DORA FERNÁNDEZ: El lujo de estudiar en el Perú
En Perú, febrero es mes de carnavales y también de apuros económicos para millones de padres de familia ante el inicio del año escolar. Aunque es un estado democrático cuando observamos el panorama real de la educación, se diluye el concepto de democracia debido a que el nivel de instrucción impartida no es igual para todos los niños peruanos. Existen diferencias abismales entre quienes asisten a escuelas públicas y aquellos que se educan en centros privados.
Según el INEI, Perú tiene 30 millones de habitantes y 8 millones 283 mil son jóvenes cuyas edades oscilan entre 15 y 29 años. De ese universo 2,893 mil están entre 15 y 19 años y 2,799 frisan entre los 20 a 24 años y en este grupo el 19% no estudia y tampoco trabaja. Del 69% que posee un empleo, un 36% percibe menos de 150 euros mensuales, suma que una mayoría invierte en ayudar a sus padres.
El Estado peruano brinda educación primaria y secundaria gratuita en todo el territorio nacional, pero la calidad de instrucción en provincias es deplorable. Empezando porque en miles de colegios la infraestructura se encuentra en pésimas condiciones. Y es una falencia que experimentan los caseríos.
Esto sucede porque las autoridades responsables de la educación peruana actúan dentro del marco de la imprevisión, sin la mínima proyección futura. Limitándose a reparar y construir planteles según favoritismos. Cuando el pueblo protesta reclamando soluciones, reaccionan y lo hacen para evitar el ruido político, porque saben que hará mella en su popularidad.
Las autoridades conocen las limitaciones del sistema educativo y Perú obtuvo el último puesto en el Informe PISA en matemáticas y comprensión lectora, pero cada gobernante de turno cambia el programa de escolarización y si alguien esboza un plan maestro idóneo a corto, mediano y largo plazo, el próximo grupo político que asuma el poder, lo borra de un plumazo. Creen que la educación es un ensayo. A nadie parece interesarle que se formen nuevas generaciones competitivas, según las exigencias de la globalización mundial.
Me pregunto: ¿No será que para los políticos es conveniente tener electores incultos sin preparación y capacidad de análisis que puedan ser gobernados con mediocridad, a control remoto?
En un país como Perú, que lidera el crecimiento económico en Sudamérica, con sinnúmero de tratados comerciales, ingentes materias primas y una geografía maravillosa, sería fantástico que tanto la sociedad civil como el gobierno se unieran para proyectar de manera conjunta un programa de educación integral para todos los niños y jóvenes peruanos, cuyos logros sean motivo de orgullo. Además esos adolescentes podrían practicar en las empresas de empresarios peruanos o inversionistas con técnicas innovadoras.
Es realmente frustrante y lamentable que sólo familias con recursos económicos puedan enviar a sus hijos a escuelas bilingües donde priorizan el uso de nuevas tecnologías, pero que son un lujo inalcanzable. Según diario El Comercio, el más económico de estos centros es el Von Humboldt que cuesta 1780 soles mensuales, casi 500 euros por estudiante. La cuota de ingreso equivale a 5,000 euros. Además del uniforme, útiles escolares, movilidad y lonchera.
Una familia con ambos padres percibiendo el sueldo mínimo que es de 750 nuevos soles, dados sus modestos ingresos está imposibilitada de educar a sus vástagos en estos planteles. Algunos progenitores se sacrifican para educarlos en otros centros privados más asequibles, porque es vox populi lo deficitaria que es la educación pública peruana.
Quizás no sea demasiado tarde para que el actual gobierno y el sector privado puedan actuar y en equipo analizar o tomar modelos como por ejemplo de los países nórdicos. Invertir en educación es sembrar para el futuro de las nuevas generaciones. Es necesario darles herramientas a los jóvenes para que puedan tener otras oportunidades. Esto sólo será posible potenciando sus capacidades y talentos. No es posible que casi un millón de niños estén obligados a trabajar, con secuelas que arrastrarán de por vida. Aunque los programas alimentarios generan votos y son males necesarios, ese no es el camino para acabar con la pobreza. Será mejor educarlos para que aprendan a pescar. Así evitaremos todas las lacras que puedan amenazar la estabilidad de nuestro país.
Periodista peruana.
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de febrero de 2015, 2:00 p. m. with the headline "DORA FERNÁNDEZ: El lujo de estudiar en el Perú."