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Opinión

Una paz justa en Colombia

Después de décadas de una violencia desaforada, de años de negociaciones de paz, los colombianos decidieron en un plebiscito este domingo que el acuerdo de paz pactado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) no era aceptable.

El margen de la victoria fue minúsculo pero claro.

El 50.2% de los colombianos votaron en contra del acuerdo negociado y firmado en La Habana por representantes del presidente Juan Manuel Santos y de las FARC. El 49.8% votó a favor.

Hay razones que explican el voto de los colombianos y en especial los que viven fuera del país que también pudieron votar. Estos últimos votaron a favor del no con un enorme margen.

El pueblo colombiano no quiere darle la libertad incondicional a guerrilleros y narcotraficantes, los que durante casi 50 años tuvieron luchando en contra de la democracia en Colombia. Ni tampoco está dispuesto a otorgarles cinco escaños en el Senado a los miembros de la FARC que formen un partido político.

Los colombianos siguieron los consejos del ex presidente y ahora senador Alvaro Uribe, quien fue quien con mano fuerte casi destruye a la guerrilla durante su mandato.

Lo irónico del caso es que la persona que dirigió la política militar en contra de las FARC durante el gobierno de Uribe fue el actual presidente Santos, quien en aquellos años era ministro de Defensa.

Al acercarse el fin al período presidencial de Uribe, éste escogió a Santos para que le siguiera en el poder. Santos era uribista e hizo campaña diciendo que continuaría la política de Uribe de no dar cuartel a los terroristas de la FARC.

Pero cuando llegó al poder, Santos cambió de rumbo y empezó las largas, casi interminables negociaciones de paz con representantes de la FARC que tuvieron lugar en La Habana. Fueron muchos meses –años– en los que estuvieron negociando antes de llegar al acuerdo presentado a los votantes colombianos para su aprobación.

La realidad es que tanto guerrilleros como soldados y civiles en Colombia quieren la paz. Pero lo que exige Uribe es una paz justa.

Él no creía que era aceptable que los guerrilleros que mataron a tantos campesinos, soldados y civiles; a personas que habían violado mujeres y usado niños en su lucha pudieran reincorporarse a la vida diaria sin primero ser juzgados por sus crímenes.

Uribe fue un presidente recto y algunos allegados dicen que se sintió traicionado por Santos. La impunidad que le querían dar a los miembros de la FARC, eso es lo que Uribe no podía aceptar.

El ex presidente entonces se dedicó a dirigir y abogar por la campaña del no.

Hasta ahora tanto el gobierno como las FARC han decidido continuar con una tregua acordada y no volver a la guerra. Ojalá esto dure, pero para que así sea tiene que haber otro plebiscito.

Y en este caso no pueden haber sólo dos partes: gobierno y guerrilla. Santos debe entender que tiene que darle un puesto en la mesa de negociaciones a Uribe. Para que Colombia tenga paz tienen que participar todas las facciones importantes del país.

Lo ocurrido el domingo deja a Uribe en una posición muy fuerte. Él, sin duda, es el gran ganador de los comicios del domingo.

Las FARC y sobre todo Santos son los grandes perdedores.

El pueblo colombiano habló y dejó bien claro que quiere la paz, pero una paz justa y negociaciones en las cuales se le dé cabida al uribismo.

Periodista cubanoamericano.

Guimar123@gmail.com

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de octubre de 2016, 10:39 a. m. with the headline "Una paz justa en Colombia."

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