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Opinión

ATRÉVETE Y OPINA: Laura D’Ocon: Al rescate de la memoria histórica


“El Gallero” es un retrato hecho por Henry Francis Rodríguez Camacho, oriundo de Taguasco, y a quien le gusta pintar lo tradicional.
“El Gallero” es un retrato hecho por Henry Francis Rodríguez Camacho, oriundo de Taguasco, y a quien le gusta pintar lo tradicional. Cortesía

“Cogí un pincel por primera vez a los cuatro años, mi madre dice que dibujé un tigre, y creyeron que poseía un don especial para las artes plásticas, pero sobre todo que disfrutaba mucho con ello.

Mi tema favorito es el realismo aunque también he dedicado un tiempo al surrealismo, porque me brinda la posibilidad de ser más creativo e imaginativo con mis retratos, algo más suelto.

Mi nombre es Henry Francis Rodríguez Camacho. Nací en un pequeño municipio llamado Taguasco, un pueblo de la provincia cubana de Sancti Spíritus.

Tengo 23 años y la pintura es mi vida. Pinto con el alma, con lo que nace de mi corazón y con ella trato de plasmar una realidad que ya casi no se ve en la Cuba actual debido al cambio radical que la sociedad está experimentando”.

Conocí a este talentoso e inspirador pintor durante la exposición de arte cubano en la Universidad de Miami el pasado sábado. Me fascinaron sus pinturas y su lucha por rescatar el pasado aun siendo tan joven.

Rodríguez cree que es importante que las jóvenes generaciones conozcan la realidad de la vida cotidiana de la Cuba tradicional, una realidad que cuesta mucho encontrar. El artista toma como ejemplo al guajiro, el campesino cubano, para inspirarse y pintar su día a día.

Cada persona tiene una psicología diferente y en sus obras plasma cómo los guajiros trabajan la tierra y sobreviven con sus cosechas. El joven pintor captura escenas rurales de los campesinos de Taguasco, así como la belleza de sus paisajes en su lienzo, como si fueran fotografías.

La cultura de un país o de una olvidada comunidad deben ser rescatadas por cualquier medio, para que las siguientes generaciones entiendan de dónde vienen sus familias, y ellos mismos. Indagar en la historia es una forma de comprender realidades actuales y mejorarlas.

Algunos jóvenes de hoy no saben nada de su propia cultura, y me pregunto si es porque no les interesa, porque nadie se lo explica, o sencillamente porque no le damos suficiente importancia a nuestras raíces y tradiciones.

“Estas bellas escenas cotidianas se van perdiendo con el tiempo, y mi misión como artista cubano es rescatarlas a través de las palabras e historias”, dice.

Rescatar el pasado es concienciar y educar, y por supuesto no es una pérdida de tiempo, al igual que no lo es levantarse pronto por la mañana solo para ver como estos personajes de Taguasco, una palabra que debe su nombre a la voz aborigen “Tagua”, trabajan la tierra. Tagua es una palabra con la que los indios denominaban a una clase de palma que crece en esta parte de Cuba. Cuando la palma de corojos crecía en multitud, pluralizaban la palabra y decían: “Taguasco”. El cultivo de la caña de azúcar constituye la base económica de este municipio, entre otros productos como el ron y el tabaco.

Hoy dedico este artículo a todos los jóvenes que leen esta columna, y que en su quehacer diario, al igual que el joven pintor cubano, luchan para inspirar a otras mentes e invitan a que estos puedan conectar con su pasado y entender mejor su presente.

Durante la exposición me contaba que un día vio a su sobrina comiendo un mango. “Me gustaba su expresión –dijo–, porque a ella no le gusta que se lo piquen, sino comérselo recién cogido del árbol”.

Francis le regaló a su sobrina mangos por varios días hasta que consiguió recuperar esa inocente expresión de la pequeña que había visto días atrás en sus ojos. La carita de la niña saboreando felizmente su mango es un retrato que capta la esencia de aquel único momento.

Me fascinó ver cómo el joven pintor narraba cada una de las historias que se escondían detrás de sus pinturas, y de repente, una de ellas cautivó mi atención. Se trataba del retrato realista de un anciano, un guajiro en quien el paso del tiempo podía observarse en cada una de sus arrugas faciales. Una vida llena de trabajo y sufrimiento. Una mirada triste y perdida tan realista que me trasladó al momento en que el anciano cubano –ya fallecido– estaba bebiendo guarapo, la bebida dulce que proviene de la caña de azúcar al exprimirla.

Una escena simple de un momento cotidiano de la vida de una persona me llevó a pensar que el arte es una maravillosa herramienta para educar y a la vez enseñar a los más jóvenes una realidad que ya casi es inexistente.

Francis logró llevarme de la mano a los campos de Taguasco y reafirmarme que nuestra cultura e historia sí merece la pena de ser contada y conocida. Por ello es tan importante saber de donde venimos, y estudiar las historias de otros países, para entender un poco más la realidad en la que vivimos y hacer del mundo un lugar mejor.

Atrévete y Opina es un espacio dedicado a temas de actualidad que afectan a los jóvenes. Sigue a @lauradocon en Twitter.

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de febrero de 2015, 1:00 p. m. with the headline "ATRÉVETE Y OPINA: Laura D’Ocon: Al rescate de la memoria histórica."

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