Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

Hillary Clinton y su plan de salud mental: Yerro de la entendida

La candidata presidencial demócrata Hillary Clinton habla en la Universidad del Sur de la Florida en Tampa, el martes pasado. Hillary quiere mejorar el tratamiento de los problemas mentales.
La candidata presidencial demócrata Hillary Clinton habla en la Universidad del Sur de la Florida en Tampa, el martes pasado. Hillary quiere mejorar el tratamiento de los problemas mentales. AP

Fue un error incomprensible para mí que sabía bien que no era así, afirmar en mi columna del viernes pasado [Clinton: La salud mental tiene prioridad, Perspectiva, 2 de septiembre] que las enfermedades mentales “son males crónicos que hacen sufrir mucho, pero con tratamiento [la persona] puede funcionar normalmente, como lo haría un hipertenso o cardiaco tomando sus medicamentos”.

Esto no es cierto, alguien que padece de cualquiera de los males mentales que puse como ejemplo, los más comunes –ansiedad, ataques de pánico, estrés postraumático, obsesivo-compulsivo, fobias, ansiedad generalizada, bipolar, depresión, psicopatía, esquizofrenia, de personalidad y de límite de la personalidad (borderline personality), paranoia, delirante, etc.– puede mejorar su calidad de vida tomando los medicamentos indicados por el psiquiatra y mucho mejor si acude a terapia psicológica por el tiempo necesario, pero, como dije, estas enfermedades no son curables, son tratables y podemos afirmar que hay algunas personas que padecen un mal mental que jamás sospecharíamos que lo tienen. Hay otros, la mayoría, que aunque reciban el tratamiento que está hoy al alcance de la ciencia jamás podrían funcionar como una persona saludable en su trabajo, su familia, las relaciones sociales, etc. Muchos son homeless o están en prisión, y no buscan ayuda psiquiátrica ni está disponible. Los enfermos que viven en sus hogares tampoco han recibido un diagnóstico, mucho menos el tratamiento necesario para aliviar sus condiciones de vida.

Mi intención, como el de todos los que quieren ayudar a estos enfermos, fue darle fin a la vergüenza, el estigma que experimentan tanto el que sufre esta condición como su familia. Tratar de mostrar en su verdad desnuda los tabúes que se han creado al respecto y darles seguridad y confianza en sí mismos a los enfermos y a la familia para que busquen ayuda lo antes posible y la puedan encontrar.

¿Por qué una mujer u hombre con diabetes que necesitan insulina está cubierto por su seguro médico, mientras que esa misma mujer o ese hombre con una enfermedad de ansiedad o depresión o bipolar o maníaco-depresiva que necesita de medicamento no está cubierto de la misma manera, cuando esas enfermedades pueden ser controladas?

Lo que motivó mi error fue que, como sucede muchas veces, al querer enfatizar un aspecto del problema (que millones de personas con padecimientos mentales pueden tener una vida fructífera y más o menos normal, si está siendo tratada médicamente), olvidé el otro lado (que millones de personas con esos u otros trastornos jamás podrán llevar una vida normal). Quise sobre todo dar a conocer el plan integral de salud mental que anunció Hillary Clinton la semana pasada.

Hay dos elementos principales que se destacan en el plan de Clinton: el diagnóstico anticipado y la cobertura del seguro médico. Lo que llaman “paridad” o poner la salud mental en el mismo plano que la salud física y que la cubra el seguro médico de la misma forma, es algo que desde hace muchos años se debió hacer. Pero el Congreso ha frenado varias propuestas demócratas, incluyendo una de la misma Hillary Clinton cuando era senadora de Nueva York.

La candidata presidencial demócrata propone crear medios para la prevención del suicidio, así como una mayor financiación para la creación de centros comunitarios de salud mental, vivienda para los desamparados que sufren trastornos mentales y empleos para los que están capacitados para trabajar.

El plan tendrá una mayor financiación para que las escuelas puedan identificar a los niños que enfrentan problemas de comportamiento. Para ello es imprescindible emplear muchos más psicólogos y consejeros (counselors) en las escuelas. También se ofrecerán programas integrales de salud mental en las universidades.

Se promoverá el tratamiento del trastorno mental antes que el encarcelamiento, cuando el delincuente ha cometido algún crimen menor y sufre un problema de salud mental. Se prioriza el tratamiento sobre la pena.

En Estados Unidos cada año tienen lugar 38,000 suicidios: uno cada quince minutos, y es la tercera causa de muerte más común entre personas de 15 a 25 años. Hay que tener en cuenta que el 90% de los suicidios están relacionados con una enfermedad mental. Y no solo se trata de mortalidad, sino también de morbilidad. Casi un 30% de los discapacitados lo son por trastornos mentales.

Hay que hacerle frente a esta horrible epidemia que no ha recibido la atención ni el tratamiento que requiere para reducir el sufrimiento de millones de ciudadanos. Es justo y es necesario.

Escritora cubana.

Siga a Dora Amador en Twitter: @doramador

Email: doramador12@gmail.com

Blog: doraamador.com

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de septiembre de 2016, 10:13 a. m. with the headline "Hillary Clinton y su plan de salud mental: Yerro de la entendida."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA