Fervor rojo en el santuario comunista chino
Mao Zedong planeó su revolución en una remota región montañosa del sur de China a la que nostálgicos, funcionarios y curiosos peregrinan hoy día para rendir culto y confirmar su fe en el Partido Comunista (PCCh), que este año celebra el centenario de su fundación.
El bucólico paisaje que rodea a la provincia suroriental de Jiangxi convierte al lugar en “el retiro ideal para sentir el espíritu” de la época, con recorridos por los acantilados desde donde los comunistas atacaban a las tropas nacionalistas del Kuomintang o recreaciones de las comidas y de los uniformes de los soldados del Ejército Rojo como liturgias.
“Me educaron en el gen rojo y ahora que estoy jubilado puedo por fin venir a este lugar”, comenta un visitante de edad avanzada, nostálgico de un tiempo que no vivió, a la salida del Museo Revolucionario de Jinggangshan, zona a medio camino entre parque temático y santuario comunista.
Aquí uno viene “a purificarse y a consolidar sus convicciones”, predica el alcalde de la ciudad, Jiao Xuejun, al recibir a una delegación de periodistas chinos y extranjeros que visitan la región.
Agrega que las tropas de Mao marcharon a Jinggangshan en octubre de 1927 para establecer su primera base rural, lo que le sirvió para erigirse hoy como uno de los mitos fundacionales del comunismo chino que, en sus orígenes, fue un movimiento eminentemente campesino.
“Sacrificarse y no ceder”, resume sobre el sentimiento revolucionario otro visitante de la zona, Wu Ping, que viaja en grupo desde la provincia de Hunan, lugar de nacimiento del célebre dirigente y fundador de la República Popular.
Para él, el milagro del PCCh consiste en “su capacidad de sobreponerse a las adversidades”, entonces durante la interminable Guerra Civil contra los nacionalistas hasta establecer la República Popular en 1949.
DE LA REVOLUCIÓN A LOS NEGOCIOS
Los funcionarios locales siguen a rajatabla las directrices de que el PCCh aúne la “educación patriótica” y desarrolle “el turismo rojo” para celebrar su centésimo aniversario y asegurarse así “el apoyo de las masas”.
La oportunidad de hacer caja se salda con la venta de banderas, llaveros, retratos o estatuas de Mao –que se entremezclan con los del actual presidente Xi Jinping– de todos los tamaños, algunas de las cuales pueden alcanzar los 300,000 yuanes ($45,780), explica una mujer en su puesto de parafernalia maoísta.
Según los datos de las autoridades locales, en este año de aniversario la ciudad ya ha generado 565 millones de yuanes ($96.22 millones) gracias al turismo rojo y recibido 791,700 turistas entre enero y marzo, un aumento del 6.52 % respecto al mismo período del 2019, ya que el 2020 estuvo marcado por la pandemia.
La mayoría de los visitantes son jubilados y entre las paradas obligatorias está la rústica residencia en la que Mao comandó a sus tropas, restaurada en 1961, o poblados como el de Mayuan, donde bajo eslóganes como “tenga la oportunidad de experimentar la vida dura de los antepasados” se asegura que el visitante puede sentir “el fervor” de aquellos días.
“CATEQUESIS” COMUNISTA
Al margen, visitan la región empresarios de compañías estatales y miembros del partido que deben revalidar su fe en el marxismo en las escuelas que el PCCh mantiene en Jinggangshan.
“Es un sitio idílico, soy muy feliz… siento que mi mente está purificada ahora”, comenta Zhou Xiaojing, estudiante de un seminario de liderazgo, quien añade que la principal lección que un funcionario o empresario debe aprender aquí es la de “servir al pueblo”.
Mientras, los profesores a cargo de estos cursos aseguran que “sí, se debate sobre la historia del PCCh”, pero no aclaran si sobre sus períodos más controvertidos, como la campaña del Gran Salto Adelante (1958-61, que causó la muerte por inanición de millones de campesinos) o el caos y la violencia derivados de la Revolución Cultural (1966-76).
La promoción de las “rutas rojas” para el turismo es solo uno de los componentes de los fastos con que se conmemorarán, el primero de julio, los cien años de la fundación del PCCh, el partido comunista más grande del mundo, con 91.9 millones de militantes.
Asimismo, se editarán libros y se proyectarán películas y series de televisión en relación con el aniversario: algunas ya se pueden ver en los cines, como “Zhang Ga, el niño soldado”, “Adiós a la pobreza”, “Sol rojo” o “De victoria en victoria”.
No obstante, y pese a todos estos esfuerzos, la ideología comunista ha perdido relevancia, especialmente entre los jóvenes, y su espacio lo ocupa ahora el nacionalismo, comenta el experto chino Ma Zhao, profesor asociado de la Universidad de Washington.
En China no hay mecanismos de memoria histórica –asegura el académico–, y de hecho, el volumen de material que retrata episodios considerados “sensibles” es muy inferior al del hoy ensalzado período revolucionario.
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de abril de 2021, 6:39 p. m. with the headline "Fervor rojo en el santuario comunista chino."