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Opinión

Además del muro, sugieren bombardear la frontera

A la sindicada columnista y abogada Ann Coulter se le ha ocurrido la peregrina idea de bombardear la frontera con México a fin de aterrorizar a los que pretenden traspasarla sin autorización.

La autora de 11 libros, entre ellos, Adiós América: The Left Plan to Turn Our Country into a Third World Hellhole, opina que “nos están invadiendo porque en la frontera se han encontrado túneles para traficar drogas, armas e inmigrantes”

Como ejemplo a su delirante idea guerrerista sugiere el modelo de Benjamin Netanyahu, quien “si fuera Presidente de EEUU terminaría con los problemas fronterizos porque aplicaría el mismo control que ejerce con sus vecinos en la Franja de Gaza”.

Evidentemente, la autora pretende desconocer que la situación entre Palestina e Israel no tiene absolutamente nada que ver con la frontera entre México y Estados Unidos. Mientras los sangrientos enfrentamientos en la Franja de Gaza se relacionan con creencias religiosas y terrorismo urbano, en la frontera mexico-americana hay un problema mayormente inmigratorio.

Sin duda, esta elucubrada idea del bombardeo surge como consecuencia del muro propuesto entre EEUU y México. La proposición de ese muro no es nueva. En la presidencia de George W. Bush fue promulgada la Ley Secure Fence de 2006, la cual no se completó porque los fondos asignados por el Congreso fueron solo $1200 millones, que resultaron insuficientes. Actualmente existen tramos del muro en Arizona, Nuevo México y Texas. Un muro conocido lo construyó la empresa privada ferrocarrilera Ferrosur, con apenas un kilómetro de longitud. Este muro cumple con el propósito de impedir que los migrantes aborden el tren conocido como “La Bestia”. También impide que los migrantes se refugien en el Albergue Decanal Guadalupano, que ofrece cuidado humanitario gratuito a los transeúntes, y que es subvencionado en parte por Ferrosur, que opera más de 2,000 kilómetros de líneas ferroviarias. Como vemos, la construcción de este muro parece un acto humanitario. Sin embargo, para variar, tiene un transfondo económico.

El muro que propone Donald Trump es de 1,600 kilómetros, a un costo muy conservador de $8,000 millones, que el empresario pretende sea asumido por México. Para forzar a ese país a costear su edificación, el magnate adoptaría las siguientes medidas, entre otras: 1. Retener las remesas de los indocumentados a México. 2. Encarecer las visas de diplomáticos y gerentes mexicanos, 3. Elevar las tarifas de entrada a puertos estadounidenses de buques mexicanos.

Los migrantes han enviado remesas a países subdesarrollados por un valor estimado de $325,000 millones. El plan de Trump de retener las remesas mexicanas sería ilegal ya que beneficiaría a otras nacionalidades mientras castiga a México, por lo tanto es irreal.

Desatar una guerra comercial con el primer socio económico de EEUU y además vecino, parece una locura. Sin embargo, es lo que ocurriría si EEUU eleva las tasas portuarias y las visas diplomáticas a México, ya que como contrapartida ellos actuarían igual.

Mucho se habla de la existencia de un muro entre México y Guatemala, y se dice que si México construyó ese muro, no debería molestarse si le construyen otro en la frontera norteamericana. Lo cierto es que aunque legalmente se propuso, nunca se llegó a construir. La frontera entre estos dos países y Belice abarca 965 kilómetros y se cruza por carretera y ríos, y a menudo se utilizan contratistas turísticos para la travesía. Se requiere un pasaporte válido al menos por 90 días.

Si Donald Trump llegara a construir el muro, tal vez termine por aceptar la oferta que en broma le hiciera el ex-comediante y actual presidente de Guatemala, Jimmy Morales, quien le ofreciera mano de obra barata para su edificación.

En todo caso, la influencia de Trump con sus ideas son completamente guerreristas, como podemos apreciar también en esta espeluznante sugerencia del bombardeo.

Los problemas de inmigración son comunes en los países fronterizos y se deben resolver con una reforma inmigratoria integral, o con tratados de inmigración específicos, no con muros o bombardeos.

Y si construyen el muro, no lo vayan a bombardear después para volverlo a levantar.

Imagínense si Colombia bombardea a Venezuela por el paso de nacionales a su territorio. O si lo hace Argentina a Bolivia, Costa Rica a Nicaragua o China a Corea del Norte.

Estamos hablando de guerra y esto es algo que nadie quiere, incluyéndonos a nosotros, los Estados Unidos de América.

Economista y periodista.

Siga a Benjamín F. DeYurre en Twitter: @DeYURRE

Esta historia fue publicada originalmente el 9 de septiembre de 2016 a las 2:43 p. m. con el titular "Además del muro, sugieren bombardear la frontera."

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