en la que todas las casas son de madera y las vacas campan a sus anchas en los prados cercanos a un pintoresco lago.

El próximo destino de los reporteros extranjeros será el polígono de Tsogul, situado cerca de la ciudad de Chitá, en la región de Zabaikal, limítrofe con China y Mongolia.

Se espera que el presidente ruso, Vladímir Putin, que se encuentra desde el lunes participando en el Foro Económico Oriental de Vladivostok, puerto en el extremo oriente del país, supervise en persona en los próximos días la marcha de los ejercicios.

Las maniobras “Vostok-2028”, se prolongarán hasta el lunes de la próxima semana son las mayores no solo de la historia postsoviética de Rusia, sino desde la Guerra Fría, ya que no se realizaban ejercicios militares de semejante envergadura desde 1981.

Esta exhibición de fuerza coincide con las crecientes tensiones entre Rusia y Occidente, cuya relaciones pasan por su peor momento en muchos decenios.

Según el Ministerio de Defensa de Rusia, en las maniobras participan cerca de 300,000 militares, más de un millar de aeronaves, entre aviones, helicópteros y drones, decenas de buques y hasta 36,000 carros de combate y otros vehículos blindados.

El Kremlin ha asegurado que las maniobras “Vostok-2018” tienen carácter rutinario, se corresponde con la doctrina militar, defensiva, de Rusia y no suponen amenaza alguna para otros países.

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