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Una Europa debilitada y dividida frente al terror yihadista

Europa vivió su 11 de septiembre. Los atentados en Bruselas, sede de las instituciones europeas y de la OTAN, han acabado definitivamente con el sueño de una Europa en paz.

Los terroristas leales al autodenominado Estado Islámico (Daesh) amenazan con convertir el día a día de los occidentales en una lucha constante con el miedo. Los ataques del 22 de marzo en el aeropuerto de Zaventem y en la estación de metro de Maelbeek, provocaron 31 muertos y unos 300 heridos, alteraron las comunicaciones y asestaron un zarpazo profundo en el corazón de Europa.

“El objetivo es destruir la idea misma de la Europa unida, próspera y en paz. Es el 11-S europeo, el equivalente al ataque contra el Pentágono y las Torres Gemelas en septiembre de 2011”, afirmaba Lluis Bassets, director adjunto de El País en su artículo Todos somos Bruselas. “Nos atacan porque estamos divididos y porque somos débiles. La debilidad que se exhibe es el peor de los flancos que se puede ofrecer a un enemigo existencial”.

Borja Lasheras, director adjunto del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR) en Madrid, reconoce que “tenemos miedo. O cuanto menos, en esta nueva era de inseguridad, nos asola la incertidumbre existencial sobre si podemos continuar con la normalidad de actividades básicas como tomar el metro, sentarnos en una terraza o despedirnos de un ser querido en un aeropuerto”.

“Europa no está preparada para esta amenaza. Va pasito a pasito y el mundo se mueve a gran velocidad. No hay una visión compartida sobre esta realidad, cuando habría que concienciar a la sociedad sobre la naturaleza de la amenaza”, añadió Lasheras, quien subrayó que lo normal será ahora vivir en la excepcionalidad.

NUEVA NORMALIDAD

“Bienvenidos a la nueva normalidad” titula su última portada el semanario The Economist bajo la imagen de dos policías encapuchados y armados hasta los dientes.

Razones para la inquietud les sobran a los europeos. En un reciente cónclave yihadista, del que se hace eco The Guardian, varios líderes del Daesh señalaron como objetivo sembrar el caos en Europa, tras las recientes derrotas sobre el terreno en Siria e Irak. Clave en esta estrategia son los cientos de combatientes que retornan a sus países de origen.

Los yihadistas consideraban fácil atacar en Bélgica. La existencia de una red europea se confirma con cada arresto. Los terroristas de los ataques en Bruselas estaban vinculados a los que perpetraron los de París el 13 de noviembre del 2015. Los yihadistas actuaron en Bruselas apenas cuatro días después de la captura de Salah Abdeslam, único superviviente y posiblemente hombre clave de los ataques en los que fallecieron 130 personas en varias acciones en París, principalmente en el Stade de France y en la sala de conciertos Bataclan.

El objetivo ese viernes por la noche era sembrar el terror donde reina la diversión en la capital de la luz. El primer ministro francés, Manuel Valls, se refiere al “fin de la despreocupación”.

Francia es el único país europeo en estado de emergencia, vigente en principio hasta el 26 de mayo, lo que permite, por ejemplo, registros en los domicilios sin autorización judicial. Hay casi 12,000 agentes desplegados en las calles en la llamada Operación Centinela, se multiplican los registros en zonas comerciales y se ha reinstaurado el control de fronteras. Un 79 por ciento de los franceses, mientras tanto, acepta de buen grado estas medidas, si bien uno de cada tres reconoce que ha cambiado sus hábitos y evita las concentraciones públicas en actividades culturales o deportivas.

FALLOS EN SEGURIDAD

Los fallos en seguridad fueron graves en los ataques de Bruselas. Abdeslam fue arrestado en Molenbeek, un nido de yihadistas donde el desempleo juvenil supera el 40 por ciento, tras cuatro meses en la clandestinidad. Era el hombre más buscado de Europa pero una red de colaboradores le permitió sobrevivir todo este tiempo sin ser capturado. Según explicaba en El Español, Leandro Di Natala, especialista en terrorismo del Centro Europeo de Inteligencia y Seguridad Estratégica, “en la red logística de apoyo participaron hasta una treintena de personas”.

