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Irán busca un acuerdo limitado con EEUU para aliviar la presión económica y ganar tiempo

Varias personas pasan junto a un mural antiestadounidense en una calle de Teherán, Irán, el lunes 1 de junio de 2026.
Varias personas pasan junto a un mural antiestadounidense en una calle de Teherán, Irán, el lunes 1 de junio de 2026. via REUTERS

Irán está presionando para alcanzar un acuerdo provisional limitado con Estados Unidos con el fin de aliviar la creciente presión económica y estabilizar la situación interna, al tiempo que evita hacer concesiones importantes en relación con su programa nuclear, según fuentes y analistas.

Este enfoque refleja una estrategia habitual de la República Islámica: absorber la presión, evitar compromisos irreversibles y mantener vivas las negociaciones sin cambiar las posiciones fundamentales, dijeron tres fuentes iraníes cercanas a los responsables de la toma de decisiones.

Pero esta última iniciativa también está motivada por preocupaciones más inmediatas. Las autoridades ven un acuerdo limitado como una forma de ganar tiempo, obtener ayuda financiera y contener los crecientes riesgos internos derivados del deterioro de la economía sin abordar las cuestiones más controvertidas.

Las maniobras diplomáticas se producen tras semanas de escalada después de que los ataques estadounidenses e israelíes de finales de febrero derivaron en un conflicto regional más amplio. Los ataques iraníes en todo el Golfo aumentaron los temores sobre la seguridad del estrecho de Ormuz, un punto de estrangulamiento para aproximadamente una quinta parte de los suministros mundiales de petróleo y gas natural licuado.

Tres meses después, y a pesar de un frágil alto el fuego a principios de abril, el conflicto se ha endurecido hasta llegar a un punto muerto. El bloqueo estadounidense de los puertos iraníes y el control de Teherán sobre el estrecho han mantenido la presión mutua, lo que ha elevado los costos económicos y ha dejado sin resolver el riesgo de que se reanuden los combates.

En ese contexto, ambas partes han rebajado sus expectativas de alcanzar un acuerdo global. En su lugar, están explorando lo que los funcionarios describen como un memorándum temporal —en la práctica, un acuerdo provisional— destinado a evitar el retorno a un conflicto abierto, al tiempo que se aplazan las disputas fundamentales sobre las actividades nucleares de Irán.

TEHERÁN BUSCA UN RESPIRO

Para Teherán, tal acuerdo es principalmente un medio para convertir la presión militar y económica en liquidez, un respiro y una distensión, sin frenar las actividades nucleares sensibles.

Irán busca el fin de las hostilidades en todos los frentes, incluido el Líbano, el acceso a miles de millones de dólares en ingresos petroleros, exenciones sobre las exportaciones de crudo, el levantamiento del bloqueo portuario de Estados Unidos y el mantenimiento de su influencia sobre el estrecho, al tiempo que se posponen las decisiones sobre las cuestiones más controvertidas.

El acuerdo se centraría en una flexibilización temporal y un acceso gradual a la vía marítima, dejando sin resolver las cuestiones relativas a la capacidad de enriquecimiento y las reservas de uranio altamente enriquecido de Teherán, incluido el material enriquecido al 60%.

Alex Vatanka, investigador principal del Middle East Institute de Washington, dijo que el cálculo de Teherán está determinado menos por los riesgos en el campo de batalla que por la presión económica y la incertidumbre.

“Los líderes iraníes entienden que el tiempo no está necesariamente de su parte... su cálculo parece ser que el diálogo, incluso un diálogo limitado, es preferible a entrar en un período indefinido de desgaste económico e incertidumbre que podría debilitar gradualmente su capacidad para gobernar en el país y proyectar influencia en el extranjero”.

TEHERÁN TEME UN REAVIVAMIENTO DE LAS PROTESTAS

Mucho depende del éxito de las negociaciones. El presidente Donald Trump se encuentra bajo presión para reabrir el estrecho de Ormuz y frenar los precios del combustible en Estados Unidos, al tiempo que debe hacer frente a las críticas de los miembros de línea dura contra Irán al interior del Partido Republicano por cualquier concesión a Teherán.

Los líderes iraníes también se enfrentan a presiones internas. Años de sanciones, mala gestión económica y conflictos han alimentado la inflación, la depreciación de la moneda y un fuerte descenso del nivel de vida.

Por lo tanto, las entradas de capital a corto plazo son cruciales para el interés de Teherán en un acuerdo preliminar, según las fuentes, ya que podrían mantener la economía en marcha, aliviar las presiones inmediatas y evitar un resurgimiento de los disturbios.

En enero, el sistema clerical iraní y la Guardia Revolucionaria mataron a miles de personas mientras reprimían las protestas a nivel nacional desencadenadas por las dificultades económicas.

Hamidreza Azizi, investigador visitante del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad (SWP) en Berlín, dijo que un memorando también podría abordar las crecientes preocupaciones sobre la resiliencia a largo plazo del sistema.

“Al poner fin al conflicto, reducir la tensión económica, eliminar la presión militar estadounidense en torno a Irán y crear un espacio para la reconstrucción, un memorándum de entendimiento podría ayudar a evitar una erosión gradual de la capacidad estatal y la gobernanza”, afirmó Azizi.

EL ESTRECHO SIGUE SIENDO LA VENTAJA DE IRÁN

El estrecho de Ormuz sigue siendo fundamental para la influencia de Irán. Dentro del sistema clerical, se considera cada vez menos como una ventaja de negociación y más como un activo estratégico duradero.

Cualquier acuerdo que restablezca el tráfico marítimo al tiempo que preserve esa ventaja dejaría intacta la influencia de Teherán sobre la vía, según las fuentes, permitiendo que se reanuden los flujos mientras la estabilidad sigue ligada a la negociación política.

Una fuente señaló que un acuerdo limitado restablecería de hecho las condiciones anteriores a la guerra sin obligar a Irán a ceder a las exigencias de Washington, y añadió: “Con el inicio de la guerra, Trump le hizo a Irán el regalo del control sobre el estrecho”.

(Texto de Parisa Hafezi; Edición de Ros Russell; Editado en Español por Ricardo Figueroa)

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