Mujeres asesinas palestinas adoptan papel nada familiar
Ashrakat Qattanani, de 16 años de edad, dio una clara advertencia de que ella estaba tramando algo unos días antes de que cambiara sus libros escolares por un cuchillo y se dirigiera a un retén militar de Israel en la cercanía. Si me matan, le dijo Ashrakat a su padre, “No llores por mí, llora por Palestina”.
Hadil Awwad, de14 años de edad, no revelaba ese tipo de pensamientos. Su hermano fue muerto a balazos por fuerzas israelíes dos años antes, pero eso la había inspirado a querer convertirse en doctora, para que así pudiera salvar vidas. Sin embargo, cerca del segundo aniversario luctuoso de su hermano, Hadil tomó unas tijeras y, con su prima Nourhan, de 16 años, caminó tranquilamente hasta un mercado de Jerusalén.
Las tres adolescentes están entre las 15 mujeres que han intentado, o son acusadas de haber intentado, acuchillar a soldados o civiles israelíes en Cisjordania desde que empezó una insurrección en octubre. Estallidos previos de violencia palestina involucraban sobre todo hombres, sin embargo, en los últimos dos meses las mujeres han representado alrededor del 20 por ciento de todos los atacantes palestinos. Quizá por primera vez en esta sociedad patriarcal, ellas están actuando por cuenta propia, sin consultarlo con una autoridad masculina.
Recientemente, una estudiante universitaria de 19 años, Maram Hasouna, fue baleada luego que se lanzara hacia soldados con un cuchillo en un retén militar del norte de Cisjordania, informó el ejército israelí. Otra joven mujer fue detenida para interrogarla después de haber sido descubierta cerca de Efrat, asentamiento judío en Cisjordania, con un cuchillo en el bolso, informaron medios noticiosos de Israel.
Muchas de las atacantes eran adolescentes problemáticas como Ashrakat, quien a menudo peleaba con su padre y se la pasaba entre las casas de sus padres divorciados, comprometiéndose brevemente a los 14 años. Pero, no todas; una mujer estaba planeando su boda. Nueve de las mujeres murieron por disparos, seis fueron arrestadas. Varios israelíes resultaron heridos, uno moderadamente, pero ninguno murió a manos de las mujeres, han informado la policía y medios de Israel.
Desde el principio, jóvenes mujeres han asumido un papel nada familiar en esta insurrección y las tensiones que condujeron a ella, confundiendo a familias y sociedad desacostumbradas a que las mujeres quieran ser asesinas y desplegando escenas raras en otra época a lo largo de Cisjordania.
Las caras de jovencitas adolescentes clavan la mirada desde afiches de martirio en sus poblados natales de Hebrón, Kalkilia y los estrechos callejones de los campos de refugiados de Kalandia y Nuevo Askar.
El solo ver a las jóvenes, algunas sonriendo, algunas maquilladas, todas con velos, es incluso más notorio en el sentido que la mayoría viene de familias tan conservadoras que desaprobarían que usen fotografías de sí mismas para sus perfiles de Facebook. Familias que en otra época supervisaban estrictamente el lugar donde estaban sus hijas ahora se enteran de las acciones de las jóvenes mediante informes por televisión.
El papel de las mujeres en los ataques también ha sumado impulso temporal a la violencia, a medida que los hombres han buscado vengar sus muertes.
Raed Jaradat, de 26 años, apuñaló a un soldado el 26 de octubre después de que una mujer de 17 años de edad fuera muerta de bala por oficiales de seguridad, quienes dijeron que ella había blandido un cuchillo. La familia de la jovencita. Dania a-Husseini, anunció más tarde su compromiso post mortem con Jaradat, llamándolo la “boda de los mártires”.
“Es así como los hombres se consuelan solos”, dijo la madre de Dania, Amal, de 43 años, quien dijo que su marido estaba luchando por manejar la muerte de su hija, descrita como una soñadora niña a la que le gustaban las sirenas. “Ellos se están ahogando en pena”.
La insurrección fue desatada por temores en torno al estatus de la Mezquita Al-Aqsa en Jerusalén, pero en su núcleo está la ira a causa de décadas de ocupación militar de Israel, menguantes esperanzas de formar un estado y una rebelión en contra de dirigentes palestinos. A diferencia de la segunda intifada palestina, que fue impulsada por grupos organizados, este repunte de la violencia carece de líder, una ola de apuñalamientos al azar, tiroteos y ataques vehiculares.
Más de 20 israelíes y un judío estadounidense murieron en la insurrección. Más de 100 palestinos han muerto en el mismo periodo, muchos de ellos en el proceso de un ataque. Otros fueron baleados en violentas manifestaciones.
Palestinos y grupos por los derechos han acusado a fuerzas israelíes de uso excesivo de la fuerza, en algunos casos fuerza letal.
Violencia improvisada
La participación de mujeres en esta insurrección es en cierta medida un reflejo de una cambiante dinámica de género en la sociedad palestina, pero es también resultado de la naturaleza individualizada y tendiente a la improvisación de la violencia, en la cual las jóvenes solo necesitan tomar un cuchillo de cocina para sumarse a la lucha.
Las mujeres estuvieron entre las líderes de la primera insurrección palestina de cuatro años que empezó en 1987, organizando marchas, cooperativas alimentarias y primeros auxilios. Durante la segunda intifada, más violenta, de 2000 a 2005, líderes milicianos desalentaron intencionalmente a mujeres de participar. De cualquier forma, ocho mujeres perpetraron atentados suicidas con bomba.
Algunos analistas dicen que las jóvenes son expuestas a la misma propaganda, videos y comentarios incendiarios que los hombres que cometen actos violentos. Muchos de ellos –como Ashrakat, quien emborronó poesía revolucionaria sobre su cama y quería que su padre llorara por la tierra natal de ella– a todas luces fueron consumidos por el ideal de morir por la causa de su generación, el disputado complejo de la mezquita Al-Aqsa.
“Es muy romántico”, dijo Eileen Kuttab, directora de estudios femeniles en la palestina universidad Birzeit. La mártir, dijo”nunca será olvidada”
Algunas de las atacantes al parecer estaban agobiadas, pero ese es tan solo uno de los factores, dijo Kuttab, quien notó que otras mujeres palestinas llevaban vidas problemáticas sin apuñar a una persona.
La participación de mujeres tan jóvenes ha impulsado acusaciones de manipulación, particularmente a través de estridentes transmisiones sin cesar por parte de los grupos de milicianos Hamás y Yihad Islámico, que exhortan a la gente a emprender acción.
“Ellos inflaman las emociones de niños, explotan sus puntos más susceptibles, con filmaciones de choques y muerte”, dijo Manal Awwad, de 42 años, la tía de Hadil, la atacante de 14 años
de edad.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de diciembre de 2015, 3:07 p. m. with the headline "Mujeres asesinas palestinas adoptan papel nada familiar."