España y los cuentos de una navidad post electoral
El mejor regalo que podrían recibir los líderes políticos españoles en estas fiestas sería la primera parte de ‘Borgen’, una serie de televisión en la que Birgitte Nyborg, líder de un partido centrista ha de ejercer una hábil política de pactos para formar gobierno. España necesita una Birgitte Nyborg, a falta de una Angela Merkel, capaz de tender puentes con los rivales en una gran coalición.
El Parlamento resultante de las elecciones del 20-D es el más fragmentado de los 38 años de democracia en el que ninguna fuerza política cuenta con la mayoría de 176 escaños. Los ‘viejos partidos’, Partido Popular y Partido Socialista Obrero Español (PSOE), apenas rebasaron juntos el 50% de los votos, de modo que el bipartidismo resiste pero debilitado. Los dos se encuentran en una encrucijada. El PP, liderado por el presidente del Gobierno saliente, Mariano Rajoy, logró ser la fuerza más votada con 123 escaños, insuficientes para formar gobierno sin el consentimiento, al menos en forma de abstención en una segunda votación por mayoría simple, de los emergentes de Ciudadanos (40 escaños) y de los socialistas que lidera, de momento, Pedro Sánchez (90 escaños).
Rajoy ganó pero depende de su rival socialista, que en el último debate de campaña le llamó “indecente” por tolerar casos de corrupción en su entorno, para mantenerse en el poder. Tras su primera entrevista con Rajoy, el líder socialista mantuvo el viernes su rechazo a facilitar un gobierno del PP encabezado por el actual jefe del Gobierno. Según explica José Antonio Zarzalejos en El Confidencial, “los socialistas pretenden un trofeo, una pieza de caza mayor”, es decir, la cabeza de Rajoy. “El PSOE, en estas condiciones, podría explicar que la marcha de Rajoy es, a instancias suyas, la justa penalización a un mandato en la legislatura anterior (ajustes, recortes, reformas, corrupción)”, añade Zarzalejos, ex director del diario ABC. Incluso hay quienes, como Gregorio Morán en La Vanguardia, especulan con un pacto en un tiempo récord entre la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y la presidenta andaluza, Susana Díaz, gran rival de Sánchez en el PSOE, “que Rajoy no admitiría jamás, lo que en política significa mientras sea posible”. Así tendríamos a Merkel y a Nyborg a la vez.
Sánchez, sin embargo, tampoco lo tiene fácil para emular a la primera ministra danesa de ficción y promover pactos. El director del ECFR Madrid, José Ignacio Torreblanca, cree que sería Sánchez, que “está justo en el centro del espacio político, quien podría hacerlo, pero no sé si le dejaran”. Con 90 escaños, el PSOE ha cosechado el peor resultado desde 1977, aunque paradójicamente tiene la llave de la gobernabilidad. Sánchez, sin embargo, está muy debilitado en su propio partido por la amenaza de Susana Díaz, que ha revalidado la victoria del PSOE en Andalucía. “El pulso en el PSOE lo han ganado los barones (líderes regionales del partido). Sánchez no tiene fuerza para imponer su criterio. Susana Díaz aparece como clara alternativa si hay de nuevo elecciones en primavera”, afirma Casimiro García-Abadillo, columnista y ex director de El Mundo. Sánchez, al contrario de lo que predicaba Maquiavelo para El Príncipe, está lejos de ser temido y tampoco es amado.
Díaz ha dejado claro su no a Rajoy, porque “ha hecho mucho daño”, y es contundente a la hora de marcar líneas rojas a Podemos, la fuerza emergente de izquierdas que ha sumado 69 escaños, con un mensaje social y el compromiso de promover un referéndum en Cataluña. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, cuyo nombre en una cabriola de la Historia coincide con el del fundador del PSOE, ha cambiado su pasión por Juego de Tronos, serie de culto que incluso regaló al rey en su primer encuentro, por Ocho apellidos catalanes, una comedia para todos los públicos sobre la diversidad plurinacional. Toda una señal.
Este lunes, el Comité Federal del PSOE hará oficial ese rechazo rotundo a avalar esa consulta. La cuestión territorial separa al PSOE de Podemos, pero a la vez Podemos debe gran parte de su rédito electoral al éxito en Cataluña, 12 escaños, impulsados por su alianza con Ada Colau, alcaldesa de Barcelona. “Descarto la gran coalición de izquierdas por la presión de los barones. Todo está abierto, incluso la convocatoria de nuevas elecciones, lo que beneficiaría al PP y a Podemos”, explica García-Abadillo. Torreblanca considera que “el escenario más factible serían nuevas elecciones, dado que el PSOE no puede apoyar al PP ni aceptará las líneas rojas de Podemos”. De este modo, a Sánchez sólo le queda la opción de ganar tiempo, sobre todo para no ser devorado por Susana Díaz y los barones.
En Cataluña, donde aún no hay gobierno tras las elecciones autonómicas del 27-S, las bases de la CUP (independentistas de izquierdas) saldaron ayer con un salomónico empate la propuesta de “Junts pel Sí” sobre el apoyo a la investidura de Artur Mas como president de la Generalitat. La decisión final se pospone hasta el sábado próximo. Si no apoyan a Mas, habrá elecciones de nuevo. Y si se formara finalmente un gobierno soberanista en Cataluña, con clara voluntad de declarar la independencia, el PSOE tendría el argumento perfecto para favorecer un gobierno del PP, quizá incluso un tripartito con Ciudadanos, las tres fuerzas “inequívocamente democráticas, preeuropeas y modernas”, en palabras de Mario Vargas Llosa.
El rey Felipe VI, que este año dio su discurso de Nochebuena por primera vez en el Palacio Real para reivindicar la institución, apeló al diálogo y, sin mencionar a Cataluña de forma explícita, instó a no olvidar las consecuencias de “la ruptura de la ley, la imposición de una idea o de un proyecto de unos sobre la voluntad de los demás españoles”. La bandera de España se veía de fondo en el lujoso Salón del Trono. Con la unidad de España no se pacta, era el mensaje revestido de pompa.
En el nuevo Parlamento ha quedado clara la voluntad de los votantes nacidos en democracia de que haya un cambio en la dinámica política. Los casi nueve millones de votos que han recibido Podemos y Ciudadanos, autoproclamados como única fuerza centrista, reclaman que no vuelva a reeditarse una versión de ‘El Gatopardo’ (todo cambia para que todo siga igual) esta Navidad. La periodista María Ramírez se refería en El Español a los políticos, empresarios y economistas que han reclamado al PSOE que ceda y pacte con el PP como si la única alternativa fuera el caos. “Son todos hombres, todos mayores. Es difícil encontrar una imagen más perfecta de lo que España no quiere ser… un pacto bipartidista sería un fracaso para un país harto de las viejas maneras, harto de las alfombras y el dorado doradísimo que el rey quería que viéramos en Nochebuena”. Ramírez defiende que España no es ingobernable, “simplemente se parece más al resto de Europa Occidental”. Y eso va también por la Dinamarca de ‘Borgen’.
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de diciembre de 2015, 7:24 p. m. with the headline "España y los cuentos de una navidad post electoral."