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Nutrida manifestación por la democracia en Estambul

Un mar de personas ondean banderas turcas y retratos de Mustafá Kemal Atatürk, durante una manifestación del principal grupo de opositor en Turquía, el 24 de julio del 2016.
Un mar de personas ondean banderas turcas y retratos de Mustafá Kemal Atatürk, durante una manifestación del principal grupo de opositor en Turquía, el 24 de julio del 2016. AFP/Getty Images

Una marea de banderas rojas cubría el domingo la céntrica Plaza Taksim en Estambul, donde decenas de miles de personas condenaron el fallido golpe militar del 15 de julio, pero también se pronunciaron contra los extremos nacionalistas o islamista.

La marcha fue convocada por el partido socialdemócrata (CHP), el mayor de la oposición turca, que pidió llevar únicamente banderas turcas y retratos de Mustafá Kemal Atatürk, el fundador de la república en 1923.

Los congregados evitaron así evidenciar cualquier división ideológica o de oposición abierta al partido islamista en el poder, el AKP, pero los lemas coreados dejaron claras las simpatías de la muchedumbre.

Aparte de “Turquía laica” se escuchaba el grito de “Taksim en todas partes, en todas partes resistencia”, el lema de las manifestaciones antigubernamentales del parque Gezi en 2013, las últimas que se han podido celebrar en la plaza hasta hoy.

“Es la primera vez que podemos manifestarnos en Taksim en tres años y estamos muy felices, es la democracia, estamos en contra del golpe y a favor de las libertades”, aseguró a Efe el joven arquitecto Can, asiduo de las protestas de Gezi.

“Es un día histórico, la plaza está más llena que nunca, quizás más incluso que en las protestas de Gezi”, dijo a Efe Seyit Torun, vicepresidente del CHP.

“Si queremos hacer de Turquía un país democrático, lo tendremos que hacer todos juntos. No queremos golpes, no queremos dictaduras. Estamos contra todo tipo de autoritarismo, venga con uniforme o venga como civil”, agregó.

“No al golpe” era la frase más frecuente en los carteles que enarbolaban los manifestantes, pero también “La soberanía incondicional pertenece a la nación”, el lema del Parlamento turco, en una velada oposición a los planes presidencialistas del jefe del Estado, Recep Tayyip Erdogan.

Los seguidores de Erdogan llevan desde la misma madrugada del golpe ocupando Taksim noche tras noche, como les ha pedido el gobierno para “evitar futuros golpes”, y el presidente se dirige a ellos casi todas las noches a través de pantallas gigantes instaladas en la plaza.

Pero los manifestantes del domingo tenían muy poco en común con los de noches anteriores, que en su mayoría eran hombres jóvenes y familias, y donde las mujeres lucían en su mayoría el velo islamista habitual o incluso el ‘niqab' saudita.

Entre los manifestantes del domingo había igual número de hombres que de mujeres, casi ninguna de ellas con velo puesto.

“Compartimos ser antigolpistas, nos encontramos en la defensa de la democracia, pero ellos sólo piensan en su propia democracia, son más nacionalistas y más religiosos”, opinaba Can en referencia a los seguidores de Erdogan.

“Para ellos la democracia es votar cada cuatro años, no piensan en los derechos fundamentales, y nosotros sí”, añadió la ingeniera Figen, que tampoco ha asistido a las manifestaciones de las noches pasadas, en las que incluso se ha pedido volver a imponer la pena de muerte, algo que horroriza a los dos jóvenes.

“No tengo mucho en común con ellos”, admitió Rahsan, otra manifestante que ha evitado mezclarse los días anteriores con quienes claman a favor de la democracia siguiendo las consignas del gobierno.

“Soy del otro cincuenta por ciento”, dijo, en alusión a los electores de Erdogan que el propio presidente ha definido a menudo como “el 50 por ciento de la nación”.

De momento, nada en su vida ha cambiado por la imposición del Estado de Emergencia, en vigor desde el jueves, pero Rahsan teme que el gobierno pueda usarlo para implementar medidas antidemocráticas.

Desde el 15 de julio han sido detenidas en relación con el golpe 13,165 personas, entre ellas 8,838 soldados, de los que 123 tienen el rango de general, según cifras dadas a conocer la madrugada por el propio Erdogan durante su discurso a sus seguidores en varias plazas del país.

También hay 2,101 jueces y fiscales y 1,485 policías arrestados, precisó.

Del total de detenidos, 5,863 ya están en prisión preventiva por decisión de jueces, mientras que el resto aún espera comparecer ante los tribunales.

Si hasta ahora esta comparecencia debía tener lugar en un máximo de cuatro días, el primer decreto emitido bajo el Estado de Emergencia el sábado, amplía este plazo a 30 días.

La organización Amnistía Internacional (AI) denunció el domingo que durante esta fase de detención en dependencias policiales se han podido documentar numerosos abusos y torturas, sobre todo dirigidos contra militares de rangos superiores.

Muchos detenidos han sido abandonados sin comida, agua o asistencia médica, han sido obligados a mantener posturas agotadoras durante 48 horas, o han sufrido incluso violaciones anales, denuncia AI, apoyándose en observaciones de abogados turcos.

Además, numerosos detenidos no saben siquiera qué cargos se les imputan, más allá de una genérica simpatía por la cofradía de Fethullah Gülen, el predicador exiliado en Estados Unidos al que el gobierno turco considera el cerebro del golpe, aunque él lo ha negado rotundamente.

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