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Últimos supervivientes de Auschwitz marcarán el 70º aniversario de liberación

Unos 300 supervivientes de Auschwitz regresan el martes al lugar donde vivieron uno de los peores horrores de la historia humana para advertir de nuevo contra la repetición de un crimen semejante, 70 años después de la liberación del campo nazi por el Ejército Rojo.

“Es el último aniversario de cifra redonda celebrado en presencia de un grupo importante de supervivientes”, destaca Piotr Cywinski, director del museo del campo de Auschwitz, instalado en 1940 por la Alemania nazi en el sur de Polonia.

“Es su voz la que advierte más firmemente contra nuestra capacidad de practicar la humillación, el odio y el genocidio. Pronto nos tocará a las generaciones de posguerra trasmitir esta terrible enseñanza y estas lecciones rotundas”, afirma en una declaración en el sitio internet del museo.

Los presidentes francés, François Hollande, alemán Joachim Gauck, y ucraniano, Petro Poroshenko, el jefe de la administración presidencial rusa Serguei Ivanov y el secretario estadounidense del Tesoro, Jack Lew, asistirán a la ceremonia principal del martes por la tarde frente al memorial de Birkenau, lugar de exterminio de un millón de judíos europeos.

También se espera al rey belga, Felipe, acompañado de su esposa Matilde, y a los soberanos de Holanda, Gillermo Alejandro y Máxima, así como a una veintena de otros presidentes y primeros ministros. Un centenar de exprisioneros llegarán de Israel junto a un ministro. El cardenal arzobispo de Cracovia, Stanislaw Dziwisz, representará a la Santa Sede.

Moscú justificó la ausencia del presidente Vladimir Putin en que no fue oficialmente invitado. De hecho, ninguna invitación oficial fue enviada a los responsables políticos, puesto que el Museo de Auschwitz-Birkenau decidió centrar este 70º aniversario en los supervivientes, de los cuales muchos tienen al menos 90 años.

Putin tampoco acudirá, según los medios checos, a las conmemoraciones organizadas lunes y martes por el Congreso Europeo Judío en Praga ni al lugar donde se hallaba el campo nazi de Terezin, pese a haber sido invitado por su homólogo Milos Zeman.

La Federación de Comunidades Judías Checas se opuso firmemente a su visita a Praga el 27 de enero, declarada por la ONU Jornada Internacional de Recuerdo de las Víctimas del Holocausto.

“El régimen instaurado y encarnado por Vladimir Putin no respeta los acuerdos internacionales, da muestras de agresividad en el exterior y ocupa por la fuerza el territorio de un Estado vecino”, escribió la Federación en una alusión a la intervención rusa en Ucrania.

Es el ejército soviético el que liberó en 1945 el campo de Auschwitz-Birkenau, donde 1,1 millones de personas fueron exterminadas, entre ellas un millón de judíos de varios países europeos, Convertido en “Lugar de memoria y Museo”, el año pasado acogió a 1,5 millones de visitantes.

Se trata del mayor y más mortífero campo de exterminio y de concentración nazi y el único en haber sido preservado tal y como fue abandonado por los alemanes que huyeron del Ejército rojo.

Otros campos de exterminio nazis en Polonia, como Sobibor, Treblinka o Belzec, fueron destruidos completamente por los alemanes para eliminar las pruebas.

En Auschwitz-Birkenau, las ruinas de cámaras de gas y de hornos crematorios consternan a los visitantes tanto como los restos de unos 300 campamentos de barracas que se extienden sobre casi 200 hectáreas.

Para preservar el campo, Polonia creó un fondo especial, para el cual Alemania ofreció la mitad de los 120 millones de euros solicitados. El objetivo es obtener unos ingresos anuales de hasta cinco millones de euros que permitan financiar su conservación durante 25 años.

“Lo que los nazis quisieron destruir, vamos a salvarlo del olvido”, dijo Wladyslaw Bartoszewski, exjefe de la diplomacia polonesa y exprisionero de Auschwitz.

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