Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión

PEDRO CAVIEDES: El fin y los medios


El comandante de las FARC Carlos Antonio Lozada (centro) lee una declaración en el Palacio de las Convenciones de La Habana, el 4 de febrero, junto a los guerrilleros Isaías Trujillo (der.) y Tanja Nijmeijer.
El comandante de las FARC Carlos Antonio Lozada (centro) lee una declaración en el Palacio de las Convenciones de La Habana, el 4 de febrero, junto a los guerrilleros Isaías Trujillo (der.) y Tanja Nijmeijer. AFP/Getty Images

La semana pasada, en el departamento del Caquetá, en Colombia, cuatro niños, hermanos, fueron asesinados a sangre fría. El hecho fue repudiado por los líderes del país, empezando por el presidente Juan Manuel Santos. Hoy, mientras escribo estas líneas, las noticias dicen que se estrecha el cerco a los asesinos, que al parecer actuaron por un lío de tierras, que comprometía al padre de los menores. Cuatro hermanos muertos. 4, 10, 14 y 17 años, era la edad de los niños.

Hoy mismo, las FARC anunciaron que no volverán a reclutar menores de 17 años, en un gesto que han celebrado algunos, como otra de las pruebas contundentes de que se está disminuyendo la intensidad del conflicto. El problema es que hace poco las FARC decía que ellos no reclutaban niños. Es muy difícil creerle a un mentiroso, más cuando demostrando un gesto de supuesto altruismo, revela de paso que antes estaba mintiendo.

El reclutamiento forzoso de niños para la guerra por parte de ese grupo armado no es un secreto. El 47% de los integrantes de las FARC fue reclutado en su niñez, cifra que se expone en la investigación que recoge el libro Reclutamiento de niñas y niños como crimen internacional de las FARC en Colombia. Diferentes documentos que el Ejército Nacional ha incautado de este grupo le ha permitido documentar hasta 3,000 casos de niños reclutados, según otro informe aparecido en el diario El Espectador, de septiembre del 2013. 3,000 niños.

Lo más difícil del tema de este proceso de paz en La Habana es poder, mientras se condena un crimen como el de los cuatro niños asesinados en el Caquetá, negociar con personas que son culpables de la muerte de mucho más que cuatro niños, y que quizá nunca pagarán ni un solo día de cárcel. Es poder, mientras se dialoga con personas que han secuestrado, robado, torturado, asesinado, extorsionado, traficado con armas y drogas, entre una lista interminable de crímenes, exigir que les caiga todo el peso de la ley a quienes cometen estos crímenes, excusando a unos que ya lo hicieron, tras un supuesto delito político, que al parecer da, al mejor estilo del agente 007, licencia para desangrar a un país, y que al final todo quede impune.

Más castigo han recibido los militares por los errores que pudieron cometer en la defensa del país, que los que los hicieron incurrir en esos errores, precisamente porque estaban atacando a la población indefensa.

Pero esto no es un caso solo de la guerrilla. Mucho hemos visto como los grandes capos de la droga han terminado negociando con el gobierno de Estados Unidos que, con tal de informarse sobre rutas, cómplices y destinos de los millones que mueve ese negocio, les conceden unas rebajas de penas que hoy por hoy, tal vez aquel lema de los extraditables de la nefasta época de Pablo Escobar, “preferimos una tumba en Colombia a una cárcel en Estados Unidos”, quizá ya hayan llegado al punto de cambiarlo por “preferimos una cárcel en Estados Unidos, punto”.

Parece que mientras haya a quién o qué delatar, los criminales tienen un seguro anti condenas. Esto puede ser muy eficaz a la hora de desmontar organizaciones criminales, pero no sé qué tan buen ejemplo se les esté dando a las siguientes generaciones, que ven cómo en muchos casos, dolorosamente lo digo, el crimen sí paga.

Parece que, mientras más grande sea la empresa criminal que se monte, más posibilidades tendrán de negociar con los gobiernos sus cabecillas. Yo quiero la paz de Colombia. Pero alguien tiene que pagar por tanto daño que se ha hecho. Alguien tiene que pagar por tantas vidas destruidas, por tantos niños muertos, por tantas existencias cercenadas.

¿O es que en este caso el fin sí justifica los medios?

www.pedrocaviedes.com

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de febrero de 2015, 2:00 p. m. with the headline "PEDRO CAVIEDES: El fin y los medios."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA