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Trípoli exige la salida del gobierno de unidad y amenaza con arrestarlo

Fayez Al-Sarraj habla durante una conferencia de prensa en la Base Naval de Mitiga en Trípoli, Libia, el miércoles, marzo 30. Al-Sarraj, la cabeza de un gobierno de unidad de Libia mediado por la ONU, llegó a la capital con seis diputados para establecer una sede temporal del poder en una base naval a pesar de las amenazas de los grupos rivales. Las naciones occidentales ven el gobierno de unidad como la mejor esperanza para acabar con el caos de Libia y unir a todas las facciones contra el Estado Islámico, que se ha apoderado de la ciudad central de Sirte.
Fayez Al-Sarraj habla durante una conferencia de prensa en la Base Naval de Mitiga en Trípoli, Libia, el miércoles, marzo 30. Al-Sarraj, la cabeza de un gobierno de unidad de Libia mediado por la ONU, llegó a la capital con seis diputados para establecer una sede temporal del poder en una base naval a pesar de las amenazas de los grupos rivales. Las naciones occidentales ven el gobierno de unidad como la mejor esperanza para acabar con el caos de Libia y unir a todas las facciones contra el Estado Islámico, que se ha apoderado de la ciudad central de Sirte. AP

El jefe del Gobierno en Trípoli, al que se considera rebelde, Jalifa al Ghweil, exigió al gobierno de unidad y al Consejo Presidencial designado por la ONU que lo ha nombrado que abandone de inmediato la capital libia o se atenga a las consecuencias de una entrada que calificó de “clandestina”.

Poco después de su advertencia, difundida en televisión, varias milicias fuertemente armadas rodearon la base naval a la que el jefe de los citados consejos y gobierno, Mohamad Fayez al Serraj, llegó el miércoles con sus ministros en barcos procedentes de la ciudad tunecina de Sfax.

“Se trata de un gobierno ilegal que ha sido designado por la ONU. Debe abandonar la capital, a la que han llegado de forma clandestina. Si no, deberán asumir las consecuencias legales”, afirmó Al Ghweil.

El jefe del gobierno en Trípoli, al que no reconoce la comunidad internacional, ya advirtió hace dos semanas que ordenaría la detención de cualquier miembro el gobierno de unidad o del Consejo presidencial designado por la ONU que pisara la capital.

A pesar de las amenazas y la creciente tensión que se vive en la capital Libia, Al Serraj aseguró que está determinado a permanecer y asumir el control, pese a que su gobierno carece de la legitimidad que le debe conceder el Parlamento en Tobruk.

En un breve discurso pronunciado en la propia base naval, situada a unos tres kilómetros del centro de la capital, afirmó que su intención es “poner en marcha un paquete de medidas urgentes para mejorar las condiciones del país y acelerar la reconciliación nacional”

“Trabajaremos por el regreso de los desplazados y por ampliar el círculo de participación además de luchar” contra el grupo yihadista Estado Islámico, afirmó.

Al Serraj y su equipo llegaron esta mañana a Trípoli después de intentar hacerlo durante varios días por vía área y no conseguirlo al parecer por la decisión del Ejecutivo de Trípoli de cerrar el espacio aéreo.

La idea ahora es que ese gobierno de unidad y el Consejo Presidencial designado por la ONU que lo ha nombrado se instalen en una zona de la capital altamente protegida llamada “Palm City”.

Desde allí tratará de hacerse con el control del país asistida por funcionarios de la ONU, asesores y diplomáticos estadounidenses y europeos y protegida por milicias libias apoyadas por fuerzas de elite de varios países.

Aunque de momento, ejercerá sus primeras funciones desde la misma base a la que ha llegado, explicó a la prensa Fathi Ben Issa, portavoz de Al Serraj.

Una perspectiva que según auguró un miembro del Gobierno en Trípoli, “desestabilizará la capital y la abocará a un conflicto permanente”.

Libia es un estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 la comunidad internacional contribuyera militarmente a la victoria de los rebeldes sobre la dictadura de Muamar al Gadafi.

Desde principios de mes, tiene tres gobiernos enfrentados: uno en Trípoli considerado rebelde, uno en Tobruk apoyado por el Parlamento reconocido por la comunidad internacional y un tercero de “unidad nacional” que ninguno de los otros dos reconoce y que apoyan la ONU y la mayor parte de las potencias mundiales pese a carecer de legitimidad.

De la situación han sacado provecho grupos radicales como la rama libia de la organización yihadista Estado Islámico que en el último año ha ampliado el territorio bajo su control e incluso establecido un nuevo bastión en la costa del Mediterráneo.

Esta historia fue publicada originalmente el 30 de marzo de 2016, 6:42 p. m. with the headline "Trípoli exige la salida del gobierno de unidad y amenaza con arrestarlo."

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