Bahameña llega a Palm Beach con $1 en el bolsillo. Su esperanza es encontrar trabajo
Un único billete de un dólar bahameño escondido en el bolsillo central de su billetera era todo el dinero con el que contaba Ann Smith mientras esperaba sentada, en la octava cubierta del crucero, a que la dejaran salir del barco.
“Esto es todo lo que tengo”, dijo inspeccionando sus chancletas amarillas sucias de tierra y su cartera café, las pocas pertenencias que logró rescatar de las garras de Dorian, “pero ahora me siento bien porque me pude ir. Cuando me subí al crucero... esa fue la primera vez que sonreí desde que la semana pasada cuando me di cuenta de la tormenta“.
El barco en el que viaja Smith, que se llama Gran Celebración y pertenece a Bahamian Paradise Cruise Line, atracó en el puerto de Palm Beach alrededor de las 8 a.m. del sábado, escoltado por helicópteros y barcos del condado de Palm Beach.
Regresaba de una misión humanitaria a Freeport, Bahamas, donde entregó alrededor de 225,000 libras de suministros, incluyendo agua, alimentos, productos de higiene personal y generadores. Llegó a Palm Beach con alrededor de 1,100 bahamenses que huyeron de la devastación del feroz huracán en su isla.
El viaje brindó a la mayoría de los evacuados de la isla la primera noche en una cama seca y el primer plato de comida caliente en más de una semana.
Sharika Moss, de 33 años, dijo que cuando se duchó por primera vez en su camarote, sintió como si se estuviera ahogando.
“Suena como una tontería, pero después de no hacerlo por un tiempo, se te olvida cómo se siente”, dijo.
En el puerto aguardaba un pequeño ejército de policías, bomberos, socorristas, voluntarios, trabajadores del departamento de salud y funcionarios de Aduanas y Protección Fronteriza.
Algunas familias bahamenses apludieron y vitorearon después que lograron pasar por el proceso de inmigración. Cuando salieron al parqueo del puerto y se encontraron a su gente, llovieron los abrazos y las sonrisas.
Al menos cuatro buses del sistema público del condado, Palm Tran, se alinearon afuera, listos para llevar a algunos pasajeros a la estación de Metrorail Tri Rail más cercana y a diferentes sucursales de compañías de alquiler de vehículos, dijo Yaremi Farinas, el oficial de información pública del Puerto de Palm Beach.
El autobus de la Cruz Roja se estacionó, lleno de botellas de agua, en el centro del parqueo del puerto para ayudar a los evacuados a soportar el sol abrasador.
“Fue un día brutalmente caluroso. No he sentido un calor así desde hace muchos días. Nos alegramos de estar preparados para asegurarnos de que todos estuvieran a salvo”, dijo Farinas. “Gracias a Dios, todo salió bien.”
Hasta el mediodía del sábado, según Farinas, ninguno de los pasajeros que desembarcaron había solicitado ser llevado a un refugio. En cambio, todos se habían asegurado que un familiar o un amigo los recogiera.
Smith, de 71 años, viajó con una de sus hijas y una nieta. Le pidió a otra hija que vive en Palm Beach que la recogiera del puerto y planea vivir con otra nieta que tiene un apartamento en Miami.
El huracán Dorian destruyó su casa en Back-of-Town, un vecindario de Freeport, dijo. Había estado pagando una hipoteca de $800 al mes durante unos de 10 años, después de que perdió su primera casa tras el paso del huracán Wilma en el 2005. No tenía seguro, así que ahora no sabe si vale la pena volver a casa o no.
Después de la muerte de su esposo en el año 2000, Smith vivió en Bal Harbour, Florida, durante cuatro años: viajaba cada seis meses de regreso a Freeport y permanecía allí unas dos semanas, y después regresaba a la Florida para mantener su visa. Dijo que podría volver a hacer eso si no recibe suficiente ayuda para reconstruir su hogar.
A mucha honra, Smith es la dueña de una tienda de souvenirs en Freeport Harbor llamada Ann and Denise Bahamian Souvenirs, pero está muy consciente de que ningún turista visitará la isla en los siguientes meses.
Es por eso que lo primero que hará tan pronto como se establezca es comenzar a buscar trabajo.
“Podría hacer cualquier cosa. Me encanta trabajar”, dijo. “Trataré de conseguir un trabajo cuidando niños o limpiando casas”.
Smith espera comenzar a hacer llamadas y a solicitar puestos de trabajo tan pronto como el domingo.
Y tiene fe que pronto logre multiplicar ese dólar que ahora resguarda en su billetera.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de septiembre de 2019, 6:20 p. m. with the headline "Bahameña llega a Palm Beach con $1 en el bolsillo. Su esperanza es encontrar trabajo."