Trump intenta eclipsar a DeSantis en la cumbre política de los republicanos en la Florida
Cuando Donald Trump subió al escenario en la Cumbre de la Libertad del Partido Republicano de la Florida el sábado, su mensaje fue claro: el gobernador Ron DeSantis y todos los demás candidatos del Partido Republicano deben poner fin a sus candidaturas presidenciales.
“Es hora de que el sistema establecido republicano deje de perder tiempo y dinero tratando de impulsar débiles RINOs y personas que nunca apoyarían a Trump, que además nadie quiere en la boleta electoral, y respalden al único candidato que puede resistir los ataques de la izquierda radical”, dijo Trump, usando un acrónimo de “republicanos solo de nombre”.
Los comentarios a una multitud decididamente proTrump en un salón de baile en el complejo Gaylord Palms, Kissimmee, marcaron el último de una serie de burlas y maniobras diseñadas para avergonzar a DeSantis en su tierra natal, mientras lucha por ganar tracción en la carrera de 2024 por la candidatura presidencial republicana.
Faltando poco más de dos meses para los grupos de Iowa —el primer concurso de nominación de la nación—, DeSantis va por detrás de Trump en las encuestas con márgenes de dos dígitos y se enfrenta a un desafío cada vez más duro por el segundo puesto de la ex embajadora de la ONU, Nikki Haley.
Trump ha tratado de sacar provecho de esos desafíos, poniendo en escena una serie de maniobras políticas destinadas a mostrar lo que él cree que es la debilidad de DeSantis en el estado responsable de su ascenso político: la Florida.
Hablando el sábado por la noche, Trump se burló repetidamente de DeSantis como un antiguo aliado desleal, que dijo una vez le había rogado su respaldo durante su campaña para gobernador en 2018. Cuando DeSantis entró en la conversación presidencial de 2024, dijo Trump, no le quedó más remedio que ir tras el gobernador.
“Lo golpeamos duro y ahora es como un pájaro herido que cae del cielo”, dijo Trump.
De cara al sábado, el equipo de Trump presentó una lista de varios republicanos de la Florida que habían decidido cambiar su respaldo presidencial de DeSantis a Trump. Apenas dos días antes, el senador federal Rick Scott, quien hasta ahora se había mantenido al margen de la carrera de 2024, expresó lanzó su apoyo al ex presidente, diciendo que estaba claro que los votantes republicanos querían volver a nominarlo.
DeSantis se deshizo de esos apoyos el sábado, jactándose de que tenía el apoyo de más legisladores estatales en estados clave de votación temprana que cualquier otro candidato; también insistió en que ganaría las primarias presidenciales de la Florida en 2024, mientras su campaña promocionaba el Estado del Sol como “el país de DeSantis”.
“Mira, esto sucede en estas cosas; hemos tenido giros en la otra dirección en otros estados. Es algo dinámico”, dijo DeSantis a los periodistas minutos después de firmar el papeleo para aparecer en la boleta de las primarias de la Florida. “Los políticos hacen lo que hacen”.
Los respaldos fueron solo parte del esfuerzo de Trump para socavar a DeSantis en la Florida. En septiembre, los aliados del ex presidente organizaron un exitoso impulso para lograr que el Partido Republicano del estado rescindiera un requisito de que los candidatos presidenciales del Partido Republicano firmaran un juramento de apoyo al eventual nominado del partido para calificar para la boleta primaria del estado. El equipo de DeSantis había luchado para mantener esa norma en vigor.
Trump también tiene previsto celebrar un mitin el próximo miércoles en Hialeah, la misma noche que varios otros candidatos presidenciales republicanos, entre ellos DeSantis, estarán en Miami para el tercer debate de las primarias del Partido Republicano. En su intervención en la Cumbre de la Libertad el sábado, Trump sugirió que comenzaría su mitin “justo cuando empiecen” el debate.
Trump también tiene previsto recibir a líderes y funcionarios republicanos de la Florida en Mar-a-Lago, en Palm Beach, el jueves.
DeSantis no fue el único aspirante republicano a la presidencia que entró en conflicto con Trump y sus partidarios el sábado: el ex gobernador de Arkansas Asa Hutchinson se enfrentó a un prolongado abucheo de la audiencia después que dijo que había una alta probabilidad que Trump fuera condenado por al menos algunos de los varios cargos penales que enfrenta actualmente.
Y Chris Christie, ex gobernador de Nueva Jersey y aliado de Trump reconvertido en crítico, fue abucheado sin tregua cuando sugirió en un discurso en la Cumbre de la Libertad que los partidarios de Trump temían “la verdad” cuando se trataba de las responsabilidades políticas y los defectos personales del ex presidente.
“El problema es que quieren acallar cualquier voz que diga algo diferente a lo que quieren oír”, dijo Christie a los asistentes en medio de un coro de abucheos.
Aun así estaba claro que Trump y sus aliados estaban mucho más preocupados por debilitar a DeSantis que a cualquier otro.
El representante federal Matt Gaetz, un antiguo aliado de DeSantis que ha apoyado a Trump en la carrera de 2024, se negó a decir si el gobernador de la Florida debería considerar salirse de la contienda presidencial, pero dijo que es hora que los republicanos empiecen a unirse a Trump para reconquistar la Casa Blanca.
“Creo que están viendo a los republicanos unirse alrededor del presidente Trump”, dijo Gaetz a los periodistas al margen de la Cumbre de la Libertad el sábado. “Corresponde a cada persona decidir cuándo su campaña ha llegado a su fin natural, pero creo que el entusiasmo que verán por la campaña de Trump es digno de mención”.
“Creo que el gobernador DeSantis sigue siendo muy popular en la Florida”, dijo. “Es solo que la gente prefiere votar por Donald Trump”.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de noviembre de 2023, 10:52 a. m..