Los dobles en la política
En la presente campaña electoral también ha llegado la figura del “doble” asignado a la candidata presidencial Hillary Clinton, como veremos después y sus notas de comicidad.
Se registra en los anales de la historia de distintos países, caracterizados por regímenes totalitarios, que han tenido que acudir a la figura del doble para velar por la salud corporal del que ostenta el poder. Pero no siempre ha sido así, ya que en EEUU han existido personajes con un gran parecido entre sí, como fueron los casos de George Washington y Michael Douglas; John Bro (abolicionista americano) y Charlie Sheen, comediante y actor; Henry David Thoreau (escritor del siglo XIX) y Ellen Degeneres, presentadora de TV, por no citar más ejemplos que indican de como repercuten en las sociedades los casos de personas con presencia y rasgos similares.
Sin embargo, en la arena política la costumbre de disponer de un doble que ocupe en algún momento determinado el lugar de un importante mandatario, ha sido y será una práctica consecuente. Los dictadores no han escapado de estas incidencias en sus vidas, y ahí tenemos el caso de Hitler, cuyo doble fue Ferdinand Beisel, por su gran parecido y, además, por su jocoso sentido del humor y habilidad para ejecutar divertidas imitaciones, todo lo contrario de quien era su imitado o sustituido.
El cine tampoco ha sido ajeno a estos temas, y así tenemos El Doble del Diablo, película belga-holandesa que refleja una de estas historias desde la perspectiva no del dictador, sino de su doble, en la actuación de Latif Yahia, miembro que fuera del ejército iraquí en la década del 80, por su gran parecido con Uday, el hijo mayor del dictador que fue de esa nación, Saddam Hussein.
Fidel Castro también tuvo su doble. Los cubanos siempre recordaremos a uno de sus comediantes más notables antes y después de 1959, Armando Roblán (1932-2013) seleccionado por Castro para que lo representara en un evento organizado en 1959, conocido como el ASTA (Convención Mundial de Agentes de Pasajes) celebrado en La Habana. Roblán tuvo una trayectoria prominente en su condición de comediante, actor y escritor, pues aquí en Miami su talento sirvió para concitar la hilaridad de los exiliados y reivindicar el choteo en materia política en función de ridiculizar al dictador criollo, en un perfecto doblaje del mismo. En palabras del destacado periodista José Antonio Evora, Roblán fue “un pilar del bufo cubano. Fue un artista extraordinariamente laborioso que mantuvo viva la tradición del teatro bufo cubano en el exilio”, comentando el deceso de tan querido compatriota.
Regresando a lo expuesto en las primeras líneas de esta columna, este tema se incentiva, porque en días pasados, con motivo del incidente sobre la salud de la candidata demócrata Hillary Clinton, se divulgó por los medios la noticia de que alguien está en su papel de doblaje por su semejanza y detalles de sus peculiaridades personales, tales como estatura, color del cabello, etc. Nada lesivo constituye el uso del doble tanto en política como en otras actividades dentro del imperio de la ley y las buenas costumbres, porque hasta cierto punto, puedan derivarse en gestos no sin falta de buenos humores.
Todavía no ha aparecido el doble de Trump. De la misma manera que el aspirante a la Casa Blanca es blanco de algunos sectores de la prensa por sus supuestas expresiones en relación con inmigrantes ilegales, muro divisorio con México, etc., en cualquier momento aparece su doble, para completar de esa forma todo este apogeo que entraña la puja por la presidencia de la nación. Desde luego, no le han faltado al exitoso empresario caricaturas con sus rubios cabellos a manera de choteo.
Abogado cubano. Reside en Miami.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de septiembre de 2016, 2:47 p. m. with the headline "Los dobles en la política."