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EEUU condena ataque en Turquía

La explosión en Ankara dejó al menos 34 muertos, aunque la cifra debe aumentar debido a los heridos que se encuentran en condición crítica.
La explosión en Ankara dejó al menos 34 muertos, aunque la cifra debe aumentar debido a los heridos que se encuentran en condición crítica. EFE

El gobierno de EEUU condenó el domingo el atentado cometido en Ankara, que causó al menos 34 muertos y más de 100 heridos, y reafirmó su apoyo a Turquía en la lucha contra el terrorismo.

“EEUU condena con contundencia el ataque terrorista en el distrito Kizilay de Ankara”, afirmó el portavoz del Departamento de Estado, John Kirby, en un escueto comunicado.

“Reafirmamos nuestra estrecha alianza con nuestro socio de la OTAN, Turquía, en el combate contra la amenaza común del terrorismo”, agregó Kirby, al enviar sus condolencias a la familias de los fallecidos y desear una rápida recuperación a los heridos.

La nota se emitió después de que el ministro turco de Sanidad, Mehmet Muezzinoglu, informara de que al menos 34 personas murieron al explotar un coche bomba suicida en el centro de Ankara. Muezzinoglu precisó que 125 transeúntes resultaron heridos, de ellos 19 están en estado crítico.

El ataque, del que no se ha responsabilizado, de momento, ningún grupo, constituye el tercer gran atentado que sufre la capital turca desde el pasado mes de octubre.

Al menos 23 personas murieron en el acto, las otras durante su traslado hacia hospitales y en éstos, lo que demuestra la violencia de la explosión, según la cadena de televisión CNN-Türk.

La policía turca desplegó importantes efectivos para bloquear los accesos a la plaza, sobrevolada por helicópteros, según un fotógrafo de la AFP en el lugar.

El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, convocó poco después de la explosión una reunión de seguridad de su gabinete a la que acudieron también los jefes del Estado Mayor del Ejército y los responsables de los servicios de inteligencia.

Por otra parte, el ministro turco de Interior, Efkan Ala, dijo en la misma comparecencia ante la prensa en Ankara que la explosión fue un “atentado terrorista” dirigido contra la población civil.

“Lo condenamos. Aquellos que lo perpetraron no van a conseguir sus objetivos”, señaló el ministro tras precisar que la bomba explotó dentro de un coche en movimiento, con uno o dos suicidadas a bordo, justo al pasar junto a un autobús urbano.

“Civiles esperando en una parada de autobús fueron atacados por un coche en movimiento. Fue un atentado terrorista”, aseveró el ministro.

En cuanto a la posible autoría del ataque, Ala dijo que la investigación ha arrojado ya serios hallazgos aunque la organización responsable del ataque será declarada cuando todas las pericias haya terminado.

“No vamos a dar un paso atrás en nuestra lucha contra el terrorismo”, concluyó el ministro del partido islamista AKP.

La explosión se produjo en la céntrica plaza de Kizilay, cerca del parque Güven y en los alrededores de una comisaría y de una parada de autobús.

Se trata del tercer gran atentado ocurrido en Ankara, después de un doble ataque suicida perpetrado en octubre con más de 100 muertos y el ataque contra un convoy militar en febrero con 30 muertos.

El viernes, la embajada de Estados Unidos en Ankara había difundido un mensaje a los ciudadanos norteamericanos presentes en Turquía advirtiéndoles de un “posible atentado terrorista” en la capital en el barrio donde se registró la explosión del 17 de febrero.

El presidente islamo-conservador turco Recep Tayyip Erdogan atribuyó, “sin la más mínima duda”, ese atentado a los combatientes kurdos sirios de las Unidades de Protección Popular (YPG), con el apoyo del PKK.

El jefe del Partido de Unión Democrática (PYD), brazo político del YPG, Saleh Muslim, y uno de los responsables del PKK, Cemil Bayik, rechazaron esas acusaciones.

Turquía vive desde el verano pasado en estado de alerta máxima tras una serie de mortíferos atentados, cuatro de los cuales fueron atribuidos por las autoridades al grupo Estado Islámico (EI).

El más mortífero, ocurrido el 10 de octubre pasado, fue perpetrado por dos kamikazes que se hicieron estallar en medio de manifestantes de la causa kurda ante la estación central de Ankara, con un trágico saldo de 103 muertos.

El 12 de enero, 12 turistas alemanes perdieron la vida en otro atentado suicida en el barrio turístico de Sultanahmet en Estambul.

Acusado durante mucho tiempo de complacencia hacia los grupos rebeldes más radicales en guerra contra el régimen de Damasco, el gobierno turco se unió el pasado verano (boreal) a la coalición antiyihadista y multiplicó las detenciones para luchar contra las células del EI en su territorio.

Turquía está sacudida, además, desde julio pasado por la reanudación del conflicto kurdo. Intensos combates oponen a sus fuerzas de seguridad con el PKK en numerosas ciudades del sureste del país, poblado por una mayoría de kurdos.

El domingo, las autoridades anunciaron la instauración de un toque de queda en otras dos ciudades de esta parte de Turquía, Nusaybin y Yuksekova.

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