Mundo

Una España sin gobierno, de nuevo en compás de espera

Mariano Rajoy se dirige el viernes a los legisladores españoles en Madrid, durante la segunda ronda del debate de investidura.
Mariano Rajoy se dirige el viernes a los legisladores españoles en Madrid, durante la segunda ronda del debate de investidura. AP

Bélgica estuvo 541 días sin gobierno entre el 2010 y el 2011. España cumplirá esta semana los 260 días, casi nueve meses, y va camino de celebrar las terceras elecciones en menos de un año.

Los líderes de los dos principales partidos, el popular Mariano Rajoy, jefe del Gobierno en funciones, y el socialista Pedro Sánchez, se han enrocado en sus bastiones y se niegan a hacer posible una salida viable a la mayor crisis política de la democracia española.

El Partido Popular ha logrado ser la fuerza más votada el 20 de diciembre (123 escaños) y el 26 de junio (137) pero se ha quedado lejos de la mayoría de 176 escaños. Los socialistas cosecharon sus peores resultados históricos en ambas convocatorias (90 escaños en diciembre y 85 en junio) pero son clave para que haya gobierno. El socialista Sánchez fracasó en sus dos intentos de investidura en marzo. El dirigente popular tampoco ha logrado el apoyo del Parlamento en las votaciones del miércoles y el viernes. La mayoría del Parlamento, 180 diputados, votó en contra de su candidatura a jefe del Gobierno. Tanto Rajoy como Sánchez contaron con el apoyo, insuficiente, de los centristas de Ciudadanos, liderados por Albert Rivera, que incluso llegó a pedir “perdón” el viernes a la ciudadanía por el espectáculo que están dando los políticos.

“El cierre de la investidura de Rajoy no sólo terminó en fracaso, que era algo previsto, sino que acabó colocando notas negras en el ambiente político, notas de confrontación. A partir de ahora la guerra es a muerte. Se comenzó buscando un presidente del Gobierno y se termina buscando el cadáver del adversario. Esto no puede acabar bien”, explica Fernando Ónega, columnista en La Vanguardia.

La guerra se libra entre Rajoy y Sánchez. Sin lograr vencer ni convencer, el socialista Sánchez sí que ha logrado un aliado táctico de última hora. El veterano dirigente socialista Felipe González sugirió que el PP debería presentar otro candidato a una próxima investidura.

“El partido más votado presenta un candidato que es el más vetado”, dijo en una emisora colombiana González, quien también aludió al “chantaje” que el PSOE sufre por mantener su rechazo a Rajoy. González avaló de esta manera a Sánchez, que ha padecido esta semana una gran presión mediática para que cediera y permitiera gobernar a Rajoy. González pidió, tras las segundas elecciones, que los socialistas facilitaran el gobierno del partido más votado, de modo que ha habido cierto corrimiento de tierras favorable a Sánchez.

En las páginas de El País, Javier Ayuso, quien fuera portavoz de la Casa del Rey hasta el 2014, hacía esta reflexión: “En tres días de debate han quedado rotos todos los puentes para buscar un consenso que permita gobernar a nadie. Se acabó el juego. Rajoy vuelve a estar solo”. Y concluía su columna instando a una renovación en el liderazgo de los dos principales partidos políticos: “¿Por qué no busca el PP un candidato capaz de lograr consensos? Un pensamiento que se puede ampliar también al líder socialista. Y si se van los dos, ¿habría opción de acuerdo?”. De alguna manera, el líder de Ciudadanos indicó que su grupo ya sólo daría su apoyo a “un candidato viable”, es decir, que se presente a la investidura con respaldo suficiente. Insinuó de esta manera que el PP debería buscar un recambio, y el portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando, le dejó claro que el candidato “es y será Mariano Rajoy”. El pacto entre PP y Ciudadanos quedó herido de muerte por el ninguneo del jefe del Gobierno en funciones a Rivera, y porque el dirigente centrista volvió a cuestionar que Rajoy tuviera que ser el candidato.

El no rotundo de Sánchez a Rajoy, criticado severamente por la mayoría de los medios de comunicación españoles, recibió un argumento de última hora tras la sesión parlamentaria del viernes. El ex ministro de Industria José Manuel Soria, que tuvo que dimitir por su implicación en el escándalo de los Papeles de Panamá, representará a España en el Banco Mundial, por decisión del gobierno en funciones que lidera Mariano Rajoy. Para Rivera, que ha presentado su alianza con los populares como un pacto contra la corrupción y por la regeneración, supuso un duro golpe comprobar que el PP sigue sin entender que un Gobierno democrático, como la mujer del César, no sólo tiene que ser honrado, sino parecerlo. Incluso a los dirigentes populares les resultaba complicado ayer justificar semejante decisión. Soria era uno de los ministros más cercanos a Rajoy.

Tras el fracaso de la investidura de Rajoy, se abre un compás de espera. El rey recibirá este lunes a la presidenta del Parlamento, Ana Pastor. Tendrá la opción de convocar una ronda de partidos para presentar un nuevo candidato inmediatamente o dejar un tiempo para que haya un aspirante “viable”. En la sesión parlamentaria, Sánchez insinuó que “las fuerzas del cambio” actuarían “con responsabilidad y estarían en la solución”. Entre las alternativas de Sánchez estaría explorar las posibilidades de acercamiento a Unidos Podemos, que cuenta con 71 diputados, pero también Ciudadanos sería clave para conseguir una mayoría suficiente. O bien explorar la vía con los nacionalistas. “Un pequeño Frankenstein”, en palabras del ex dirigente socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Sánchez tiene pendiente un congreso federal en el que sus correligionarios tendrán que avalar su no, o bien defender la abstención. “Estoy convencida de que se evitarán nuevas elecciones. En el congreso federal darán luz verde a la abstención”, afirma Victoria Prego, una de las columnistas políticas emblemáticas de la transición. Las elecciones del 25 de septiembre en el País Vasco y en Galicia serán una prueba de fuego para Rajoy y para Sánchez. Gallego de origen, Rajoy va a pelear pueblo a pueblo por avalar en su patria chica el liderazgo de su partido. En el País Vasco, si el PNV precisa del PP para gobernar, tendría un efecto colateral en el Congreso en Madrid, donde son clave los cinco diputados de esta formación vasca.

Septiembre será otro mes en dique seco. Si el 31 de octubre no hay un candidato con apoyo de la mayoría parlamentaria, habrá elecciones en diciembre. El único alivio es que el PP también parece dispuesto a que los españoles no voten el día de la Navidad. Así no se nos indigestará el turrón.

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de septiembre de 2016, 2:53 p. m. with the headline "Una España sin gobierno, de nuevo en compás de espera."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA