Tecnología

Inteligencia Artificial: ¿conveniencia o amenaza?

La cabeza de un robot cubierta con piel hecha de un material ‘nanotech’ que fue inventado por David Hanson en Hong Kong.
La cabeza de un robot cubierta con piel hecha de un material ‘nanotech’ que fue inventado por David Hanson en Hong Kong. AP

Aquellas predicciones lejanas de que un día las máquinas controlarían el mundo se hacen cada más realidad, y si quiere prueba de ello basta contar las veces que hablamos con Siri, Cortana o Alexa, los asistentes electrónicos del momento.

Se trata de la Inteligencia Artificial (AI, por sus siglas en inglés), un fenómeno que hace apenas medio siglo parecía pura ciencia ficción y hoy revoluciona el mundo a nuestro alrededor.

La Inteligencia Artificial está presente en complejos sistemas que usamos cada día, desde ese efectivo dispositivo en los autos más modernos que te avisa cuando hay un peligro de colisión y hace frenar el vehículo por ti, hasta el más insignificante pedido a tu asistente personal, incorporado virtualmente en cada teléfono moderno y otros dispositivos para el hogar.

El concepto de Inteligencia Artificial comenzó en la década de 1950 cuando Alan Turing, un pionero del universo computacional puso en práctica el “Examen Turing” que consistía en un juez que se comunicaba con dos participantes desconocidos situados en cuartos diferentes. En uno de los cuartos había un humano y en el otro una máquina. Luego hacía preguntas alternas a ambos participantes y decidía si la respuesta había sido elaborada por la persona o la máquina. Si el juez escogía las respuestas humanas menos del 50 por ciento de las veces, la máquina se consideraba inteligente.

Este campo iniciado por Turing ha tenido en las últimas dos décadas un impulso tan significativo que algunos expertos estiman que para el año 2030 las máquinas (computadoras, artefactos electrónicos, robots, teléfonos y todo tipo de dispositivos enfilados a facilitar el desarrollo de la vida moderna) tendrán mucho más poder computacional que el cerebro humano, en lo que se refiere al número de cálculos que pueden realizar cada segundo.

Aplicaciones omnipresentes

Sin tener que esperar al 2030, ya muchas aplicaciones omnipresentes usan la inteligencia artificial para hacernos la vida más fácil. Algunas de las más comunes, por ejemplo, son los filtros que utiliza Gmail para evitar que tu principal carpeta de llene de “spam” y la posibilidad de que apenas en poco tiempo tu correo pueda responder algunos mensajes de manera automática; la tecnología que usan los bancos para depositar cheques sin tener que esperar 20 minutos hasta que un cajero pueda atenderte, y la capacidad que tienen ya algunos teléfonos de reconocer el rostro de su dueño.

Pandora, a quien se le atribuye haber desarrollado el ADN musical, crea tu lista ideal de canciones a partir de breves, pero efectivas interacciones con su interfaz. Lo mismo sucede con las recomendaciones que hace Netflix a sus usuarios en lo que se refiere a películas.

Una buena parte del funcionamiento de las redes sociales se basa también en la inteligencia artificial, desde el reconocimiento de rostros en las fotos que publicas hasta el tipo de anuncios que aparecen en tu muro. Cada vez menos tu interacción con las máquinas es casual. Es cierto que aún puedes decidir cuándo encender o apagar tu computadora, pero cuando estás navegando la internet, en buena medida los poderosos algoritmos de Google y otros buscadores trabajan para presentarte anuncios hechos a tu medida y gusto.

Otra de las aplicaciones más promisorias se refiere al tiempo que pasas conduciendo hacia tu trabajo y de regreso a casa. La próxima vez que Waze te ayude a salirte de un tráfico insoportable en la US1 u otra de las congestionadas autopistas del sur de Florida, piensa que la inteligencia artificial jugó su papel.

Ayudada por la información de millones de motoristas y sus puntuales actualizaciones sobre la velocidad del movimiento y condiciones del tráfico, incluidos accidentes, presencia policial, rotura de vehículos y construcciones, Waze utiliza de manera anónima la localización de cada usuario y aglutina toda esa información sobre condiciones del tráfico para recomendar rutas menos congestionadas.

