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Policías lusos y británicos continúan los interrogatorios por caso Madeleine

Agentes portugueses acompañados por miembros de Scotland Yard continúan con los interrogatorios sobre el caso Madeleine iniciados esta semana en la localidad de Faro, en el sur de Portugal, con el propósito de encontrar nuevos indicios sobre la desaparición de la menor.

Así lo confirmaron este jueves fuentes de la Policía Judicial portuguesa (PJ), encargada de tomar declaración a cerca de una decena de testigos, algunos de ellos “ya oídos en el ámbito de las investigaciones iniciales” lideradas por este organismo.

Esta nueva serie de interrogatorios se realiza en suelo portugués a petición de la Policía Metropolitana de Londres (también conocida como Scotland Yard), tal y como ya ocurrió en los meses de febrero y julio pasados.

Entonces, equipos llegados desde el Reino Unido acompañaron a agentes portugueses después de que la Fiscalía de Portugal atendiese una carta rogatoria enviada por el Ministerio Público británico para proseguir con sus pesquisas en el país donde desapareció Madeleine.

A las dependencias de Faro donde se realizan estos interrogatorios llegó el jueves la inspectora Nicola Wall, quien sustituirá a Andy Redwood al frente de esta investigación.

La línea de investigación de Scotland Yard discurre de forma paralela a la que mantiene todavía abierta la PJ, según confirmaron fuentes del organismo luso, que declinaron dar más detalles sobre las averiguaciones del equipo encargado de este caso.

Las dos fuerzas policiales también colaboraron en el mes de junio, cuando a petición del Reino Unido los agentes excavaron en las inmediaciones del complejo turístico en el que se alojaba la menor junto a sus padres y hermanos, situado en Praia da Luz, aunque sin resultado.

Scotland Yard nunca llegó a cerrar oficialmente la investigación sobre Madeleine y la relanzó en 2011, cuando hizo públicas sus esperanzas de encontrar viva a la menor.

La Fiscalía lusa, por su parte, finalizó sus pesquisas en 2008 al considerar que no había pruebas fehacientes sobre el paradero de la niña ni tampoco indicios suficientes para incriminar a los padres en su desaparición.

No obstante, un equipo de la PJ fue destinado en 2011 a volver a examinar toda la documentación y sus resultados acabaron por permitir la reapertura del caso en octubre de 2013.

La desaparición de Madeleine McCann se produjo en mayo de 2007, cuando tenía apenas tres años y se encontraba de vacaciones con sus padres en un apartamento de Praia da Luz.

Sus progenitores, Kate y Gerry McCann, declararon que dejaron a su hija durmiendo junto a sus hermanos mientras cenaban con unos amigos en el mismo complejo turístico y que, a su regreso, la menor ya no se encontraba en la habitación.

Los padres de Madeleine fueron oficialmente considerados sospechosos por la Policía portuguesa debido al hallazgo de rastros biológicos de la pequeña en sus efectos personales y en un automóvil alquilado tras la desaparición.

Sin embargo, la Justicia lusa acabó por exculpar al matrimonio, después de que análisis de las muestras que los incriminaban realizados en su país natal no se consideraron concluyentes.

Gerry y Kate McCann han defendido durante estos años que Madeleine sigue viva y fue víctima de un secuestro.

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