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Fallece el cineasta Francesco Rosi

El director de cine italiano Francesco Rosi (izq.) con la actriz griega Irene Papas en 1979.
El director de cine italiano Francesco Rosi (izq.) con la actriz griega Irene Papas en 1979. AFP/Getty Images

Francesco Rosi, fallecido el sábado a los 92 años, fue uno de los directores más aclamados de la cinematografía italiana, autor de una extensa nomina en la que narró, con muchas de sus obras, la Italia más sórdida y criminal.

Rosi nació en Nápoles en 1922, en el seno de una familia burguesa y propietaria de una compañía marítima.

Allí comenzó a estudiar Derecho, si bien pronto abandonó su carrera en ese ámbito para probar suerte en el dibujo, el teatro y, finalmente, el cine.

Durante su juventud entabló amistad con intelectuales y políticos de la época, entre ellos un joven Giorgio Napolitano que hoy ocupa la más alta responsabilidad del país, la de presidente de la República.

Sus inicios en el mundo del celuloide estuvieron marcados por sus colaboraciones con el genial director Luchino Visconti, a quien ayudó en sus cintas La terra trema” (1948) y Senso (1953).

Se estrenó como director en 1958 con La Sfida, en la que narra el ingreso de un joven napolitano en la Camorra con el objetivo de hacer fortuna.

Es con esa obra con la que da inicio a una recordada etapa en la que Rosi trasladó a la gran pantalla temas relacionados con la corrupción o la criminalidad organizada en Italia.

Uno de sus trabajos más aplaudidos fue Le mani sulla cittá (1963), con la que recrea la supuesta relación entre diversos órganos del Estado italiano y la corrupción urbanística en su ciudad natal y que le valió el León de Oro al Mejor Filme en el Festival de Venecia de aquel año.

También dirigió Salvatore Giuliano (1961) sobre la vida de ese bandolero siciliano relacionado tradicionalmente con la mafia y del que también escribiría dos décadas después el estadounidense Mario Puzo, en su libro The Sicilian (1984).

Abordó uno de los casos más misteriosos de la historia reciente de Italia, el de la muerte del que fuera presidente de la petrolera Eni, Enrico Mattei, quien murió en 1962 al estallar en el aire el avión en el que viajaba junto con el periodista estadounidense William McHale y el piloto Irnerio Bertuzzi.

Este trabajo le valió la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1972.

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