GUILLERMO I. MARTÍNEZ: La lógica de Obama
Pocos presidentes han tenido la facilidad de palabra que tiene el presidente Barack Obama, siempre que dispone de un teleprompter para leer lo que él u otros le han escrito.
Sus discursos, desde el primero que pronunciara a nivel nacional en la Convención del Partido Demócrata en el 2004 hasta el que pronunciara en el Estado de la Unión el 20 de enero de este año, son maravillosos. No recuerdo discursos mejores en este país desde que John F. Kennedy fuese presidente hace más de medio siglo.
Lo inconcebible es que la misma persona que lee esos maravillosos discursos se traba y se enreda con sus propias palabras cuando habla en forma extemporánea.
Hay palabras y conceptos que a Obama le cuestan muchísimo trabajo pronunciar. Y a la vez sus comparaciones históricas son absurdas y no vienen al caso.
Comencemos con el ataque de terroristas islámicos a la sinagoga judía en Paris a principio de año. Tanto la Casa Blanca, Obama y el Departamento de Estado condenaron fuertemente lo acontecido y lo calificaron de un acto antisemita. Lo dijeron en forma inmediata.
El mundo quedó anonadado por el ataque y la prensa mundial comenzó a hablar de una creciente ola antisemita en las comunidades islámicas de Europa, prevalentes principalmente en Francia y Gran Bretaña. Los judíos en Francia comenzaron a hablar de una posible ola migratoria de Europa hacia Israel.
Todo encajaba y había una unanimidad en la crítica a este tipo de atentados terroristas.
Pero entonces Obama enredó la pita diciendo que el ataque terrorista a la sinagoga había sido un ataque casual y no necesariamente un atentado terrorista en contra de la comunidad judía.
Voceros de la Casa Blanca y del Departamento de Estado trataron de explicar; de poner en contexto las palabras del presidente. Fue una frase mal utilizada, dijeron. Pero no pudieron explicar lo inexplicable. Después de valientes intentos por aclarar lo dicho por su jefe ante los periodistas tuvieron que admitir lo obvio: el ataque a la sinagoga en París había sido un atentado antisemita. Lo mismo que habían dicho en primera instancia.
Pero Obama no se detuvo ahí. También dijo en un discurso que antes de criticar a la religión musulmana por los salvajes videos donde militantes del Estado Islámico (EI) degollaban o le prendían fuego a jóvenes americanos o europeos, había que recordar las barbaries cometidas en las Cruzadas en nombre de la cristiandad.
Sus comentarios dejaron atónitos al público presente y al pueblo en general. De nuevo aliados del presidente trataron de explicar que lo que había dicho Obama era cierto desde el punto de vista histórico. Y tienen razón. Sin embargo, comparar algo ocurrido hace más de 800 años con lo que hacen las fuerzas del EI es incomprensible.
Nadie puede explicar en forma lógica las razones por las cuales Obama trata de justificar los crímenes salvajes cometidos por las fuerzas del EI en contra de rehenes que ni siquiera participan en la guerra destapada en zonas de Siria y de Irak.
¿Cómo justificar el rechazo del presidente Obama a utilizar el calificativo de “radicalismo islámico”? Para muchos es un juego de palabras. Nadie que utiliza la frase condena a los más de mil millones de musulmanes que practican su religión en forma pacífica por todo el mundo. La frase sólo se refiere a aquellos que se quieren apropiar de esa religión para justificar sus crímenes salvajes.
Por último el presidente Obama ha pedido al Congreso de Estados Unidos permiso para ir a la guerra en contra del EI. Pero su petición en sí es una cosa extraña. El quiere que le den permiso para ir a una guerra limitada. Como todo lo que hace Obama, el presidente no pide nada sencillo. Pide permiso para ir a una guerra de no más de tres años, en la cual Estados Unidos limita las formas en que puede utilizar sus tropas y nunca en forma de ejército para entrar en batallas directas con las fuerzas del Estado Islámico.
Vivimos en tiempos difíciles y tratar de descifrar la política exterior de nuestro presidente es complicado.
El Oriente Medio siempre ha sido una zona peligrosa. Pero nunca el peligro ha sido tan grande como el que vivimos en estos meses. La barbarie está a la puerta de la civilización y el presidente Obama pretende o no quiere verla.
Guimar123@gmail.com
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de febrero de 2015, 2:00 p. m. with the headline "GUILLERMO I. MARTÍNEZ: La lógica de Obama."