Mark A. Finlayson, un experto en AI que tiene un doctorado del Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT, por sus siglas en inglés), afirma que esta nueva ola ha traído cambios significativos como, por ejemplo, los vehículos autónomos y prevé un futuro en que las máquinas realicen cada vez más tareas complejas de conocimiento.

“Ello sucederá paulatinamente, y la pregunta es quién controlará esta tecnología. Actualmente, las grandes corporaciones y el Ejército invierten considerablemente en AI y tienen un control creciente sobre ella”, dice Finlayson, quien es profesor de ciencias de computación en la Universidad Internacional de la Florida (FIU).

Sundar Pichai, CEO de Google, una de las compañías que más ha avanzado en este terreno, dijo recientemente que la inteligencia artificial es uno de los logros más significativos de la humanidad y la comparó con el descubrimiento del fuego o el invento de la electricidad, por las implicaciones que tiene para el futuro de la sociedad. Al tiempo que Pichai dijo que tendría aplicaciones en la cura del cáncer o en resolver algunos retos derivados del cambio climático, también señaló que las máquinas podrían sustituir algunas profesiones y desplazar a millones de personas del mercado laboral.

Reto para la fuerza laboral

Un ejemplo de ello son las convenientes máquinas de ordenar comida dentro tu McDonald’s favorito o el peaje automático que impera en casi todas las autopistas de Miami-Dade, que vinieron a sustituir al tradicional empleado de carne y hueso. Lo mismo ocurriría en el clave sector del transporte de carga, cuando se haga realidad el proyecto de utilizar camiones autónomos en toda la nación, una idea que actualmente desarrolla Elon Musk, cofundador y CEO del fabricante de autos Tesla, compañía que ya puso en el mercado el primer vehículo autónomo para las masas.

Hace apenas unos días, el gigante del comercio online Amazon anunció la apertura en Seattle de un supermercado donde no existen cajas registradoras. Mediante códigos de barras asociados a una cuenta en tu teléfono, cámaras, sensores y otros dispositivos inteligentes, puedes hacer tus compras de supermercado con solo poner en el carrito alimentos y mercancías, y luego pagar automáticamente con tu teléfono. Reporteros del ámbito tecnológico que ya probaron la tecnología, aseguran que no falla.

El sistema carga automáticamente tu cuenta cuando un artículo se coloca en el carrito y la acredita si lo devuelves a la despensa. En este nuevo tipo de supermercado el único contacto con un humano sucede si deseas comprar bebidas alcohólicas.

Riesgos de la tecnología

A pesar de todos estos adelantos, los puristas del tema consideran que la verdadera inteligencia artificial es aquella capaz de aprender por sí misma.

Según los expertos, la clave de esa súper inteligencia de las máquinas tendrá lugar con el advenimiento de lo que se conoce como “computación cuántica”, una tecnología que permitiría a las computadoras prácticamente hacer cálculos de manera ilimitada y abriría las puertas a ese momento clave en que ellas “aprendan” por sí mismas.

Algunos consideran que la computación cuántica, que se lograría en apenas cinco años, echaría por tierra todo el mecanismo de protección digital logrado con las computadoras actuales, entre ellos el acceso seguro a sitios web mediante el cifrado de datos, y también el de las transacciones bancarias.

Según Finlayson, existen interrogantes de hasta qué punto estas nuevas tecnologías podrían usarse para causar daño a la sociedad, pero al mismo tiempo señala que la computación cuántica, por ejemplo, también ayudaría a crear nuevos protocolos de seguridad.

“Yo no creo en la noción que de las máquinas llegarán al punto de controlar la sociedad, al menos no en futuro previsible”, agrega el experto en Inteligencia Artificial.

La mayoría de los investigadores cree que es poco probable que las máquinas lleguen a un nivel de perfección que les permita expresar emociones como amor u odio.

El temor más bien radica, por ejemplo, en sistemas sofisticados de armas autónomas que puedan ser programadas para cometer atrocidades o exterminio masivo, u otros dispositivos cuyo funcionamiento llegue a ser incontrolable.

Lo que sí queda claro hasta el momento es que, a pesar de los riesgos, la sociedad moderna depende significativamente de la tecnología y cada vez más los humanos le entregan el control del volante.

  Comentarios