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Kurdos de Turquía vigilan frontera


Activistas kurdos de Turquía bailan cerca de la frontera siria, donde acampan para impedir el paso de yihadistas y armas al Estado Islámico.
Activistas kurdos de Turquía bailan cerca de la frontera siria, donde acampan para impedir el paso de yihadistas y armas al Estado Islámico. EFE

Miles de voluntarios kurdos de toda Turquía han llegado a la frontera con Siria para evitar que a los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) les lleguen refuerzos y armamento.

Cada día, caravanas de coches particulares y minibuses se acercan campo a través a diferentes puntos de la frontera en el sur de la provincia de Sanliurfa, para “montar guardia” a escasos cientos de metros de la verja, vigilada por soldados turcos.

Creen que por esta zona los servicios secretos turcos pasan armamento a los yihadistas del EI para reforzarlos en su combate contra las milicias kurdas de Kobani, el pueblo situado justo enfrente, cercado por los extremistas.

Emin Irmak, alcalde de un pueblo de la provincia de Mardin, asegura que “existen pruebas” de que los yihadistas reciben armas, municiones y provisiones desde un tren de mercancías que circula a lo largo de la frontera, cruzando a veces por territorio sirio, y que forma parte de la red de ferrocarriles turco.

Fuentes de la alcaldía de Suruç, el pueblo turco más cercano, corroboran a Efe esa versión y aseguran que la vía ha sido saboteada recientemente por activistas kurdos de Turquía para impedir este apoyo.

Los voluntarios acampan bajo un árbol, entre canciones y bailes kurdos, porque su presencia, asegura, dificulta el paso de armas o yihadistas desde Turquía.

Todos están convencidos de que el gobierno turco hace causa común con el Estado Islámico y facilita las redes de reclutamiento que operan en Estambul y Ankara.

“El objetivo no son sólo los kurdos de Kobani: es todo el pueblo kurdo, tanto en Turquía como en los países vecinos”, cree Gülser Yildirim, una diputada del Partido Democrático del Pueblo (HDP), el cuarto del Parlamento turco, que se halla entre los voluntarios.

Según ella, el proceso de paz surgido hace casi dos años entre la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y el gobierno está en serios aprietos debido al percibido apoyo de Ankara a los yihadistas.

“No se puede hacer la paz con sólo un parte del pueblo kurdo”, asegura Yildirim a Efe, en referencia a la postura hostil de Turquía hacia las milicias kurdas sirias que combaten contra el EI.

Una hostilidad que también se expresa respecto a los propios voluntarios, apunta Gökmen, un joven estudiante en Ankara.

“Trajimos dos camiones llenos de comida y bebida para repartirla entre los refugiados, y la policía turca nos los inmovilizó al llegar a Sanliurfa (la capital provincial): ni ayudar nos permiten”, afirma con indignación.

Además, todos los días se han dado enfrentamientos entre los activistas y unidades antidisturbios de la policía, que intenta expulsar a los voluntarios de las zonas cercanas a la frontera.

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de septiembre de 2014, 8:45 p. m. with the headline "Kurdos de Turquía vigilan frontera."

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