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Opinión

Breve historia del Partido Republicano

La primera vez que se sugirió el nombre “republicano” para un nuevo partido fue en 1854 en una reunión en Ripon, Wisconsin, en contra de la ley Kansas-Nebraska que proponía extender los territorios que practicaban la esclavitud. No tenía entonces apenas seguidores en el Sur. Sin embargo, después de la elección de Abraham Lincoln en 1860, la victoria del norte en la Guerra Civil y la abolición de la esclavitud, el Grand Old Party (GOP), como también se le dice al Partido Republicano, dominó la política nacional hasta 1932. Con excepción del demócrata Woodrow Wilson, que presidió la nación de 1913 a 1921, todos los presidentes fueron del partido del Elefante. Su base la constituían blancos protestantes del Norte, hombres de negocios, pequeños comerciantes, profesionales, trabajadores industriales, campesinos y afroamericanos. Favorecían el mundo de los negocios, la banca, los ferrocarriles, las tarifas altas a productos extranjeros y el rápido crecimiento del sector industrial. William McKinley y Theodore Roosevelt mantuvieron una política exterior de expansión, o dicho en buen romance, de imperialismo.

La Gran Depresión puso fin a la hegemonía republicana en la política, que también había sido favorecida porque después de la Guerra Civil se castigó a los blancos del Sur, en su mayoría del Partido Demócrata, negándoles el derecho al voto. De 1929 a 1968 los demócratas se impusieron con los programas sociales del New Deal de Franklin Delano Roosevelt, y el respaldo a la lucha por los derechos civiles que culminó en la ley de 1964. El péndulo que oscila en el sistema bipartidista regresó a favorecer al Partido Republicano, que ganó cinco de las seis elecciones presidenciales de 1968 a 1988. De 1992 a 2012, los republicanos, por el contrario, han ganado dos de las seis elecciones.

Dwight Eisenhower, héroe de la Segunda Guerra Mundial, que ocupó la presidencia de 1952 a 1960, no recortó los programas del New Deal. Por el contrario, aumentó el sistema de Seguridad Social y construyó la red de carreteras interestatales. Recordemos que FDR había creado un fuerte programa de construcción de obras públicas, entra otras cosas, para crear nuevos puestos de trabajo. “Ike” era mejor militar que político, y las simpatías del pueblo por él no se extendían al Partido Republicano, que perdió el control del Congreso en 1954. No recuperó el Senado hasta 1980 y la Cámara hasta 1994.

Richard Nixon mantuvo un papel muy activo como vicepresidente durante los ocho años de Eisenhower. Sin embargo, no pudo ganarle la Casa Blanca a John F. Kennedy. Ocho años más tarde venció en las urnas a Hubert Humphrey y a George C. Wallace, y en el 72, ganó la reelección en 49 estados. Aparte del escándalo de Watergate, pudo verse en conversaciones privadas que se hicieron públicas, el desprecio que Nixon mostraba por las instituciones del Estados y ciertas personalidades del país. Se vio forzado a renunciar. Aunque más tarde, se reconoció el valor de la decisión del presidente Gerald Ford de otorgarle un perdón incondicional a su predecesor, en ese momento tuvo un impacto negativo en la gestión del nuevo presidente.

En 1980 Ronald Reagan y el Partido Republicano tuvieron una victoria electoral impresionante. El ala conservadora del GOP controlaba entonces el partido. Aunque algunos lo consideran un gran ejemplo, su reducción de 25% en los impuestos y el gran aumento en los gastos de defensa, causó que el déficit nacional se triplicara tras sus ocho años en la Casa Blanca. Muchos atribuyen a Reagan el colapso de la Unión Soviética en 1991, mientras otros consideran factores internos, como el fracaso del sistema comunista. Su amnistía a los inmigrantes indocumentados continúa siendo un tema controversial.

De todas formas. Reagan se ha convertido en el héroe moderno de los republicanos. A su favor puede decirse que devolvió a los estadounidenses el orgullo nacional erosionado por la pérdida de la guerra de Vietnam, el escándalo de Watergate y la crisis de los rehenes de Irán durante la presidencia de Jimmy Carter.

El presidente George H.W. Bush intentó atemperar el sentimiento de triunfalismo que recorría el país al fin de la Guerra Fría. Pero si fue prudente en política exterior, pese a las operaciones militares en Panamá y la Guerra del Golfo, el incumplimiento de su promesa de campaña de no aumentar los impuestos y la continuidad del déficit presupuestario, lo hicieron perder la reelección frente al candidato demócrata Bill Clinton en 1992. Sin embargo, dos años después, una llamada “Revolución Republicana” bajo el lema “Contrato con América” logró que el GOP obtuviera la mayoría en ambas cámaras del Congreso. Con Newt Gingrich como presidente de la Cámara de Representantes, los republicanos pudieron reducir los programas de bienestar social, incluyendo un límite de los beneficios a inmigrantes. En mayo de 1997 alcanzaron un acuerdo con el presidente Clinton sobre cómo reducir el déficit. Clinton, sin embargo, logró mejorar la economía a tal punto que se pudo balancear el presupuesto en 1999, tres años antes de lo previsto.

El desempeño de George W. Bush como presidente de 2000 a 2008, el surgimiento del Tea Party, y el triunfo de la candidatura de Donald Trump, son parte de la historia contemporánea del Partido Republicano que la mayoría de los lectores conocen, aunque la enjuicien de formas diferentes.

A grandes rasgos, podría decirse que el Partido Republicano ha tenido como prioridad el libre mercado, el apoyo a la clase empresarial y la tendencia a imponer altas tarifas a productos extranjeros. Asume una actitud moralista. Por ejemplo, favoreció la prohibición de bebidas alcohólicas como hoy se opone a una serie de comportamientos que considera pecaminosos. Cree en la responsabilidad individual y critica los programas sociales. Arthur C. Brooks lo ve de otra forma. En su libro The Conservative Heart, reconoce los esfuerzos de los progresistas por alcanzar la justicia social pero considera sus métodos un fracaso. Cree sin embargo que “la mayoría de la derecha americana ha fallado en reconocer que existe una crisis de pobreza e insuficientes oportunidades…” y que los conservadores a menudo alejan al pueblo americano insinuando que las clases marginadas “sencillamente no quieren trabajar”.

Hay algo difícil de entender ¿cómo es posible que el partido que comenzó por oponerse a la esclavitud hoy cuente con apenas un 2% del electorado afroamericano?

Escritora y periodista cubana.

Esta historia fue publicada originalmente el 6 de septiembre de 2016, 2:34 p. m. with the headline "Breve historia del Partido Republicano."

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