Parlamento francés aprueba un proyecto de ley histórico sobre muerte asistida
Los legisladores franceses aprobaron el miércoles un proyecto de ley que establecerá el derecho legal a la muerte asistida para los adultos con enfermedades incurables, poniendo fin a un intenso debate ético y político.
La ley permitirá, bajo condiciones estrictas, que una persona que lo solicite reciba una sustancia letal. La sustancia podrá ser autoadministrada o, si la persona es físicamente incapaz de hacerlo, administrada por un médico o una enfermera.
El acceso a la muerte asistida se limitará a los adultos que sean ciudadanos franceses o residentes legales en Francia, y que padezcan una enfermedad grave e incurable que ponga en peligro su vida y se encuentre en una fase avanzada o terminal, que padezcan un sufrimiento físico o psicológico constante relacionado con dicha enfermedad y que sean capaces de expresar una elección libre e informada.
La Cámara Baja del Parlamento, en una votación final, aprobó el texto por 291 votos a favor y 241 en contra.
DEBATE DELICADO
Las encuestas de opinión han mostrado sistemáticamente un amplio apoyo público a la legalización de la muerte asistida en Francia. Una encuesta del Ifop publicada en febrero reveló que el 84% de los encuestados aprobaba el proyecto de ley.
Los defensores de la ley afirman que esta dará a las personas que se enfrentan a un sufrimiento insoportable al final de su vida una mayor autonomía y control sobre cómo morir, al tiempo que se mantienen estrictas garantías.
“¿Se puede seguir llamando vida cuando el sufrimiento es tan grande que ya no se puede hacer nada?”, dijo Anne Raynaud, representante de la Asociación Francesa por el Derecho a Morir con Dignidad (ADMD).
“Las personas podrán decidir por sí mismas cuándo y cómo quieren morir una vez que su sufrimiento se haya vuelto insoportable y ya no pueda aliviarse”.
Los detractores, entre los que se incluyen sectores de la profesión médica y grupos religiosos, argumentaron que legalizar la muerte asistida podría ejercer presión sobre las personas vulnerables. La Iglesia Católica se encuentra entre quienes se han opuesto a la legislación, y un obispo llegó a amenazar con negar la comunión a los legisladores que la apoyaran.
“Una sociedad basada en la fraternidad apoya, protege y cuida a las personas. Nunca da la espalda a los más frágiles entre nosotros”, dijo en X el exministro del Interior Bruno Retailleau, candidato presidencial conservador.
La muerte asistida ya está permitida en varios países europeos, entre ellos Suiza, Bélgica y los Países Bajos, bajo distintos marcos legales. Varios estados de Estados Unidos también permiten la muerte asistida por motivos médicos para pacientes con enfermedades terminales.
El Senado francés, donde la derecha conservadora tiene mayoría, votó en contra, pero la Cámara Baja del Parlamento tiene la última palabra, aunque el proyecto de ley aún podría ser revisado por el Consejo Constitucional y enmendado.
GARANTÍAS
El proyecto de ley establece un procedimiento detallado. Los pacientes deben presentar una solicitud a un médico, quien evalúa si cumplen los requisitos junto con al menos otro médico y otro profesional sanitario.
Si se aprueba la solicitud, los pacientes deben confirmarla tras un período de reflexión mínimo de dos días.
Los profesionales sanitarios pueden negarse a participar, pero deben facilitar al paciente los nombres de otros profesionales sanitarios dispuestos a ayudarle a poner fin a su vida.
(Reporte de Ingrid Melander, Dominique Vidalon y Ardee Napolitano; editado por William Maclean y Kevin Liffey; editado en español por Ricardo Figueroa)