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ADN de 9,000 años arroja luz sobre ancestros


Análisis del genoma de un esqueleto humano de 9,000 años de antigüedad descubierto en EEUU arroja luz sobre los ancestros de los indios norteamericanos, según estudios.
Análisis del genoma de un esqueleto humano de 9,000 años de antigüedad descubierto en EEUU arroja luz sobre los ancestros de los indios norteamericanos, según estudios. AP

El análisis del genoma de un esqueleto humano de 9,000 años de antigüedad descubierto en Estados Unidos arroja luz sobre los ancestros de los indios norteamericanos, según detalla un estudio que publica la revista Nature.

Investigadores de la Universidad de Copenhague han determinado que el llamado hombre de Kennewick, hallado en el Estado de Washington en 1996, mantiene más similitudes con los nativos norteamericanos modernos que con cualquier otra población actual.

Cinco tribus de la cuenca del río Columbia consideran que los restos pertenecen a uno de sus ancestros y aspiran a que las autoridades estadounidenses se los entreguen para poder enterrarlos bajo sus ritos.

La justicia determinó, sin embargo, hace una década que eran necesarios más estudios para comprobar el linaje del hombre de Kennewick.

Los intentos de analizar el ADN del esqueleto habían fracasado hasta ahora, y solo se había podido realizar un estudio morfológico del cráneo que estableció que los restos no guardaban relación con los nativos norteamericanos, sino que tenían semejanzas con grupos del Pacífico como los Ainu y los polinesios.

Una muestra obtenida del hueso de una mano del esqueleto ha permitido ahora a un equipo dirigido por el investigador Eske Willerslev comparar el genoma del hombre de Kennewick con el de otras poblaciones, incluidas aquellas tribus del Pacífico.

El grupo danés considera probado que existe “una continuidad” entre el esqueleto y los nativos norteamericanos “durante al menos los últimos ocho milenios”, y descarta el parentesco con otras etnias.

En una rueda de prensa telefónica, Willerslev afirmó que el ADN guarda semejanzas con los indios de la Reserva de Colville, una de las cinco que reclaman los restos, si bien admite que las otras cuatro no han proporcionado muestras para poder compararlas.

“Esas cinco tribus se han mezclado unas con otras durante muchos años, desde antes de lo que cualquiera puede recordar, así que mis expectativas son que las otras cuatro tribus también estén relacionadas con el hombre de Kennewick, si bien no lo hemos sometido a examen”, dijo el científico.

El responsable de la investigación resaltó además que “nunca se podrá determinar qué población entre los indios norteamericanos es más cercana” a los restos, debido a que no se cuenta con muestras de ADN de todos los grupos que habitaron en ese territorio.

Además de las pruebas genéticas, los científicos daneses han vuelto a analizar el cráneo del hombre de Kennewic y han concluido que el examen morfológico no permite relacionar el esqueleto con grupos contemporáneos específicos.

“A partir de un individuo que vivió en un momento determinado, en un punto concreto, no se puede hacer una asociación con una población viva”, describió el biólogo evolutivo.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de junio de 2015, 7:09 p. m. with the headline "ADN de 9,000 años arroja luz sobre ancestros."

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