Los socialistas manejan el reloj electoral en España
Los líderes de los principales partidos españoles, con la excepción del jefe de Gobierno, Mariano Rajoy, acudieron el fin de semana a la ceremonia de entrega de los Premios Goya a lo mejor del cine local. El actor Dani Rovira los instó a que fraguaran allí mismo el “Pacto de los Goya”.
“Hemos preparado una sala con una mesa, cuatro sillas y un plasma (en alusión al ausente Rajoy) para que habléis los cinco”, bromeó Rovira.
Pedro Sánchez (PSOE, 90 escaños), Pablo Iglesias (Podemos, 69 escaños), Albert Rivera (Ciudadanos, 40 escaños) y Alberto Garzón (Izquierda Unida, dos escaños) recibieron bien la broma. Rajoy, el primer líder de un partido que ha ganado las elecciones (PP, 123 escaños) y renuncia en primera instancia a defender la investidura, prefiere ser el último en reírse.
Si no es el cine el que propicie un pacto, todo apunta a que habrá que esperar un milagro para evitar nuevas elecciones. Desde que el rey Felipe le encomendara recabar apoyos para la investidura, Sánchez, el líder socialista de 43 años, es quien marca el calendario.
Una vez que Rajoy declinara el encargo —por carecer de apoyos, según su argumento— el rey siguió el “orden natural” y optó por el joven economista madrileño, dirigente del segundo partido más votado. El PSOE recuperaba así la iniciativa política por primera vez desde mayo del 2010, cuando el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tuvo que renunciar a su política económica presionado por un déficit público desbocado.
Como explica Enric Juliana en La Vanguardia, “el encargo, muy difícil, casi imposible, es, sin embargo, fuente de iniciativa política”. El líder socialista cambió el tono desde ese momento y se presentó ante el electorado como presidente en ciernes, mientras Rajoy renunciaba a jugar el partido.
“Sánchez ha resucitado y ahora ocupa la escaleta, aunque tiene a su partido en contra. Su puesta en escena es de campaña electoral. Traslada que él es el centro”, señala Agustín Pery, director adjunto de El Mundo, que considera que Rajoy es ahora “el candidato menguante”.
El Partido Socialista Obrero Español obtuvo el 20 de diciembre su peor resultado en la historia contemporánea, seguido de cerca por la fuerza emergente en la izquierda, Podemos, que aspira a ocupar su espacio político. Sin embargo, los socialistas son ahora los que tienen la pelota en su poder. Y Pedro Sánchez, un líder tan cuestionado por los barones socialistas como por sus adversarios, es quien hoy por hoy tiene opción de ser presidente del Gobierno.
“En Navidad estaba muerto políticamente, y ahora ha mejorado mucho sus opciones. Ser el partido necesario en todas las ecuaciones para obtener un Gobierno le permite proyectar un discurso con la vista puesta en repetir en el cartel”, afirma Teodoro León Gross, columnista y profesor de Comunicación en la Universidad de Málaga.
Sobre la mesa, las opciones de Sánchez son: pactar con Ciudadanos y que el Partido Popular se abstenga, a lo que se niega el partido conservador que lidera Rajoy, lo que haría necesario sumar otras abstenciones; o bien aliarse con Podemos, Izquierda Unida y Partido Nacionalista Vasco, pues Podemos insiste en que los socialistas han de elegir entre un pacto “de progreso” (con ellos) o bien un pacto con “las derechas” (Ciudadanos y PP).
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, reclama la vicepresidencia en un gobierno encabezado por Sánchez, y en el que cada partido estaría representado en proporción al resultado electoral. Sánchez se reunió el viernes con Iglesias, quien exige que se descarte a Ciudadanos antes de seguir negociando. Fue un ultimátum en toda regla y lleva a pensar que el acuerdo entre PSOE y Podemos está lejos y que habrá elecciones anticipadas.
“Difícilmente habrá gobierno. Apuesto por elecciones el 26-J (26 de junio). Y gobierno del PP y Ciudadanos tras recuperar terreno”, pronostica León Gross.
También ve un desacuerdo creciente Didac Gutiérrez-Peris, director de Asuntos Europeos en el instituto Viavoice de París. El investigador considera, sin embargo, que los gobiernos de la UE, “si bien temen las narrativas defendidas por Syriza (en Grecia) y Podemos”, en el caso de gobernar con el PSOE, “es probable que ese miedo a una izquierda reaccionaria quedara diluido. Y Podemos tendría la responsabilidad de hacer realidad su voluntad reformista”.
María Ramírez, cofundadora de El Español, destaca que para llegar a acuerdos con Podemos, el PSOE “tendrá que hacer concesiones sobre Cataluña porque ahí está una parte fuerte de Podemos y en cualquier caso será el gran asunto para quien quiera que sea el presidente del Gobierno”.
Curiosamente, Podemos y el PP coinciden en acortar los plazos para negociar. El PP pretende que la investidura sea el 22 de febrero, pero la decisión depende del presidente del Parlamento, el socialista Patxi López.
Otra posibilidad que no se descarta es que salga adelante una entente PP, PSOE más Ciudadanos con un político veterano o tecnócrata en cabeza, la llamada Operación Monti. Entre los nombres que circulan están el ex secretario general de la OTAN, Javier Solana; el ex ministro de Industria con el PP, Josep Piqué; o el ex comisario europeo, el socialista Joaquín Almunia.
Rajoy --quien se sigue viendo presidente según sus más allegados-- apremia a Sánchez, con quien apenas tiene relación, a que opte entre Podemos o la gran coalición. Sin los votos del PP, que tiene mayoría en el Senado, no se puede reformar la Constitución.
“Sin duda, Rajoy es un escollo para su partido y la representación de la corrupción de la que el PP tardará mucho tiempo en recuperarse”, opina Ramírez. Los escándalos de corrupción en el PP han llegado al culmen en Valencia, uno de los principales graneros de votos de los conservadores. Los sondeos siguen dando al PP en cabeza, aunque pierde fuelle. Según la última encuesta de Metroscopia para El País, la mayoría de los españoles prefiere un pacto de gobierno de PSOE y Ciudadanos con la abstención de otros grupos.
Sea como sea, Sánchez es ahora el hombre del momento. “Mariano Rajoy ha incurrido en el error de la espantá. Y le ha dejado el ruedo libre al sobresaliente. Y al superviviente también, hasta el extremo de que Sánchez dispone de cuatro semanas para convertirse en presidente del Gobierno”, escribe Rubén Amón en El País. En una maniobra audaz frente al poder de los barones, Sánchez además ha instado a que sean los 200,000 militantes del PSOE los que voten los acuerdos con otros grupos.
“El lunes empieza lo importante”, dijo Sánchez, quien ve difícil el acuerdo por el veto mutuo de Ciudadanos y Podemos pero hará llegar sus propuestas de reformas socioeconómicas y constitucionales a los posibles aliados, excluidos el PP y los independentistas catalanes.
Insiste en que no quiere ser presidente “con el apoyo de los independentistas”. Como Gary Cooper, en Solo ante el Peligro, se crece en la adversidad. El líder socialista es ahora el dueño del tiempo.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de febrero de 2016, 7:52 p. m. with the headline "Los socialistas manejan el reloj electoral en España."