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España en riesgo de parálisis política

El rey Felipe VI recibe al presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy (der.), el martes 26 de abril en el Palacio de la Zarzuela, dentro de la tercera ronda de consultas con los líderes políticos para pulsar la posibilidad de proponer un candidato a la investidura antes de que los plazos constitucionales obliguen a disolver las Cortes y convocar nuevas elecciones.
El rey Felipe VI recibe al presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy (der.), el martes 26 de abril en el Palacio de la Zarzuela, dentro de la tercera ronda de consultas con los líderes políticos para pulsar la posibilidad de proponer un candidato a la investidura antes de que los plazos constitucionales obliguen a disolver las Cortes y convocar nuevas elecciones. EFE

Por primera vez en su Historia, España celebrará elecciones por segunda vez en seis meses. Comienza el mes de mayo con la disolución de las Cortes esta semana y la convocatoria oficial de los comicios para el 26 de junio.

El bloqueo político, que ha impedido la formación de gobierno, dado que ningún partido contaba con la mayoría absoluta, es una amenaza real en la nueva convocatoria. Los sondeos vaticinan de nuevo que ningún partido contará con votos suficientes para gobernar por sí solo y, si no se levantan las líneas rojas de estos últimos meses, hay riesgo de parálisis política permanente.

Según sendas encuestas que ayer domingo publicaban los diarios El País y ABC, el PP volvería a ser la primera fuerza política, pero sólo podría gobernar en gran coalición, con el PSOE. Los socialistas, a su vez, corren el riesgo de que el bloque de izquierdas, que están negociando Podemos e Izquierda Unida, les sobrepasen en votos y escaños. El líder de Podemos, Pablo Iglesias, que paradójicamente se llama igual que el fundador del PSOE, sueña con este llamado sorpasso.

La abstención será clave, dado que si la participación cae unos puntos por debajo del 70% (en diciembre fue de un 73%), el partido en el gobierno, el PP de Rajoy, con un electorado más fiel que el bloque de izquierdas, se verá beneficiado.

“Es posible que la situación se atasque aún más. Una vez visto que los partidos políticos han sido capaces de llevarnos a nuevas elecciones, soy muy pesimista. No habrá mayoría absoluta de ningún partido y si ninguno cede, como ha pasado ahora, hay riesgo de empate permanente”, afirma Fernando Garea, cronista parlamentario de El País.

“Es desesperante para la ciudadanía”, destaca Garea, quien cree que las redes sociales refuerzan las tesis más extremas en los partidos. “Con Twitter no habría sido posible la transición, cuando el Partido Comunista tuvo que hacer grandes concesiones, por ejemplo”, añade este experimentado cronista.

Más que “circo”, como decía el New York Times en su editorial del lunes pasado, Garea cree que ha habido “mucho teatro”. Comparte esta visión el politólogo Víctor Lapuente, “Desde el 20-D, la mayoría de los analistas coincidían en que los partidos no tenían incentivos para pactar. Y así ha sido. Nos hemos pasado demasiadas semanas con un juego cuyo final se intuía desde el principio”, señala Lapuente, autor de El retorno de los chamanes, sobre los políticos puristas, o charlatanes, que a su juicio amenazan el bien común.

“A medio y largo plazo la política ha de ser de los exploradores, de los que se atrevan a trazar caminos no explorados. Un ejemplo ha sido el pacto de PSOE y Ciudadanos, aunque haya fracasado a la hora de aunar más voluntades políticas. Pero algo así es lo deseable para España”, explica el politólogo.

Ciudadanos ya ha anunciado que ese pacto con 200 propuestas de reformas, firmado simbólicamente el 23 de febrero al amparo del cuadro de El abrazo, de Genovés, deja de estar vigente. El líder socialista, Pedro Sánchez, ensayó esa alianza cuando el Rey le encomendó formar gobierno, tras la negativa de Rajoy, líder del partido más votado, quien, de forma sorprendente, rechazó hacerse cargo. Pero esa coalición de socialistas y Ciudadanos era insuficiente, sin el respaldo táctico de Podemos, para gobernar y desbancar al PP del poder.