Tras el arresto de Abdeslam, a 500 metros de la casa familiar, los yihadistas querían trasladar “el mensaje de que no habían sido derrotados”. Los ataques estaban en preparación, pero se precipitaron por la detención de Abdeslam, lo que explica, por ejemplo, que los autores de las detonaciones en el aeropuerto de Zaventem se trasladaran en taxi hasta allí.

Fue el taxista quien dio las pistas a los investigadores sobre su identidad. Los hermanos El Bakraoui, que se inmolaron en Zaventem y en el metro de Maelbeek, estaban vinculados con Abdeslam y habían estado en prisión. Uno de ellos, Khalid, figuraba en la lista de la Interpol. Al otro hermano, Ibrahim, Turquía lo había deportado a Holanda en el 2015, por intentar entrar en Siria para combatir con el Daesh.

Las autoridades belgas tampoco hicieron nada contra él cuando se instaló en su territorio. Había violado su libertad condicional sin que se le investigara. Por todas estas anomalías, los ministros belgas de Justicia e Interior presentaron su dimisión pero el primer ministro no las admitió porque las renuncias crearían más dificultades internas.

Los ministros del Interior de la Unión Europea (UE) se reunieron el jueves, tras las críticas del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, por no haberse puesto en marcha las medidas ya recomendadas tras los atentados de París. En diciembre pasado se había acordado crear el registro europeo de pasajeros, pero los recelos sobre privacidad finalmente se impusieron.

Mariano Aguirre, director del Centro Noruego de Recursos para la Construcción de la Paz (NOREF) en Oslo, afirma que para hacer frente a este desafío terrorista “Europa ha de replantearse su política hacia Oriente Medio, es decir, hacia el conflicto palestino-israelí y si va a continuar como un socio de segunda de EEUU. También ha de estudiar cómo sus planes de promoción de valores democráticos en la región entran en contradicción con la política de algunos estados nacionales de venta masiva de armas y apoyo a dictadores locales en nombre de una supuesta estabilidad y garantías a las inversiones”.

PARTIDOS XENOFOBOS

Ahora más que nunca existe el riesgo de que los partidos xenófobos, que en Alemania han crecido exponencialmente en las últimas elecciones regionales, trasladen la amenaza a los refugiados.

“La crisis migratoria se debe a los cinco años de abandono que los gobiernos europeos han mostrado mientras continuaba la guerra civil en Siria y huía la mitad de su población. Es más, los grupos terroristas no necesitan el pretexto de los refugiados para montar sus células cuando tienen tantos militantes con pasaportes europeos”, afirmó Ahmed Rashid, autor de Los Talibán, en un artículo en el diario El Mundo.

Cuando se van a cumplir 15 años del 11 de septiembre, la amenaza terrorista es más global que nunca y no hay territorio donde la seguridad pueda garantizarse. La mayor parte de las víctimas civiles del terrorismo yihadista mueren lejos de territorio europeo o estadounidense. Pocos se acuerdan en los recuentos de los cientos de víctimas de Boko Haram en Nigeria.

Sin embargo, después de los ataques de París, se ha experimentado “un cambio de paradigma”, en palabras del experto francés Jean-Charles Brissard. El Estado Isláamico incluyó entonces a 60 países, entre ellos todos los de la UE y la OTAN; en la lista de sus objetivos.

Por ello, David Kilcullen, ex asesor sobre contraterrorismo del Departamento de Estado de EEUU, señala en su libro Blood Year. Islamic State and the failures of the war on terror, que “el problema no es de tecnología ni de intelecto, sino de carácter y de voluntad. La realidad es que, queramos o no, libramos una batalla y necesitamos líderes con la fuerza moral y claridad de ideas para asumir que uno no puede luchar sin combatir. El Estado Islámico lo sabe, también los talibán y Al Qaeda. ¿Y nosotros?”.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de marzo de 2016, 5:08 p. m. with the headline "Una Europa debilitada y dividida frente al terror yihadista."

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