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El juicio por la multimillonaria Bettencourt se abre con intento de suicidio

Françoise Bettencourt-Meyers, hija de la mujer más rica de Francia Liliane Bettencourt, llega al tribunal para asistir al comienzo del juicio en Burdeos (Francia) hoy, lunes 26 de enero de 2015. EFE/Caroline Blumberg
Françoise Bettencourt-Meyers, hija de la mujer más rica de Francia Liliane Bettencourt, llega al tribunal para asistir al comienzo del juicio en Burdeos (Francia) hoy, lunes 26 de enero de 2015. EFE/Caroline Blumberg EFE

El juicio sobre los presuntos abusos de que fue objeto, aprovechando su edad avanzada, la mujer más rica de Francia, Liliane Bettencourt, para beneficiarse de su fortuna, se abrió el lunes en Burdeos con la información de que uno de los acusados ha intentado suicidarse y se encuentra entre la vida y la muerte.

El presidente del Tribunal Correccional de Burdeos Denis Roucou, que finalmente suspendió hastael martes la vista, explicó a la apertura del proceso que no se sabía si el antiguo enfermero de Bettencourt, Alain Thurin, estaba “vivo o muerto”.

Thurin, que debía comparecer ante el tribunal y que según las informaciones de los magistrados intentó quitarse la vida ayer en un bosque cerca de su casa en la región de París, es uno de los diez inculpados por abusar de la heredera de L'Oréal (que tiene ahora 92 años) para apropiarse de una parte de su dinero.

Sí que habían acudido al Palacio de Justicia de Burdeos (suroeste de Francia) los otros procesados, entre los que destaca el exministro Eric Woerth, el fotógrafo François Marie Banier, los exgestores de la fortuna de Bettencourt Patrice de Maistre y Pascal Wilhelm, o el empresario Stéphane Courbit.

Woerth (58 años) está acusado de receptación, en concreto, de haber recibido sobres con decenas de miles de euros en efectivo que le entregó De Maistre para la campaña presidencial de 2007 de Nicolas Sarkozy, de quien era entonces el tesorero.

Sarkozy estuvo imputado en este caso durante la fase de instrucción, sospechoso de haber acudido a casa de la millonaria en febrero de 2007 para obtener apoyo financiero para su campaña, pero al final archivaron las cargas contra él por falta de pruebas de que esas visitas dieran lugar a donaciones.

Banier (67 años) es, probablemente, el más iconoclasta de los que se sientan en el banquillo, y lo que se le reprocha es haberse aprovechado de la vulnerabilidad de la anciana para designarlo como heredero y para otorgarle regalos diversos por valor de más de 400 millones de euros.

De Maistre (65 años) es el único que ha estado en prisión provisional (tres meses), acusado de haberse quedado con más de 12 millones de euros y de haber organizado operaciones irregulares con una parte del capital de Bettencourt, escondido del fisco francés en Suiza.

Wilhelm (53 años), nombrado mandatario de la fortuna de la millonaria a finales de 2010, aparece como el responsable de una serie de inversiones que presuntamente no sólo escapaban a la comprensión y al interés de su patrona, sino que además beneficiaban particularmente a otro de sus clientes, Stéphane Courbit.

Este último, ha devuelto recientemente los 143,7 millones de euros que la heredera de L'Oréal había aportado a sus empresas.

Thurin, que trabajó como enfermero de noche de Bettencourt desde 2008, es un personaje importante porque ante los instructores había hecho notar los problemas de memoria de la anciana y que no entendía nada de los negocios que con su dinero montaba la camarilla que tenía en su entorno.

Se le reprocha ser el beneficiario, en un testamento, de un seguro de vida de 10 millones de euros del que había asegurado desconocer la existencia.

Otro de los que comparecen como acusados es el gerente de la isla de Arros en las Seychelles -comprada por la multimillonaria en 1998 y vendida tras los escándalos en 2012-, al que se imputa una serie de malversaciones por varios millones de euros.

La hija de Bettencourt, Françoise Bettencourt-Meyers, fue la que desencadenó el proceso al presentar una denuncia a finales de 2007 contra Banier.

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