Enric Juliana, cronista parlamentario de La Vanguardia, describía en su artículo dominical cómo “el quinto país más poblado de la UE está abocado a más de medio año de interinidad, tras el catastrófico empate”. Desvelaba detalles de estos cuatro meses de “espeso juego táctico, vetos cruzados y maniobras ciegas”, como el plantón que le dio el líder socialista al jefe del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, la noche del 18 de enero. Sánchez suspendió una invitación a cenar y tras ese desplante Rajoy no quiso ni darle la mano en su encuentro en el Congreso. De ahí a una gran coalición queda mucho por hacer.

Tanto Rajoy, que va a batir un récord como jefe de gobierno en funciones, como el líder socialista, Pedro Sánchez, se juegan su futuro político en junio. Los dos candidatos muestran sus cartas en sendas entrevistas publicadas ayer domingo. En el diario La Razón, Rajoy considera que las elecciones son “un mal menor”, dado que “el modelo de gobierno que se manejaba (coalición PSOE y Podemos con apoyo independentista), y que felizmente no ha llegado a buen término, habría sido muy lesivo para los intereses de los españoles”.

El líder del PP pone como ejemplo cercano “el corralito en Grecia hace unos meses”. Si Rajoy no logra ser investido presidente del Gobierno tras los resultados del 26-J, buscaría una salida digna. Pero de momento, va ganando la partida.

El líder socialista lo tiene más difícil. Como decía Casimiro García-Abadillo, ex director de El Mundo, en su columna titulada “Golpes bajos”, “ha habido pocos políticos, quizá exceptuando a Adolfo Suárez –primer presidente de la transición democrática–, a los que su partido haya tratado tan mal”. Será el candidato del PSOE tras las primarias del 14 de mayo, pero si no logra sobrepasar los 90 escaños de diciembre, o el aún hipotético bloque de izquierdas consigue más diputados, pedirán su cabeza en su propio partido la misma noche electoral.

Sánchez tenía unas líneas rojas muy marcadas por los suyos: no podía gobernar con Podemos con el apoyo de los independentistas catalanes; y tampoco dejar que siguiera Rajoy como jefe del Gobierno. En una entrevista en El Mundo, reitera que no pactará con Rajoy y que “votar a Iglesias es votar contra el PSOE, es perpetuar a Rajoy como presidente”.

También repetirán como líderes de sus formaciones Albert Rivera por Ciudadanos y Pablo Iglesias por Podemos. Rivera, el político más valorado, es el único que en los sondeos se beneficia del favor de la ciudadanía, tras estos meses de travesía en el desierto. Sin embargo, su formación se mantendría alrededor de los 40 escaños.

En el caso de Podemos, que ha sufrido una grave crisis interna y tiene dificultades para volver a mantener sus alianzas regionales, el pacto con Izquierda Unida, liderado por el joven economista Alberto Garzón, ahora resulta vital para sus aspiraciones. Estas dos fuerzas, situadas a la izquierda del PSOE, pueden afrontar juntas el desafío de desbancar a los socialistas en número de votos (ya lo lograron pero iban separadas y la ley electoral perjudica a los partidos pequeños) y de escaños.

La convocatoria de junio no es una segunda vuelta porque concurren los mismos partidos con los mismos candidatos. En una segunda vuelta al uso, los españoles habrían de elegir entre los dos mejor situados en diciembre, PSOE y PP. “El desafío que planteó el pueblo español en diciembre fue poner fin al bipartidismo. Pero los partidos han fallado. Esta nueva España no ha pasado el test.

Por primera vez la clase política no ha logrado su cometido. Un segundo test fallido conduciría a una crisis del sistema, mucho peor que la crisis política actual”, afirma Didac Gutiérrez-Peris, director de Estudios Europeos en el Instituto Viavoice de París. De cara a junio, González-Peris considera que influirá más la presión de los mercados, que hasta ahora ha sido liviana, y el referéndum sobre la salida de Gran Bretaña de la UE, tres días antes del 26-J.

La convocatoria de junio, mes tradicional de exámenes en colegios y universidades, es crucial en España. Los ciudadanos habrán de vencer el hastío y volver a decir a los políticos qué tipo de gobierno quieren. Y los políticos interpretar su voto con inteligencia, creatividad y amplitud de miras. Pensando en las nuevas generaciones, y no en próximas elecciones, en palabras de Churchill.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de mayo de 2016, 10:00 p. m. with the headline "España en riesgo de parálisis política."

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