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Ucrania y prorrusos no logran acuerdo de repliegue

Agentes ucranianos custodian un cargamento de contrabandistas en una carretera en Kiev.
Agentes ucranianos custodian un cargamento de contrabandistas en una carretera en Kiev. AP

Ucrania y los rebeldes prorrusos no lograron acordar el martes el mecanismo de repliegue del armamento de menos de 100 milímetros de calibre de la zona de conflicto, durante una nueva ronda de negociaciones de paz en Minsk.

Según fuentes oficiales citadas por las agencias rusas, Kiev propuso retirar la artillería de toda la zona de seguridad con la salvedad de cuatro puntos, en lo que discrepan los mediadores rebeldes.

De hecho, los representantes de las separatistas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk emitieron un comunicado en el que acusaron a Kiev de conducir las negociaciones a un atolladero y de sabotear abiertamente el repliegue del armamento de la zona de separación de fuerzas.

Los prorrusos aseguraron que en la medianoche local de ayer el documento sobre el repliegue estaba listo para la firma, pero los representantes ucranianos se echaron atrás tras consultar telefónicamente con Kiev.

El jefe de la misión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), Alexandr Hug, no aludió al fracaso y se limitó a adelantar que las negociaciones se reanudarán próximamente en la capital bielorrusa.

Mientras transcurrían las negociaciones en Minsk, el presidente ucraniano, Petró Poroshenko, acusó hoy en Kiev a los insurgentes de atacar en los últimos días a las fuerzas gubernamentales con armamento pesado.

Ambas partes anunciaron hace meses haber replegado el armamento de más de 100 milímetros de calibre, aunque los observadores internacionales no han podido verificarlo en su totalidad y los dos bandos se acusan de bombardear sus posiciones con esas armas.

Además, Poroshenko consideró una violación de los acuerdos de paz de Minsk de febrero pasado la convocatoria de elecciones separatistas para el 18 de octubre, una semana antes de que tengan lugar los comicios municipales en todo el país.

Esto ocurre después de que la semana pasada el Tribunal Supremo diera el visto bueno a la reforma constitucional que permitirá la concesión de ciertas dosis de autogobierno a las zonas rebeldes en Donetsk y Lugansk, paso crucial para la solución del conflicto.

Pero el presidente de Ucrania puso como condición el desarme de los guerrilleros, la retirada de las tropas rusas y el restablecimiento del control ucraniano sobre la frontera con Rusia, parte de la cual está ahora bajo dominio insurgente.

Poroshenko propuso hoy crear un nuevo subgrupo de trabajo en Minsk que se centre precisamente en los problemas fronterizos.

Por otra parte, Ucrania recibió el martes el segundo tramo de $1,700 millones del programa de rescate financiero del Fondo Monetario Internacional (FMI) destinado a sanear su economía lastrada por el conflicto en el este del país.

El Banco Nacional de Ucrania anunció que el dinero se dedicará a completar las reservas de divisas del país con el objetivo declarado de que alcancen los $18,000 millones a finales de este año.

El crédito supone un alivio para la economía ucraniana, que se encuentra en una profunda recesión y al borde de la suspensión de pagos, y sufre crónicos problemas de déficit energético debido a la falta de suministros de carbón procedentes de la cuenca hullera del este del país.

Ucrania espera lograr en las próximas semanas un acuerdo de reestructuración de la deuda externa con los acreedores internacionales después de que estos rechazaran su primera propuesta.

Según la prensa, los acreedores proponen una condonación del 5 por ciento de la deuda ucraniana, cantidad que Kiev considera absolutamente insuficiente para rescatar su economía.

En caso de que no haya un acuerdo, el Ministerio de Finanzas ucraniano ha amenazado con declararse incapaz de pagar la deuda exterior del país, que asciende a $23,000 millones.

El FMI ha reconocido que la economía ucraniana está sometida a “grandes riesgos”, el primero de los cuales es el conflicto en el este del país, donde rige un frágil alto el fuego entre el Ejército y los separatistas prorrusos que depende del éxito de las negociaciones de paz de Minsk.

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