Socialistas bajo presión para evitar nuevas elecciones en España
Los españoles, incluidos los políticos, se fueron de vacaciones este fin de semana aún sin gobierno, pero con la esperanza de que no habrá necesidad de convocar a elecciones por tercera vez en menos de un año.
El romance del verano entre los aliados naturales de la derecha, Partido Popular y Ciudadanos, va por buen camino y puede consolidarse la próxima semana. El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha puesto sobre la mesa seis condiciones para la regeneración democrática, que serán debatidas el miércoles por la dirección del PP. También ha reclamado fecha y hora para convocar a la investidura del próximo presidente del gobierno.
Si el partido que regenta Mariano Rajoy, jefe del gobierno en funciones desde hace más de siete meses, le da el sí a Rivera, las dos fuerzas contarán con 169 escaños, siete menos de la mayoría necesaria para garantizar la investidura. Eso hará que la presión sobre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se intensifique al máximo para que su abstención evite unas terceras elecciones.
“El sí saldrá de forma unánime, a la búlgara, y tras la reunión con Rivera, habrá fecha para la investidura”, afirma Marisa Cruz, cronista política del diario El Mundo, quien explica que las condiciones del partido de Rivera para que sus 32 diputados voten por la investidura de Rajoy requieren una elaboración más profunda pues conllevan consecuencias de alcance, como reformas de la Constitución, o bien apoyo de otras fuerzas políticas.
Las condiciones de Rivera
Rivera reclama al partido de Rajoy estas seis premisas: separación de los cargos públicos de imputados por corrupción; eliminar los aforamientos; reforma de la ley electoral con listas abiertas y el fin del voto rogado; acabar con los indultos por corrupción política; limitar los mandatos presidenciales a ocho años o dos legislaturas; y la creación de una comisión de investigación parlamentaria sobre la presunta financiación ilegal del PP y el caso de su ex tesorero Luis Bárcenas.
En su reunión con Rivera el jueves pasado, Rajoy, sin corbata y más distendido que de costumbre, recordó que se necesita de un gobierno “a la mayor rapidez” pero pospuso su aprobación por una semana, hasta el miércoles 17, cuando se reúna el comité ejecutivo nacional del PP. Rajoy tampoco confirmó si se someterá a la votación ni anticipó una fecha.
Tras la decisión de Ciudadanos de respaldar la formación del gobierno, que supone un intento serio de desbloqueo, Rajoy vuelve a manejar los tiempos de forma maquiavélica. Rivera cuenta con que ponga fecha a la investidura a mitad de la semana próxima. Para que los presupuestos puedan estar a tiempo, según las exigencias de la Unión Europea, la primera votación debería ser a finales de agosto o principios de septiembre.
Pero durante este largo puente veraniego, el líder del PP se dedica a pasear por su Galicia natal.
“Rajoy otorgó a las condiciones que le piden más trascendencia de la que tienen seguramente para vender su aceptación como una gran renuncia. La realidad es que la comisión sobre Bárcenas se hará con su concurso o sin él, y la reforma electoral, lo más complejo, requiere más votos que PP y Ciudadanos”, señala Rosa Paz, en el semanario Ahora.
Según el politólogo Víctor Lapuente, las condiciones de Rivera son “más simbólicas que sustantivas, pero son un primer paso para sentarse y negociar políticas sustantivas”. Lapuente explica por qué Ciudadanos acepta ahora que Rajoy encabece el próximo gobierno, pese a que en la campaña electoral Rivera rechazaba tajantemente apoyarle.
“Tener a Rajoy en la presidencia da más poder a Ciudadanos para negociar políticas. Ahora pueden pedir más porque, dada su conexión con una era del PP plagada de corrupción, Rajoy cuesta más. Ciudadanos debería obtener más concesiones políticas por mantener a Rajoy”, añade Lapuente.
El dilema de los socialistas
Uno de los primeros elogios a la decisión de Rivera lleva la firma del ex presidente socialista Felipe González: “Es el primer paso de responsabilidad política que ha habido desde las elecciones”. De confirmarse el enlace del PP y Ciudadanos, Rajoy contaría con 169 votos a favor, más el de Coalición Canaria que ha ofrecido su respaldo en caso de que se consolidara esta alianza, por lo que le faltarían seis para lograr la investidura.
Los socialistas apuntan a que Rajoy y Rivera habrían de negociar con nacionalistas vascos (cinco escaños) y catalanes (ocho) pero no parece fácil por varias razones. Hay elecciones en el País Vasco el 25 de septiembre y una alianza del PNV con el PP en Madrid tendría eco en estos comicios. El Parti Democrata Catala no ha conseguido grupo parlamentario propio en el Congreso y ha anunciado su rechazo a Rajoy.
Hasta ahora los socialistas que lidera Pedro Sánchez aludían constantemente a que el líder del PP sólo contaba con sus 137 diputados, ni un voto más. Pero 170 votos son apenas seis menos de los necesarios.
“A ver quién es el guapo que se opone si Rajoy tiene 170 votos”, dijo recientemente el presidente de Extremadura, el socialista Guillermo Fernández Vara.
El líder socialista, Pedro Sánchez, mientras tanto, está fuera de foco desde principios de agosto. Descansa entre Madrid y Almería y se prepara para la batalla por su supervivencia. Los notables del partido, encabezados por Felipe González, piden la abstención.
Según El País, Rajoy y Rivera van a negociar unas 100 medidas de las incluidas en el primer documento suscrito por el PSOE y Ciudadanos con el fin de que los socialistas cedan. Incluso Rajoy estaría dispuesto a hablar de cambios en la reforma laboral.
“Los socialistas están atrapados en un dilema. Cualquier signo de apoyo al PP será mal visto por sus militantes (no por sus votantes). Pero, en términos de políticas públicas, podrían obtener réditos si negocian. Muchas de las políticas del pacto Rivera-Sánchez se podrían llevar a cabo con Rajoy como presidente”, señala Lapuente.
Cruz considera que los socialistas finalmente se abstendrán, pero Sánchez se resistirá hasta el último minuto.
“Si no puede montar una alternativa, no puede llevar al país a terceras elecciones. Cobrará un precio por abstenerse. Y antes preparará el terreno para revalidarse como líder y se presentará como el que más se opuso a permitir un gobierno de la derecha”, indica Cruz.
Sin embargo, Matthew Bennett, director de The Spain Report. no da por hecho que Rajoy siga adelante si no tiene garantizada la investidura, lo que en teoría dejaría opción a que Sánchez volviera a intentarlo. “Los políticos se ven como estandartes de una misión. Es un juego entre Rajoy y Sánchez para ver quién vence”, concluye.
Por ahora Rajoy tiene el tiempo a su favor. Y, como decía Cervantes, “el tiempo suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”.
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de agosto de 2016 a las 4:07 p. m. con el titular "Socialistas bajo presión para evitar nuevas elecciones en España."