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Una corte considera abusivo el trato de la esposa de Netanyahu a un empleado

Un tribunal israelí dictaminó que el comportamiento de Sara Netanyahu, esposa del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, con un empleado de la residencia oficial fue abusivo y dañino, informaron hoy medios locales.

El veredicto de la Corte Laboral de Jerusalén da la razón al antiguo mayordomo Meni Naftalí en su demanda por acoso interpuesta contra el Estado.

La sentencia establece que se habían vulnerado sus derechos e impone el pago de 170,000 shekels (38,919 euros) por daños y perjuicios al Estado, responsable del contrato de empleo y por tanto, según el tribunal, de garantizar el bienestar de sus empleados y proveerles de un lugar de trabajo “respetable”.

En marzo de 2014, Naftalí demandó al Estado por acoso, infamias e incumplimiento de promesa laboral, lo que originó un proceso judicial en el que varios testigos sacaron a la luz algunas de las excentricidades e inusuales peticiones a los empleados domésticos, especialmente por parte de la esposa de Netanyahu.

Según la sentencia, dada a conocer ayer, el maltrato incluye “exigencias exageradas, insultos, humillación y accesos de ira”, además de trabajar “largas horas extra”, lo que hace que la rotación de empleados en la residencia del primer ministro fuese inusualmente alta y que sufriera “una escasez crónica de personal”.

La abogada de Naftalí, Naomi Landau, calificó la decisión como “justicia histórica” y señaló que Sara Netanyahu “cometía abusos hacia sus empleados”, a los que trataba “como si fueran de su propiedad”, durante una rueda de prensa ofrecida anoche.

En el veredicto, el tribunal aceptó los alegatos del antiguo mayordomo de que había sido sometido a condiciones laborales “intolerables” y sentenció que, por ello, debía recibir una compensación.

La familia Netanyahu respondió a la decisión judicial con un comunicado en el que asegura que “la imagen que surge de este dictámen está muy lejos de la realidad en la residencia del primer ministro”.

“Es un hecho triste el que a pesar de que la Corte rechazara el 90 por ciento de las reclamaciones financieras de Meni Naftalí, decidiera darle un peso significativo en su decisión a la señora Netanyahu”, se añade.

“Naftalí no demandó a la señora Netanyahu, sino al Estado de Israel, y así calumnió y desacreditó a la esposa del primer ministro”, se precisa la nota, en la que se defiende que “muchos empleados en la residencia dan fe del trato excelente, cálido y humano que reciben” por su parte.

Este caso se suma a denuncias similares de trato incorrecto por parte de Sara Netanyahu y no es el primero que termina en los tribunales.

En 2010, una empleada la demandó por maltrato, trato despótico y humillante y por no pagarle el salario mínimo ni los beneficios obligatorios como el finiquito y la paga de vacaciones cuando sirvió en su residencia de Cesarea entre 2004 y 2009.

También se enfrentó a una polémica similar en la década de los años noventa, cuando fue acusada de arrojarle una zapatilla a la niñera de sus hijos, demanda que ganó Netanyahu.

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