Mundo

Entierran a Anatoli Lukianov, el último presidente del Soviet Supremo de la URSS

El presidente de la entonces Unión Soviética, Mijail Gorbachov, derecha, y su vicepresidente Anatoly Lukyanov, durante la sesión de apertura del Soviet Supremo en el Kremlin, Moscú, el 16 de mayo de 1990.
El presidente de la entonces Unión Soviética, Mijail Gorbachov, derecha, y su vicepresidente Anatoly Lukyanov, durante la sesión de apertura del Soviet Supremo en el Kremlin, Moscú, el 16 de mayo de 1990. AP

Anatoli Lukianov, el último presidente del Soviet Supremo o Parlamento soviético de la URSS y crítico de las reformas de Mijail Gorbachov, fue enterrado el sábado en el cementerio de Troekurovski de Moscú, después de que falleciera el miércoles pasado a la edad de 88 años.

El político fue enterrado mientras sonaba el himno de la Federación de Rusia y en medio de salvas de la guardia de honor, según la agencia rusa RIA Novosti.

Previamente, representantes de todas las facciones de la Duma (Cámara de Diputados), miembros del Consejo de la Federación (Senado), familiares y amigos despidieron a Lukiánov en el Salón de Rituales del Hospital Clínico Central de Moscú.

La ceremonia fue liderada por el vicepresidente del Partido Comunista de Rusia, Vladimir Kashin, quien destacó su enfoque sistemático para resolver problemas y su trabajo como abogado y humanista, mientras que Raisa Karmazina, del partido oficialista Rusia Unida, resaltó que el político vivía para la gente y su país.

Lukianov, quien nació el 7 de mayo de 1930 en Smolensk, se convirtió en presidente del Soviet Supremo en 1990, sucediendo a Gorbachov, quien había sido elegido presidente de la Unión Soviética y a quien conocía desde sus años estudiantiles.

El que fuera diputado comunista hasta el 2003 y jurista criticó públicamente las políticas de Gorbachov y fue encarcelado a raíz del fallido golpe de Estado de agosto de 1991 que precipitó la desintegración de la URSS.

Los golpistas fueron amnistiados en 1994.

“No hubo golpe, sólo fue un desesperado y mal organizado intento por parte de unos dirigentes soviéticos de salvar la URSS”, señaló en una entrevista sobre aquella asonada golpista.

El 19 de agosto de 1991 el autodominado Comité Estatal de Emergencia, integrado por ocho miembros de la cúpula comunista, usurpó el poder central en la URSS para “evitar la descomposición del país”.

El objetivo de la junta, encabezada por el vicepresidente de la URSS, el jefe del KGB y el ministro de Defensa, era impedir la firma por las repúblicas de un Tratado de la Unión preparado por Gorbachov para renovar la gran nación sobre una base no ideologizada.

Los golpistas incomunicaron a Gorbachov en su dacha (casa de campo) de Crimea, introdujeron tanques en Moscú e impusieron el toque de queda, pero Borís Yeltsin, entonces presidente de la República Federativa de Rusia aún integrada en la URSS, encabezó una campaña de desobediencia civil con el respaldo de Occidente.

La negativa del Ejército de apoyar a los golpistas y la firme actitud de los moscovitas, que formaron un escudo humano en torno a la Casa Blanca para evitar su asalto, condicionaron el fracaso de la asonada, que terminó dos días más tarde con la detención de los golpistas y el retorno de Gorbachov.

El 8 de diciembre los presidentes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia disolvieron la Unión Soviética, y el día 25 de ese mes Gorbachov anunció su dimisión y la desintegración de la URSS.

  Comentarios